Mundo Yold. Hoy queremos reivindicar la aportación al descubrimiento de la vacuna contra la viruela de una aristócrata inglesa en pleno siglo XVIII

Lady Mary Montagu, la precursora de la vacuna opacada por la historia

 

 

 

Inés Almendros
20 abril, 2020

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Esta es la maravillosa historia de una damisela inglesa que, en pleno siglo XVIII, luchó infatigablemente para difundir la práctica de la vacuna primigenia contra la viruela que había conocido en Turquía. Pese a su increíble trabajo, su aportación fue, como la de tantas otras mujeres, ninguneada por la historia.

En estos días en que la lucha contra el Coronavirus nos ayuda a entender más que nunca la importancia de las vacunas, nos viene a la memoria la increíble y muy desconocida historia de Lady Montagu, una carismática dama inglesa, escritora, viajera, poetisa, que en el siglo XVIII contribuyó de manera decisiva a difundir la práctica de la variolización o variolación: un primitivo método de vacuna que se utilizaba desde la más remota antigüedad en Asia, pero que se desconocía por completo en Europa.

Retrato de Lady Mary Wortley Montagu por Charles Jervas, sobre 1716. Se encuentra en la Galería Nacional de Irlanda, Dublín

La variolización consistía en inyectar el pus extraído a personas contagiadas de una viruela leve para inyectarlo en otras que estaban libres de la enfermedad. De esa forma, estas últimas quedaban inmunizadas y no desarrollaban la viruela, o desarrollaban una forma muy débil, y por tanto no peligrosa. Este método de primitiva vacuna era tan conocido en Asia que incluso había escuelas en las que se estudiaban los distintos procedimientos para su aplicación. Sin embargo, en Europa nada se sabía de esta técnica preventiva que evitaba miles de contagios. Hasta que una dama con gran personalidad se fue a vivir a Constantinopla.

Escritora, viajera, poetisa, que en el siglo XVIII contribuyó de manera decisiva a difundir la práctica de la variolización: un primitivo método de vacuna.

Vestida “a la turca” con los minaretes y la cúpula de Santa Sofía, de fondo

Una lady diferente
Su nombre de nacimiento era Mary Pierrepoint y había nacido en 1689 en el seno de una aristocrática familia, en el elitista barrio londinense de Covent Garden. Su madre falleció joven y Mary se educó en el campo con su abuela, en unas condiciones muy estrictas, pero rodeada de un ambiente sumamente culto y con una impresionante biblioteca. Así es que aprovechó su aburrida juventud para leer, escribir, aprender idiomas y soñar con ser libre y viajar por el mundo. Con los años se convirtió en una joven de gran belleza y cultura, nada convencional para su época. También en una audaz precursora del feminismo, pues siempre defendió el derecho -entonces inexistente- de que las mujeres accedieran a la educación.

Lady Montagu fue una audaz precursora del feminismo, pues siempre defendió el derecho -entonces inexistente- de que las mujeres accedieran a la educación.

Como solía pasar en aquella época, la libertad para Mary vino de la mano del matrimonio. En contra de su padre, se escapó y casó con Edward Wortley Montagu, también de una noble y aristócrata familia, pero sin dinero; por este matrimonio Mary se convirtió en la Duquesa de Montagu, y fue desheredada por su propio padre. Pese a su arriesgada apuesta, el matrimonio con Edward tampoco supuso la felicidad esperada: la pareja chocó desde el principio por sus diferentes caracteres. Sin embargo, en 1716, sus vidas dieron un importante giro cuando Wortley fue nombrado Embajador del Reino Unido en Constantinopla, la actual Estambul.

Lady Mary Wortley Montagu con su hijo, Edward Wortley Montagu, atribuido a Jean Baptiste Vanmour (óleo sobre lienzo, alrededor de 1717). National PortraitGallery, Londres.

Instalada en la capital turca con su marido y su pequeño hijo, Mary supo sacarle todo el partido a su nueva vida. Su interés y curiosidad naturales la llevaron a introducirse plenamente en la sociedad y en las costumbres del lugar, y a vivir fantásticas experiencias que relataba a través de sus cartas a sus amigos y familiares de Inglaterra. Aquellos escritos serían recopilados años más tardes en su obra más importante y conocida, Cartas desde Estambul, un libro considerado hoy en día como uno de los mejores testimonios documentales de la sociedad otomana en aquella época.

Su obra, Cartas desde Estambul, es considerado hoy en día como uno de los mejores testimonios documentales de la sociedad otomana en aquella época.

Mary Montagu, grabado de John Simon (National Portrait Gallery, Londres)

Durante su estancia en Turquía, entre otros muchos descubrimientos, Mary conoció la práctica de la variolización, algo que la impactó sobremanera, porque ella misma había sufrido la viruela durante su adolescencia y su hermano favorito había fallecido a causa de la misma. En una carta a su amiga Sarah Chisvell, Lady Montagu le hacía partícipe de su total entusiasmo por el hallazgo:

-“La viruela, tan fatal y frecuente entre nosotros, aquí es totalmente inofensiva gracias al descubrimiento de la inoculación, (así es como la llaman). Existe un grupo de mujeres ancianas especializadas en esta operación. Cada otoño, en el mes de septiembre, que es cuando el calor se apacigua, las personas se consultan unas a otras para saber quién de entre ellos está dispuesto a tener la viruela. Con este propósito forman grupos y cuando se han reunido (habitualmente unos quince o dieciséis), la anciana acude con una cáscara de nuez llena de la mejor materia variolosa. Pregunta qué vena se ha elegido. Pincha rápidamente con una aguja gruesa en la que se le presenta (esto no produce más dolor que un vulgar rasguño) e introduce en la vena tanto veneno como cabe en la punta de la aguja y, después tapa la pequeña herida con un pedazo de la cáscara vacía; pincha de la misma manera cuatro o cinco venas. Los niños o jóvenes pacientes juegan juntos durante el resto del día y se encuentran en perfecta salud hasta el octavo día. Entonces comienza a subirles la fiebre y guardan cama durante dos días, rara vez tres… Excepcionalmente, les salen veinte o treinta pústulas en la cara, que nunca dejan marcas, y en ocho días están tan repuestos como antes de padecer la enfermedad… No se conoce ejemplo de alguien que haya muerto por ello y puede creer que la experiencia me parece tan inofensiva, que tengo la intención de ensayarla en mi querido hijo”.

