Mundo Yold. La científica que avanzó en el descubrimiento de la wifi y, por el camino, fue actriz

Hedy Lamarr: Un laboratorio en el camerino

Angel Domingo
22 abril, 2020

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Si algún invento moderno hace más soportable la situación que sufrimos, ya que nos permite el trabajo a distancia, momentos de diversión y poder comunicarnos con nuestros seres queridos ausentes, es la wifi. Hedy Lamarr, actriz de fama mundial, tuvo mucho que ver con ello. Hoy, con nuestro crítico, Ángel Domingo, reivindicamos el talento multidisciplinar de esta gran mujer.

El ser humano jamás dejará de sorprendernos. Desde que el mundo es mundo han existido personas que, en lugar de acomodarse en una meta sencilla, han querido ampliar su estilo de vida hasta lograr objetivos tan importantes como derrotar al poderoso ejército nazi. Sí, hoy vamos a hablar de una actriz de fama mundial que prefería quedarse trabajando en un laboratorio clandestino, que instaló en su camerino, a disfrutar de las infinitas fiestas que celebraba la industria cinematográfica entre los años 1910 y 1960. Nos referimos a Hedwig Eva Maria Kiesler, que aparecía en los títulos de crédito como Hedy Lamarr.

Hedy (9 de noviembre de 1914, Viena, Austria) fue actriz, ingeniera de telecomunicaciones e inventora. Su belleza y glamour eclipsaron su faceta y capacidades para la ciencia y la investigación.

La actriz de fama mundial prefería quedarse trabajando en el laboratorio clandestino, que instaló en su camerino.

¿Una actriz inventó el wifi? Me dispongo a contaros una historia tan real y maravillosa que debería ser llevada a la gran pantalla.

Desde su infancia, Hedwig Eva Maria Kiesler, hija de un matrimonio judío, fue calificada como “brillante” por sus profesores. A los 16 años inició sus estudios en ingeniería que abandonó al poco tiempo al descubrir otra pasión: el cine.

Lamarr interpretó dos escenas impensables hasta ese momento: hizo dos desnudos y simuló un orgasmo.

Protagonista de una película escandalosa para la época
La ahora actriz obtuvo algunos papeles en el teatro y pasó a desafiar a la sociedad de su época con su papel en la película Éxtasis (Gustav Machatý, 1933). En ella interpretó dos escenas impensables hasta ese momento: hizo dos desnudos y simuló un orgasmo. La Iglesia la prohibió, así como numerosos países, y aunque muchos criticaron a la actriz, Hedy se ganó el aplauso secreto de mucha gente y un interés mundial por su trabajo.

Su actuación en esta película la convirtió en objeto de deseo de Friedrich Mandl, un magnate armamentístico cercano a Adolf Hitler y Benito Mussolini. El hombre utilizó su influencia para lograr un matrimonio arreglado y plagado de abusos. Convirtió a su mujer en la típica esposa florero, pero aprovechó su presencia en fiestas y reuniones de los Señores de la Guerra para saber más de ellos y sus planes; información que ofrecería después al gobierno americano.

Hedy recobró su libertad cuando abandonó a su marido. Durante una larga travesía hacia Nueva York coincidió en el mismo barco con Louis B. Mayer, uno de los grandes empresarios del cine, a quien logró meterse en el bolsillo. Para cuando pisó tierra americana ya tenía un jugoso contrato de siete años, además de un nuevo nombre: Hedy Lamarr.

Sin embargo las películas no lo fueron todo para ella. Consciente de los horrores nazis, nuestra protagonista no solo reveló todo lo que sabía al gobierno estadounidense, sino que también trabajó junto a George Antheli para diseñar una tecnología basada en la conmutación de frecuencias, para que los misiles americanos no fueran detectados por el enemigo.

Hedy contribuyó al diseño de una tecnología basada en la conmutación de frecuencias.

El mando militar agradeció su contribución, pero no pudo utilizarla hasta la crisis de los misiles de Cuba y la guerra de Vietnam.

En 1980 su invento ya se empleaba en la ingeniería civil y para el año 2000 empezó a valorarse como inicio del wifi, éxitos que Hedy no vio reconocidos en vida y cuyo reconocimiento consiguió tras su muerte, pues fue inscrito con su nombre de casada y no con el artístico.

Esta intensa actividad hizo que Hedy lograra un éxito moderado en la industria cinematográfica. Su interés en acabar con los nazis le llevó a concentrarse en su invento, dejando escapar ofertas para participar en películas como Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Sin embargo, la actriz cuenta con varios films que fueron celebrados en la época:

Argel (John Cromwell, 1938). Esta película presenta a Hedy como a una estrella de Hollywood. Obtuvo cuatro nominaciones al Oscar y narra el romance entre la hermosa Gaby y un ladrón de joyas francés, Pepe le Moko, interpretado por Charles Voyer. Este filme sirvió de inspiración para que la poderosa Warner Bros produjera Casablanca, con la intención de que fuese interpretado por nuestra protagonista.

En el año 2000 sus aportaciones empezaron a valorarse como inicio del wifi, éxitos que Hedy no vio reconocidos en vida.

White Cargo (Richard Thorpe, 1942). Adaptación de la popular obra de teatro que fue protagonizada por Lamarr y Walter Pidgeon. La historia tiene lugar en África profunda, en la que Tondelayo, interpretado por Lamarr, es una mujer nativa que, por su belleza, roba la atención de todos los hombres.

The Strange Woman (Edgar G. Ulmer y Douglas Sirk, 1946). En esta ocasión, Hedy se transforma en Jenny Hager, mujer ambiciosa que se casa con el viejo millonario Isaiah Poster, pero también seduce a su hijo y al capataz de la compañía.

Samson and Delilah (Cecil B. De Mille, 1949). La inolvidable historia bíblica es llevada al cine; Sansón rechaza a Dalila, ella buscará venganza con terribles consecuencias. Este film ganó dos premios Oscar y la famosa crítica de Groucho Marx, quién aseguró que no le gustaban las producciones “donde los hombres tuvieran el pecho más grande que las mujeres”.

Su última cinta fue The female animal (Harry Keller, 1958). Vanessa Windsor, estrella del cine, es salvada por un joven en un accidente ocurrido en el plató. Este joven conoce a la hija de la actriz, Penny, guapa joven alcohólica de la que se enamora.

Con 85 años, en 2000, esta singular mujer falleció en su casa de Florida. Hoy podemos disfrutar de los resultados de sus dos grandes talentos: la wifi, tan útil en este momento de nuestra historia y su extraordinaria belleza evidente en sus múltiples películas.

Ángel Domingo Pérez

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