Mundo Yold. Hoy viajamos de la mano de la valiente trotamundos

Freya Stark, la intrépida exploradora de Oriente Medio

Carmen Matas
17 agosto, 2020

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Freya Stark cuenta con una de las carreras más exitosas en la literatura de viajes de las que se tiene constancia, compuesta por más de 25 libros. Fue la primera mujer occidental en pisar muchos de los lugares prohibidos de Oriente Medio y  sus viajes fueron célebres por la valentía a la hora de internarse en territorios peligrosos. Hoy te contamos la fabulosa historia de esta exploradora.

Seguro que has escuchado hasta la saciedad historias de exploradores como Lawrence de Arabia, pero ¿sabías que hubo exploradoras mujeres tan o más osadas? Fue el caso de Freya Stark, que hoy te contamos.

Freya recorrió los países árabes con verdadero afán de exploradora y valiente aventurera

La escritora de viajes, exploradora y académica Freya Stark fue la primera occidental en viajar a regiones Oriente Medio: Siria, Irán, Irak, Kuwait, Yemen…, en una época en la que emprender un viaje no implicaba en absoluto la comodidad de ahora -en muchas ocasiones se trasladaba en camello o burro. Una mujer viajando sola era algo inaudito y la zona de Oriente Medio era un territorio completamente inhóspito. Pero igualmente esta pionera se lanzó a la aventura, plasmando sus intrépidas vivencias en más de 25 libros. Fue una de las pocas mujeres de su tiempo, que no solo se impuso en un ámbito fundamentalmente liderado por hombres, sino que les superó en hazañas.

Freya (a la derecha) con su hermana Vera. Su infancia itinerante las ayudó a estar muy unidas

Fue una de las pocas mujeres de su tiempo, que no solo se impuso en un ámbito fundamentalmente liderado por hombres, sino que les superó en hazañas.

Autodidacta empedernida
Freya Stark nació en París en 1893. Hija de Robert Stark, un escultor británico, y Flora Stark, pintora y pianista, ambos eran muy aficionados a viajar y solían llevar consigo a la pequeña. Cuando se divorciaron, siendo Freya muy pequeña, la situación económica de ella y su madre decayó notablemente. Vivieron en el norte de Italia y en Londres, donde Freya acudió a la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, al mismo tiempo que estudiaba árabe. A los siete años, la pequeña hablaba cuatro idiomas.

Freya siempre se sintió fascinada por el mundo árabe, los tejidos y las armas sacadas de las historias de Las mil y una noches

Dicen que a los 12 años cayó en sus manos un volumen de Las mil y una noches y que aquella obra le abrió un apetito de viaje del que no se deshizo jamás. La Primera Guerra Mundial la pasó en Italia como enfermera voluntaria. Después de aquella dura contienda, nuestra protagonista afianzó aún más sus pasiones árabes entre lecturas de textos poco conocidos y el concienzudo estudio de la cartografía del territorio.

A los siete años, Freya hablaba cuatro idiomas.

Ataviada como una beduina del desierto en 1936

Apasionada de Oriente Medio
En 1927, con 34 años, embarcó con destino a Beirut, con intención de visitar Siria y practicar el árabe. Al insólito hecho de viajar sola, se añade la circunstancia de que se trasladaba con escasos recursos económicos, sin cartas de recomendación diplomática, que era lo más habitual. Un año más tarde se fue a vivir a Damasco. Entretanto había adquirido la idea de estudiar a los drusos -minoría religiosa heterodoxa islámica-. En esa época, la región mayormente habitada por los drusos -repartida entre el Líbano y Siria- se encontraba en plena sublevación contra la ocupación colonial francesa. Sin ningún tipo de temor, Freya emprendió viaje hacia allí montada en un burro, pero fue arrestada por el ejército francés antes de poder alcanzar su objetivo.

En una expedición a lomos de un burro

La aventurera regresó a Italia, pero no permaneció allí mucho tiempo. Ahora tenía otra fijación: investigar a la célebre secta de los asesinos de Hasan al-Sabbah, una comunidad nacida en el siglo X que utilizaba con frecuencia el homicidio político como estrategia. Una vez más, Stark emprendió un intrépido viaje, esta vez a Bagdad, donde no tuvo mejor ocurrencia que alojarse en el barrio de las prostitutas, para escándalo de la sociedad inglesa. Decidió marcharse sola a Persia en busca de Alamut, “la montaña de los asesinos”, y aprovechó el viaje para cartografiar la región, lo que le valió a su regreso los halagos de la Real Sociedad Geográfica británica. En 1931 descubrió el castillo de Lamiaser, en el valle de Shahrud, uno de los dos castillos de la secta que habían resistido la invasión mongola.

