Yoldilandia. Guía de viaje para visitar el país de Tintín, la cerveza y el chocolate
Guía de viaje de Bélgica

Hoy en Gente Yold hemos decidido cargarnos la mochila al hombro e irnos a descubrir uno de los países más hermosos de Europa Central. Más allá de la lluvia, que haberla hayla, el país belga es un país lleno de vida, contrastes y ciudades de ensueño. Te damos los consejos básicos para disfrutar al máximo de tu viaje.
Bélgica no te defraudará. Situado en el corazón de Europa, es un país multicultural y cosmopolita. A pesar de su reducido tamaño, cuenta con tres idiomas oficiales: el neerlandés o flamenco, en la región de Flandes; el francés, en la región de Bruselas y Valonia; y el alemán, en la zona más próxima a la frontera con Alemania. Además, Bruselas es sede de instituciones internacionales tan importantes como la Unión Europea y la OTAN, con lo que encontrarse con un belga por las calles bruselenses es en ocasiones misión imposible, dado el gran número de expatriados que trabajan en esta ciudad. Descubre con nosotros el precioso país de Georges Prosper Remi, Hergé, el creador de Tintín.
Bruselas
Bruselas huele a cerveza y chocolate, a gofres y patatas fritas. Bruselas es joven y divertida, es internacional, es decadente y avanzada. Muchos te dirán que no hay tanto que ver en esta ciudad gris y sin encanto, pero solo serán los que no han llegado a conocerla realmente, los que no se han parado a descubrir su esencia.

Magritte y su inconfundible estilo están presentes en toda la ciudad, además de en su museo, de visita imprescindible
“La cerveza, el chocolate, los gofres y las patatas fritas son manjares que te encontrarás a cada paso caminando por sus ciudades”.
Con el tamaño perfecto para no perder demasiado tiempo en desplazamientos, Bruselas alberga ciertos lugares imprescindibles que no puedes dejar de visitar:
Grand Place: Es una de las plazas más bellas del mundo y pocos son los que no se quedan boquiabiertos al entrar en ella. Es un impresionante conjunto arquitectónico del siglo XVII que hace que los visitantes no sepan hacia dónde mirar. Entre los edificios que lo conforman se encuentra el ayuntamiento, que es además la joya principal de la plaza, con una torre de 96 metros. En los meses de agosto de los años pares se extiende durante tres días un impresionante manto de flores naturales a lo largo de toda su superficie. Un auténtico espectáculo de colores y aromas.

“La Grand Place de Bruselas, una de las plazas más bellas del mundo”.
Manneken Pis: O, traducido al español, “El niño meón”. Quizá esta escultura no sea la más impactante de la capital belga, pero no deja de ser divertido e incluso interesante visitarla. Eso si se consigue acceder a verla, porque el pequeño rincón del casco histórico en el que se encuentra está siempre repleto de turistas tratando de fotografiar la estatuilla, de tan solo 50 cm de altura. Cuenta la leyenda que el niño de la escultura apagó por sus propios y naturales medios una mecha encendida, salvando así a la ciudad de un incendio.

Merece la pena visitar al Manneken para sorprenderse por su diminuto tamaño
Barrio de Les Marolles: Quizá sea una de esas recomendaciones que no aparecerá en todas las guías turísticas, pero este barrio repleto de anticuarios, artistas y mercadillos de segunda mano debería ser un ‘must’ para todo aquel que quiera explorar el lado más pintoresco de esta encantadora ciudad. Está situado muy cerca del centro, y se puede ir dando un paseo.

En los mercadillos del Barrio Europeo se pueden encontrar delicadas piezas de porcelana antigua
Mientras nos perdemos por sus calles nos toparemos con el majestuoso Palacio de Justicia, uno de los edificios más grandes e impresionantes de Europa, único también por estar lleno de andamios. No os lamentéis por haber tenido mala suerte en vuestro viaje, el palacio está así desde hace décadas. Debido a su peso y a los terrenos tan pantanosos de Bruselas, debe estar apuntalado permanentemente.

