Mundo Yold. Hoy, en Gente Yold, homenajeamos el talento de una mujer sin estudios, pero con una especial sensibilidad innata

Harriet Powers, la esclava que bordaba como los ángeles

 

 

Inés Almendros
23 marzo, 2020

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La historia de esta mujer, anónima durante su vida, demuestra que el arte es una expresión humana primigenia, y que el talento artístico es un don de nacimiento para algunas personas. Nacida esclava, pobre y sin estudios, el talento de Harriet ha llegado hasta nuestros días gracias a sus increíbles colchas de patchwork, consideradas como obras de arte de valor incalculable, que hoy en día se conservan en museos.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, algunas damas del estado de Georgia, en Estados Unidos, fueron -sin saberlo, ni suponerlo- las propietarias de las preciosas colchas confeccionadas por una gran artista, de reconocimiento internacional: Harriet Powers, una humilde y sencilla ama de casa afroamericana que había nacido como esclava. Tampoco ella fue en absoluto consciente de su increíble talento e imaginación. Lamentablemente, con el tiempo, la mayor parte de sus labores se perdieron, y solo quedan dos colchas de patchwork que se conservan como auténticos tesoros en dos museos de los Estados Unidos.

Harriet Powers

Sin apenas conocimientos, pero con un talento increíble, Harriet -negra, pobre y desconocida- ha dejado al mundo sus maravillosas obras.

Harriet nació en 1837 en Georgia, en tiempos en los que ella, como todos los negros de la región, eran esclavos pertenecientes a las familias de los grandes propietarios de la zona. Parece ser que Harriet formaba parte de la plantación de John y Nancy Lester, en el condado de Madison. Apenas si se conocen otros detalles de su vida, especialmente de su niñez y juventud, pero sí está documentado el hecho de que en 1855 contrajo matrimonio con el granjero Armstead Powers, y que ambos tuvieron numerosos hijos. Era una tradición que las mujeres de la época aprendieran a coser, pero se supone que, en general, la educación escolar que recibió Harriet en su vida debió ser la más básica, primero por ser mujer, y segundo, por ser esclava, si bien parece que sabía leer y escribir. Por ello sorprende todavía más su fascinante capacidad de crear y combinar formas y figuras en sus obras de tela.

La famosa Bible Quilt fue fue expuesta en la Feria del Algodón de Clarke

La Guerra Civil en los Estados Unidos concluyó con la liberación de los esclavos, y a partir de ahí Harriet y Armstead recibieron la libertad y se convirtieron en los propietarios de su propia tierra y de una pequeña granja de la que ellos mismos se ocupaban.

Jennie, su descubridora
La primera vez que alguien se fijó en las labores de Harriet fue en 1886, cuando ella ya tenía 49 años. Fue Jennie Smith una profesora de arte del instituto para jovencitas Lucy Cobb. Jennie acudió a la Feria de Algodón del Condado de Clarke y allí, entre los puestos de artesanía y alimentos, vio una maravillosa colcha que la dejó totalmente extasiada. Preguntando, logró encontrar a la autora de aquella labor, que no era otra que nuestra Harriet, y que le explicó todos los detalles de su trabajo, y lo que significaban cada uno de los paneles cosidos con diferentes escenas. Aunque Jennie intentó comprar la colcha, Harriet se negó a vendérsela. “He pasado toda mi vida en el sur, y estoy perfectamente familiarizada con los patrones de colchas, pero nunca había visto un diseño tan original”, explicó Jennie en una de sus cartas. “Después de muchas dificultades, encontré a la dueña de la misma, una mujer negra, que vive en el campo en una pequeña granja donde ella y su esposo viven de manera respetable… Las escenas en la colcha eran bíblicas y estaba fascinada, pero no estaba a la venta a ningún precio”.

Animales fantásticos, figuras humanas…. Todos son creación de esta mujer increíble

La Bible Quilt es una de las dos únicas obras que se conservan del trabajo de Harriet Powers.

Sin embargo, el descubrimiento de Jennie ayudó a dar a conocer el trabajo de Harriet entre otras señoras de la zona, que le encargaron labores similares. Años más tarde, cuando estaba pasando apuros económicos (su marido terminó abandonándola), Harriet finalmente le vendió la maravillosa colcha a Jennie. Murió en 1910 sin saber que era una gran artista y que sus colchas serían llevadas a museos.

Murió en 1910 sin saber que era una gran artista y que sus colchas serían llevadas a museos.

 

Los fragmentos de las colchas muestran la enorme imaginación de la autora para crear figuras y escenas

Aquella colcha que se expuso en la Feria de Algodón de Clarke, y que fascinó a Jennie, hoy se conoce con el nombre de Bible Quilt, y es una de las dos únicas obras que se conservan del trabajo de Harriet Powers. Se trata de una fantástica creación cosida a mano y a máquina, en diferentes colores, con siluetas humanas y animales, que representan escenas de la Biblia y otras espirituales. Por su estética y su mezcla de colorido, algunos expertos las comparan con algunos tejidos que se realizan todavía en África Occidental, lo que también explica que Harriet, sin apenas estudios, conocimientos de arte o cultura, supiera recopilar y recrear la herencia y el conocimiento de sus antepasados, que fueron arrancados a su tierra original para ser esclavizados en Estados Unidos.

Pictorial Quilt, una de las dos colchas que se conservan

El segundo trabajo que ha sobrevivido de esta fantástica artista es Pictorial Quilt, otra colcha con quince fragmentos reunidos que igualmente explican -a la manera de Harriet- escenas religiosas y místicas. Se conserva en el Museo Smithsonian de Historia Americana. En los paneles de ambas labores, Harriet “pinta”, con diferentes telas y colores, las historias de Adán y Eva, Satanás, Jonás y la Ballena, con figuras humanas, y animales reales y mitológicos, con increíbles siluetas fantásticas nacidas de una mente con una ilimitada imaginación.

Fragmento de Pictorial Quilt

Sin apenas conocimientos, pero con un talento increíble, Harriet -negra, pobre y desconocida- ha dejado al mundo sus maravillosas obras. Quien sabe qué podría haber realizado en otro tiempo y época, en la que hubiera podido desarrollar su enorme creatividad…

Comentarios

  1. Patricia dice:

    Quién puede decir que el talento no viene en los genes?
    Qué maravilla!

  2. Anónimo dice:

    Maravillosa historia

  3. Loxi dice:

    Bella historia, hermosa colcha.

  4. María Teresa Orduz dice:

    No veo las fotos de las colchas.

  5. Loli dice:

    Preciosa y triste historia, al final tuvo que desprenderse de la querida colcha que no quería vender a ningún precio. La paradoja es que esa misma colcha hace que hoy la recordemos.
    Cuanta injusticia hubo y hay en la sociedad de humanos, que no humana.

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