Freya logró escalar el Monte Rosa por el lado italiano. Fue una difícil escalada de doce horas por una pared helada (Cortesía de Richard Waller)

En Bagdad se alojó en el barrio de las prostitutas, para escándalo de la sociedad inglesa.

Por razones de salud tuvo que cancelar su proyecto de buscar las ruinas de Saba, en Arabia, pero sin embargo siguió la ruta del incienso hasta encontrar el puerto de la antigua ciudad de Caná.

Durante un descanso, entre viaje y viaje

Llegó la Segunda Guerra Mundial y si durante la primera contienda el papel de Freya Stark se había limitado a alistarse como enfermera, la fama que ya se había ganado hizo que el gobierno británico quisiera sacar partido a sus aptitudes. Así, la envió primero a Adén, en Yemen, y luego a Irak. Allí se dedicó a recoger información, al tiempo que colaboraba en reclutar árabes para la causa aliada. En El Cairo fundó una especie de sociedad antinazi llamada Brotherhood of Freedom.

Una de las muchas biografías escritas en torno a la aventurera

Referente en la literatura de viajes
Finalizada la contienda regresó a su hogar en el norte de Italia, donde se dedicó a escribir. A estas alturas ya había editado varios libros. Su bibliografía se compone de casi una treintena de obras en total, en las que principalmente narra sus peripecias por los países que visitó.

En su casa del Reino Unido, ante la máquina de escribir

Los libros de Freya Stark sobre Oriente Medio y otros países vecinos han sido elogiados a lo largo de los años por resultar espontáneos y elegantes, al mismo tiempo que imparten un sentido inspirado, tanto de la historia como de las personas. Muchos críticos han alabado su tarea como escritora, por tener espíritu, autoridad y humor, así como saber plasmar en sus obras la valentía, franqueza, encanto, idealismo e ingenuidad que la caracterizaban.

En el prólogo de la obra El eco del viaje: selecciones de Freya Stark, de 1964, el escritor Lawrence Durrell la elogió como una “poeta de viajes” y “una de las mujeres más notables de nuestra época”.

En una inusual imagen vestida de fiesta

Lo más impresionante de todo es que Freya fue prácticamente autodidacta. En su juventud, aprendió árabe y turco con fluidez y con los años dominó otros idiomas y muchos dialectos. Un talento que sin duda le fue muy útil a lo largo de su trayectoria vital, en la que viajar fue el pilar fundamental que sustentaba todo lo demás. Algunas de sus más conocidas obras son Bocetos de Bagdad, de 1933; Los valles de los asesinos y otros viajes persas, de 1934; Las puertas del sur de Arabia: Un viaje en el Hadhramaut, de 1936; Un invierno en Arabia, de 1940 y Cartas desde Siria, de 1942.

Los libros de Freya Stark sobre Oriente Medio y otros países vecinos han sido elogiados a lo largo de los años.

Exploradora incansable, los años no le hicieron desistir de seguir viajando a caballo

Exploradora hasta el final
Con 54 años se casó con un diplomático y se fue a vivir al Caribe, pero el matrimonio solo duró cuatro años, hasta que Freya decidió marcharse a Turquía y desde ahí seguir los pasos de Alejandro Magno en Asia. Nada la frenaba. Cumplió 80 años en plena ruta por China, India, Asia Central e Irán.

Otra imagen insólita: Freya descansando en una tumbona

Para ese entonces ya hablaba diez idiomas y había sido galardonada con la Cruz del Imperio Británico en 1953 y nombrada Dama del Imperio Británico en 1972. Con 89 años escaló algunos pasos del Himalaya a 5.000 metros de altura. Murió en 1993 en Asolo, Italia. Tenía 100 años y la satisfacción de haber exprimido cada segundo de su vida haciendo lo que más le apasionaba.

La vitalidad y el buen humor acompañaron a la escritora hasta el final de sus días

¿Conocías a Freya Stark? ¿Has leído alguna de sus obras? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. Anónimo dice:

    Excelente artículo, nunca había escuchado las aventuras y viajes de Creta Stark por los países árabes. Una mujer muy intrépida. Felicidades postumas.

  2. Amira dice:

    Una vida fascinante, la tendré en cuenta para mis futuras novelas de viajes…

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