Mundo Yold. Los amores en la vida de Salvador Dalí

Gala y Lorca: los grandes amores de Dalí

Carmen Matas
23 enero, 2019

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Transcurridos 30 años de la muerte del ampurdanés, su figura y legado sigue estando más presente que nunca. Hoy, en Gente Yold, queremos rendir un homenaje diferente a Salvador Dalí, hablando de su lado más íntimo. No te lo pierdas.

Probablemente no necesite presentación, pero en Gente Yold queremos dársela. Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, mayormente conocido como Salvador Dalí, fue un reconocido escenógrafo, escultor, dibujante, grabador, escritor y, especialmente, un gran pintor. De hecho, es considerado el máximo representante del surrealismo por sus creaciones pictóricas de carácter onírico, excéntricas y estrafalarias, cargadas de simbología. No podéis expulsarme porque yo soy el Surrealismo”, sentenciaba él mismo.

El infinito en uno de los más famosos bigotes del mundo

Y es que no queda duda de que si ‘El Divino’, tal y como le gustaba que le llamaran sus amistades, hubiera sido algo menos delirante, surreal o vanguardista, no hubiera sido Dalí, un artista que se veía a sí mismo como el “salvador de la pintura moderna” y que desarrolló su propio método creativo: el paranoico-crítico. Hoy, cuando se cumplen 30 años de su muerte, la ‘dalimanía’ inunda más que nunca el mercado.

Si hubiera sido algo menos delirante, surreal o vanguardista, no hubiera sido Dalí.

Muchos reportajes podrían hacerse sobre la maravilla de su legado artístico, pero hoy en Gente Yold hemos querido concentrarnos más en un plano personal de la vida de este genio, especialmente su relación con los que son considerados sus dos grandes amores: Gala y Lorca.

La mirada inquisitiva, irreverente, ya estaba presente en el joven Dalí

Pasión por Gala
Hijo de un estricto notario de Figueras, Dalí creció obsesionado tanto por la figura tiránica del padre, como por las muertes, primero de su hermano, que se llamaba como él, Salvador, y al que nunca llegó a conocer, y después de su madre, a la que adoraba, tal y como relata en su autobiografía, La vida secreta de Salvador Dalí.

Vestigios atávicos después de la lluvia

La vida y obra de Dalí no hubiera sido lo mismo sin Gala.

Sin lugar a dudas, la vida y obra de Dalí no hubiera sido lo mismo sin Gala. Tanto es así, que a partir de 1950 el artista la incluyó en su rúbrica: “firmando mis obras como Gala-Dalí no hago más que dar nombre a una verdad existencial, porque no existiría sin mi gemela Gala”, afirmaba el pintor en una entrevista para RTVE en 1977.

Gala fue la gran musa del pintor, inspiradora y apoyo incondicional

Pocos amores han sido tan extremos, tan sinceros y exaltados como el que Dalí sintió por su esposa. Según puede leerse en su autobiografía, Dalí la conoció y quedó absolutamente fascinado, fulminado, un ‘tocado y hundido’ lleno de amor. Gala fue su musa, su amor, la mujer que lo entendió y logró que diera lo mejor de sí.

Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro

Estuvieron juntos 53 años, hasta la muerte de Gala, en 1982. Aunque Dalí falleciera el 23 de enero de 1989, muchos consideran que su verdadera muerte vino seis años antes, con el fallecimiento de su esposa. A partir de ese momento el artista se dio totalmente por perdido, en una espiral de decadencia y abandono.

El matrimonio Dalí en una fiesta de disfraces

-“Me trajo el raro libro de magia que debía nutrir mi magia, el documento histórico que probaba irrefutablemente mi tesis cuando estaba en proceso de elaboración, la imagen paranoica que mi subconsciente deseaba, la fotografía de una pintura desconocida destinada a revelar un nuevo enigma estético”. Así definía Dalí su amor por Gala, sin duda una concepción del amor que definitivamente se salía de lo convencional.

Portada de la biografía de Gala escrita por Monika Zgustova

Gala ayudó al pintor a tratar la realidad. Fueron amigos, amantes, colaboradores. Dalí era pintor y escritor y ella le ayudó como correctora de sus textos. Nunca hubiera sido el genio que fue sin Gala”, asegura Monika Zgustova, escritora rusa que en 2018 ha publicado el libro La intrusa, un retrato íntimo de Gala.

Aunque Dalí falleciera el 23 de enero de 1989, muchos consideran que su verdadera muerte vino seis años antes, con el fallecimiento de su esposa.

Lorca y Dalí posando, muy formales, en un estudio fotográfico

Querido Salvador, querido Lorquito
Pero al mismo tiempo, Salvador Dalí y Federico García Lorca vivieron una apasionada relación, que algunos definen de amor, otros de amistad y otros de complicidad artística e intelectual. El libro Querido Salvador, Querido Lorquito. Epistolario, 1925-1936, recoge la correspondencia que mantuvieron en esos años de agitación social y cambios políticos, entre la conservadora dictadura de Primo de Rivera, la mayor apertura de la Segunda República, y la antesala de lo que fue la terrible Guerra Civil.

La relación entre Dalí y Lorca fue la de un amor clandestino, pero también la de dos intelectuales que se admiraban y enseñaban.

El genio surrealista jamás negó sus sentimientos hacia el poeta. En una carta al director publicada por el diario El País en 1986 hablaba de “un amor erótico y trágico, por el hecho de no poderlo compartir”.

Los dos artistas volando a bordo de un globo ficticio

En una de esas cartas que aún hoy se conservan -la mayor parte fueron destruidas-, Dalí le dedicaría a Lorca estas palabras: “Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (…). Yo iré a buscarte para hacerte una cara de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Las pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor y viviremos juntos con una máquina de retratar”.

Durante unas vacaciones en Cadaqués

La suya fue una historia de amor clandestino, pero también de dos intelectuales que se admiraban y enseñaban. Parece que su relación giró en torno a un juego de seducción en el que Lorca trataba de encandilar con su palabra a un Dalí cuya única prioridad era estar a la altura intelectual del poeta. En 1927, Dalí es así de explícito en una carta escrita a su amigo el escritor Max Aub: “Federico, como todo el mundo sabe, estaba muy enamorado de mí, y probó a darme por el culo dos veces, pero como yo no soy maricón y me hacía un daño terrible, pues lo cancelé en seguida y se quedó en una cosa puramente platónica y en admiración”.

Más información:

https://www.salvador-dali.org/es/

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