Efectivamente, antes de regresar a su país Lady Mary sometió a sus propios hijos a la variolización. Y cuando la familia volvió al Reino Unido se puso manos a la obra para difundir los beneficios de la inoculación, sobre todo a partir de 1721, cuando nuevamente estalló un violento brote de viruela.

Grabados de los antiguos procesos de inoculación en China

Una mujer contra la sociedad
Aprovechando su privilegiada posición en la corte de Inglaterra, Mary se reunió con las autoridades sanitarias, con eruditos de la época y con miembros del Gobierno para hablarles de la variolización y de cómo se utilizaba en Asia para proteger a la población de la viruela. Pero no le resultó nada fácil: ni los prohombres de la medicina ni los estadistas se dejaron convencer fácilmente. Para empezar Lady Montagu era mujer; y no era propio en el siglo XVIII admitir los consejos femeninos y mucho menos en materias tan trascendentes. Además pocos estaban dispuestos a aceptar que los conocimientos venidos de Oriente pudieran superar a los de Europa. Y para colmo, la iglesia rechazó de lleno sus propuestas tachándolas de herejías musulmanas.

Lady Mary debió de ser una de las mujeres más retratadas de su tiempo: este óleo fue realizado por Jonathan Richardson.

Mary se reunió con las autoridades sanitarias, con eruditos de la época y con miembros del Gobierno para hablarles de la variolización.

Pero Mary no se vino abajo y continuó en su empeño. Finalmente, gracias a sus relaciones con la propia reina y a sus excepcionales dotes de persuasión, las autoridades médicas y científicas tuvieron que aceptar su propuesta y organizaron unas primeras pruebas en prisioneros voluntarios de la cárcel de Newgate que aceptaron inocularse a cambio de la libertad. Estos primeros ensayos (que se consideran como los primeros test clínicos de la historia de la medicina occidental) fueron un éxito absoluto, y continuaron con nuevas inoculaciones en otros pacientes. Finalmente, gracias al tesón y la voluntad de Lady Mary, médicos y científicos acabaron por reconocer que, efectivamente, la variolización protegía a buena parte de los que se sometían a ella, si bien los resultados no eran perfectos y faltaba mucho por averiguar.

Edward Jenner, ensayando la vacunación por primera vez en el niño James Phipps en 1796

Durante décadas y gracias a Mary, este primitivo sistema de vacuna se continuó realizando en algunas partes de Europa, salvando miles de vidas, si bien nunca terminó de ser oficialmente admitido por la medicina de la época. Sería unos setenta años más tarde, en 1796 (Mary ya había fallecido), cuando el doctor Edward Jenner desarrolló los estudios sobre la inoculación, perfeccionó los hallazgos (con su famoso ensayo con un niño y una ordeñadora de vacas), y logró que la vacuna fuese oficialmente admitida como el procedimiento de prevención eficaz contra la viruela. Algunos cronistas sugieren que Jenner conocía los escritos de Lady Mary, y que tuvo en cuenta sus estudios, así como los primeros ensayos e inoculaciones realizadas durante su época, para sus propias investigaciones. El caso es que, mientras Jenner se convirtió en el descubridor “oficial” de la vacuna, la fabulosa aportación de Lady Mary quedó desdibujada en el olvido.

Retrocedamos unos años: tras su lucha por dar a conocer la inoculación en Europa, Mary Montagu continuó su vida rebelde y libre. Separada de su marido, vivió un agridulce romance con el joven poeta veneciano Francesco Allgarotti y continuó viajando y plasmando sus impresiones en sus escritos. Falleció en 1762, dejando un increíble legado cultural, de enorme valor sociopolítico y documental, además de su extraordinaria aportación a la ciencia. Hoy, que tanto valoramos la medicina, es un momento ideal para recuperar su memoria y reivindicar su contribución al descubrimiento de la vacuna. Lady Montagu, una mujer injustamente ninguneada por la historia de la ciencia, una mujer excepcional.

 

Comentarios

  1. Viviana dice:

    Muy interesante, y desde luego de lo más oportuno, este texto revelador de las batallas de las mujeres por hacer entrar en razón el universo machista.
    Gracias por contarnos esta historia.

  2. Patricia dice:

    Desconocía esta historia! Fascinante!

  3. Patricia dice:

    Fascinante historia!!!

  4. Hugo Restrepo Gonzalez dice:

    Interesante y útil éste relato.
    Y muy Admirable está Gran Dama, dado su excelente aporte a La Ciencia y a La Medicina.

  5. Veronica cabarcas dice:

    No conocia la historia, me encantooooo mucho.

  6. Iris Vargas Torres dice:

    Dato muy importante y nunca será tarde para darle el lugar que le corresponde a esta dama que contribuyó a la ciencia y la cultura.

  7. Claudia dice:

    Una más de las tantas mujeres ninguneadas por la historia del poder masculino. Si yo fuera un hombre, sentiría vergüenza.

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