El Palacio de Justicia y su característico andamiaje
Barrio Europeo: Cambiando totalmente de tercio, es indispensable pasearse por el epicentro de las instituciones europeas y sentir el ritmo desenfrenado del `barrio de Schuman’, que alberga en poco espacio las tres sedes en las que se toman las decisiones más importantes de toda la Unión Europea: la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo. La Eurocámara ofrece visitas guiadas a grupos que deben reservarse con antelación. A dos pasos del bullicio de las instituciones podemos encontrar el maravilloso Parque del Cincuentenario, uno de tantos pulmones verdes de la ciudad, que además cuenta con el arco del triunfo, dominado por una cuadriga de bronce, que recuerda a la Puerta de Brandeburgo de Berlín.

La gran explanada verde del Parque del Cincuentenario
Atomium: La única de las visitas imprescindibles de la ciudad para la que es necesario desplazarse a las afueras, pero es accesible en metro. Este inmenso átomo de hierro se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la ciudad. Construido en 1958 con motivo de una Exposición Universal -como fue también el caso de la Torre Eiffel-, la estructura tiene 102 metros de altura y está formada por 9 esferas a las que se puede subir y que están comunicadas entre sí por tubos con escaleras mecánicas.

El átomo más grande del universo está a las afueras de la “capital” de Europa
Brujas
Es una auténtica ciudad de cuento y no puede faltar en nuestra visita turística al país belga. Situada en la provincia de Flandes, se encuentra a tan solo una hora en tren de Bruselas y puede visitarse en solo un día, aunque cuenta con una gran oferta de acogedores hoteles con mucho encanto en los que pasar la noche. Es una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo y cuenta con un rincón mágico allá donde se mire. Además, está compuesta por una red de canales, lo que le otorga aún más encanto y por lo que se le compara con Venecia.
Nuestras indicaciones no pueden ser muy precisas en esta ciudad de ensueño: la mejor forma de disfrutarla al máximo es perderse por sus calles y descubrir cada uno de sus mágicos rincones.

La Venecia del Norte resulta tan inolvidable y espectacular como su “hermana” del sur de Europa
Gante
Gante compite con Brujas por el premio a la ciudad con más encanto del país belga. También situada en la región de Flandes y del mismo estilo medieval, Gante tiene algunos adeptos más ya que es, sin duda, una ciudad con más vida que Brujas. De sus casi 250.000 habitantes, 45.000 son estudiantes, lo que hace de ella una ciudad joven y animada, además de bella, misteriosa y con encanto. Los imprescindibles de esta ciudad son su Catedral, el Castillo de Gante, su Ayuntamiento, el campanario Belfort y la Iglesia de San Nicolás, con la Plaza Korenmarkt delante, uno de los lugares más animados de la ciudad.

Gante, de día y de noche, es una ciudad de cuento de hadas
Mons
No podíamos dejar de incluir entre nuestras recomendaciones una ciudad de la región de Valonia. A pesar de que hay otros destinos muy recomendables en esta provincia, como Lieja, Dinant o Waterloo, hemos querido darle una importancia especial a esta ciudad, que en 2015 fue Capital Europea de la Cultura.
“La ciudad de Mons fue Capital Europea de la Cultura el 2015”.
Imprescindible pasear por sus callejuelas para descubrir su casco antiguo, la Plaza Mayor, su campanario y la Colegiata de Sainte Waudru. No olvides visitar los Jardines del Alcalde, un espacio mágico en el que además se encuentra la estatua de bronce Le Ropieur, que representa a un muchacho haciendo de las suyas.

Los Jardines del Alcalde tienen rincones bucólicos con estanques, cisnes, sauces…
Más información:
http://www.belgica-turismo.es/accueil/es/index.html


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