Cine Yold. ¿Quién no recuerda los sexys pantalones de la protagonista de Grease?

El pantalón de segunda mano que se convirtió en una de las prendas más icónicas del cine

Inés Almendros
20 octubre, 2022

Con la muerte de Olivia Newton-John muchos de nosotros hemos recordado, y hasta revisionado, la inolvidable película Grease (Brillantina), en cuyo final la artista lucía uno de los más famosos vestuarios de cine: aquel sexy conjunto, con unos ajustadísimos pantalones de piel. Una prenda llena de anécdotas que hoy os contamos.

En 1977 Olivia Newton-John ya era una artista de fama internacional, con un importante palmarés de éxitos; hasta había participado en la edición de Eurovisión de 1974, representando al Reino Unido, su país natal. Ese año, los productores Allan Carr y Randal Kleiser preparaban una gran superproducción para la Paramount: iban a llevar al cine el musical Grease, que triunfaba desde hacía varias temporadas en Broadway.

El protagonista de la cinta ya estaba escogido, sería nada menos que John Travolta, que para entonces ya era una mega estrella universal gracias a Fiebre del Sábado Noche. Pero faltaba la protagonista femenina, y los productores hacían pruebas a distintas actrices, sin tenerlo claro. Entonces, el propio Travolta recomendó a Olivia Newton-John, a la que conocía por su cercanía con los Bee Gees, con los que había trabajado en Fiebre.

Olivia era perfecta para el personaje de Sandy Olsson y, aunque la propia artista fue la que más dudas tuvo, finalmente aceptó.

Los hermanos Gibb eran buenos amigos de la cantante, que al igual que ellos, había nacido en el Reino Unido, pero había crecido en Australia. Olivia y los Gibb se conocían de los ambientes musicales australianos y ya habían realizado varias colaboraciones. La sugerencia gustó a los productores Allan Carr y Randal Kleiser, que vieron enseguida que Olivia era perfecta para el personaje de Sandy Olsson y, aunque la propia artista fue la que más dudas tuvo, finalmente aceptó. Así se creó una de las parejas de cine más famosas de la historia.

Los originales leggis fotografiados cuando salieron a la venta en la casa de subastas

Un pantalón de mercadillo
Como todos sabemos, la trama contaba el amor del malote Danny Zuko, que era el jefe de una pandilla de chavales, un tanto macarras, apodados los T-Birds, con la preciosa Sandy que, muy al contrario, era una niña bien, bastante mojigata. Al final de la película Sandy decide dar un cambio total de imagen, y aparece vestida con el famoso conjunto rockero, tremendamente sexy, de cazadora y pantalones de piel.

El encargado de vestuario de la película era Albert Wolsky, quien realizó un enorme esfuerzo para reflejar con realismo la moda juvenil de un instituto estadounidense en los años cincuenta, época en la que está ambientada la historia. Él fue, también, el que creó la sexy imagen de la Sandy del final de la película, una imagen inolvidable, que millones de chicas adolescentes hemos querido imitar alguna vez y que ya forma parte de la cultura pop.

El encargado de vestuario de la película era Albert Wolsky, quien realizó un enorme esfuerzo para reflejar con realismo la moda juvenil de un instituto estadounidense en los años cincuenta.

Desde el principio Wolsky sabía el conjunto que debía representar una versión femenina, atrevida y provocativa, de la indumentaria rockera de los T-Birds, en cuero negro. Pero para ser totalmente fiel al contexto, comenzó buscando prendas de la época en mercadillos de ropa antigua. Y así fue como encontró aquellos leggins de cuero, con efecto de piel de tiburón, originales de la década de los cincuenta. Concretamente, la piel de los pantalones es sintética, del tejido Spandex. Eran lo que buscaba, pero tenían dos problemas: eran estrechísimos y la cremallera estaba rota. Aun así, el estilista decidió que eran los pantalones perfectos para Sandy.

Y así fue como Olivia Newton-John tuvo que pasar semanas enteras de rodaje embutida literalmente en estos pantalones tan estrechos y delicados. Wolsky decidió no arreglar la cremallera, por el riesgo de que la fina piel de la prenda se pudiera rajar, así es que, en su lugar, todos los días Olivia se ponía la prenda y las modistas la cosían y descosían sobre su piel al principio y al final de cada rodaje. Aquello obligaba a la actriz a realizar enormes sacrificios, como el de apenas comer o aguantarse durante horas para no ir al WC, entre otros. Los pantalones le quedaban tan ajustados que también suponía un enorme esfuerzo bailar y moverse dentro de ellos. Pero afortunadamente, todo salió perfecto, y cuando terminó la película, la productora regaló a Olivia aquel icónico conjunto de la Sandy más sexy.

El cálido abrazo entre dos amigos para siempre: Olivia y Travolta

La venta de los pantalones y la cazadora recaudó una suma importante de dinero que se destinó a la investigación y lucha contra el cáncer.

Prendas con mucha historia
La cazadora y los pantalones de Sandy pasarían muchos años en el armario de la artista australiana, hasta que, en 2019, Olivia decidió subastarlos para recaudar fondos con los que financiar sus numerosos proyectos a favor de la investigación y la lucha contra el cáncer. La venta de ambas prendas no solo recaudó una suma importante de dinero, sino que también trajo historias memorables.

El look final de la Sandy virginal cambió radicalmente en los últimos minutos de metraje

Por una parte, los famosos leggins de cuero fueron adquiridos por la empresaria millonaria Sara Blakely, quien es nada menos que la fundadora de Spanx, una firma que revolucionó el mercado de la ropa interior con sus prendas moldeadoras –fajas y medias- adaptadas a los gustos actuales. Tal y como Sara narraría posteriormente, Olivia siempre fue un icono para ella, y aquellos pantalones de Grease una de sus más importantes inspiraciones, así es que estuvo encantada de pagar más de 160.000 dólares por ellos.

Precioso retrato de la excepcional artista

Posteriormente, Sara también consiguió que Olivia cantara en su propia boda, y recientemente, tras la muerte de la cantante, publicó un Instagram expresando la amistad que había nacido entre las dos, y gran dolor por su muerte. Hoy, los pantalones de Sandy se exhiben en las oficinas de Spanx, y según Sara son un símbolo de que los sueños se pueden conseguir.

Respecto a la preciosa cazadora de piel negra, con forro rojo, que Sandy llevaba al final de la película, también tiene una bonita anécdota: su comprador en la subasta de 2019 fue un millonario anónimo que, una vez adquirida la prenda por más de 200.000 euros, se la devolvió personalmente a su antigua dueña, con un inolvidable mensaje: “Esta chaqueta te pertenece a ti y al alma colectiva de aquellos que te aman, aquellos para quienes eres la banda sonora de sus vidas”.

La chaqueta original que salió a subasta y fue devuelta a la actriz

Olivia lloró de emoción al tener de nuevo en sus manos aquella cazadora inolvidable. Hoy el mundo entero llora a Sandy, a la que siempre recordaremos preciosa y sexy, en aquel conjunto de piel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies