La Favorita, feroz duelo entre mujeres

Angel Domingo
21 marzo, 2019

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La Favorita es la última película de Yorgos Lanthimos, protagonizada por Olivia Colman, ganadora del Oscar a mejor actriz (2019) junto a Rachel Weisz y Emma Thompson.

Tal vez no sea el momento social adecuado para comentar una película así, pero su director, el griego Yorgos Lanthimos, es famoso precisamente por no seguir el camino fácil.

La cinta nos traslada a uno de los momentos más tensos que se han vivido en Europa: las dos principales potencias continentales, Francia e Inglaterra, se encuentran a las puertas de un terrible enfrentamiento que, probablemente, arrasará a ambos; y para que esto no se produzca solo queda confiar en una enfermiza reina con la cabeza perdida debido a sus excesos y desgraciada vida.

Hasta aquí el escenario histórico
Preciosos tapices, estatuas, cuadros de glorias pasadas, puertas secretas o amplios corredores, grandes ventanales, luces y contraluces configuran la tramoya de este teatro exquisitamente acompañado por movimientos de cámara muy cuidados, primeros planos sostenidos en el tiempo y una sutil banda sonora compuesta, tanto por grandes de la música como Haendel, Bach o Vivaldi, junto a otros más modernos y populares como Elton John.

El filme, no solo muestra interiores, también retrata los cuidados jardines repletos de fuentes, personajes llenos de boato: pañuelos en sus manos, exagerados pelucones e imponentes corceles.

Este escenario no es más que un refinado espejo por el que transcurre la estrambótica vida de la sociedad británica del siglo XVIII en la que, mientras los soldados se desangran en las batallas y el pueblo se arruina con los impuestos, la nobleza se divierte en excéntricos juegos como carreras de ocas y langostas, lanzar naranjas a hombres desnudos o matar palomas sin cuartel.

Con estos mimbres, el director heleno, afincado en los Estados Unidos, urde una historia de tres mujeres destinadas a amarse y odiarse sin piedad.

La Reina, Ana Estuardo (Olivia Colman, Oscar mejor actriz), atormentada por su mala salud que le dificulta las tareas de gobierno, solo haya consuelo mimando a sus conejos a los que considera sus príncipes, maltratando a la servidumbre y disfrutando con su amada.

La Duquesa de Marlborough, Sarah Churchil (Rachel Weisz), que había sido amiga de la reina en su infancia y consiguió ser su dama de cámara, tiene acceso a su dormitorio, yace con ella y gobierna el imperio en la sombra.

La sirvienta, Abigail Masham (Emma Stone), prima empobrecida de la duquesa que, tras un penoso viaje en carruaje, acude a palacio para buscar empleo.

Y comienza la trama del filme. Yorgos la construye con exquisita elegancia y, a modo de baile de salón, hace suceder pasos que son besos; contoneos traidores; vueltas a modo de acusaciones; inclinaciones a base de guantazos y empujones hasta acabar en el barro. Insultos, vejaciones, chantajes… En resumen, se muestra lo más mezquino de la condición humana. Todo por alcanzar el poder que supone ser la favorita de la reina; aniquilando a la adversaria si fuese necesario.

Estos hechos, al parecer con fundamento histórico pero tratados como ficción, dotan a la obra de un claro matiz feminista al no diferenciar entre hombres y mujeres lo cruel que podemos llegar a ser.

Otro aspecto, a mi juicio, importante en el filme es el tema de la homosexualidad. Lesbianismo en este caso. Y también justificado históricamente. El director nos viene a decir: en la sociedad inglesa del XVIII, las mujeres tenían ya conseguido el derecho a usar su cuerpo y sexualidad como les viniese en gana.

Esta película, la única que Lanthimos ha dirigido sin firmar el guion, es diametralmente opuesta a su trayectoria fílmica. Yorgos es conocido por su polivalente recorrido en el mundo audiovisual -teatro, videodanza y multitud de anuncios de televisión-; esta película supone una vuelta a los cánones más comerciales, pues sus obras anteriores: Canino (2009), Alps (2011), Langosta (2015). Y, sobre todo, su obra más galardonada, El sacrificio de un ciervo sagrado (2017), se consideran muy provocadoras, desafiantes y difíciles de entender.

Muchos aficionados al cine en general y a este autor en particular se sentirán felices por la aparente sencillez de este filme. Por otra parte muy cuidado en cuanto al estilo visual y narrativo.

Pero, si me permiten dar un consejo diría: admirado director, ¡zapatero a tus zapatos!

 

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

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