BienStar Yold. La experiencia nos enseña a valorar cada vez más los buenos ratos, en vez de gastar el dinero en llenar la casa de objetos

La gente yold prefiere coleccionar momentos a acumular cosas

Carmen Matas
27 octubre, 2018

 Número de Comentarios (0)

Tras varias décadas de vida, muchos de nosotros hemos llenado la casa de pequeños y grandes objetos que a menudo ni siquiera utilizamos. Sin embargo, la experiencia nos ha enseñado que lo verdaderamente importante de la vida es coleccionar, recopilar y vivir buenos momentos: los pequeños y grandes ratos con nuestras personas queridas; disfrutar de un viaje, de una buena comida… Esas son las cosas importantes de la vida.

Sábado mañana, día de la limpieza. Plumero en ristre nos disponemos a recorrer nuestra, a veces, pequeña casa, y entonces nos damos cuenta. Conforme vamos recorriendo los espacios para eliminar el polvo de los rincones nos encontramos inevitablemente con ellos: la gran cantidad de docenas de objetos que hemos acumulado a través de los años: las fotos de la infancia; las de la boda; la comunión de los niños; las figuritas de porcelana; los souvenirs que nos trajimos del viaje del instituto, de Túnez, o de cuando hicimos el Camino de Santiago. Si abrimos nuestros armarios, siempre el mismo problema: allí también descansan docenas de prendas -pantalones, camisetas, zapatos- que hace mil años no nos ponemos (entre otras cosas porque la talla 38 desapareció de nuestro cuerpo hace décadas).

La mayor parte de la gente yold hemos vivido, además, la transición entre un mundo artesanal y la revolución del consumismo absoluto. Nuestros padres compraban y consumían al mínimo, en comparación con nosotros. Por poner solo un ejemplo, en nuestro domicilio solo había un teléfono (el famoso Heraldo), que como mucho evolucionó al modelo Góndola después de veinte años. Ahora, cada miembro de la familia tiene como mínimo un celular, que se cambia casi cada año. Eso sin hablar del resto de los electrodomésticos y enseres de la casa.

Cuando éramos adolescentes, comprar un frasco de colonia Farala nos costaba ahorrar durante semanas, y pillar el último disco de Supertramp solía ser un hito enormemente ilusionante en nuestras vidas, porque teníamos que juntar varias pagas para ello. Sin embargo, con el estallido de la industrialización salvaje en Asia, tenemos miles de tiendas, donde podemos comprar frascos de colonia a precios increíblemente baratos.

Llegaron los chinos, las tiendas de ‘todo a cien’ primero, y un euro después, y nos dieron la posibilidad de comprar a precio de saldo. También vinieron los Zara, los Decathlon y los Lidl. Total, que en los últimos años de nuestra vida yold, y aunque claramente nos estamos cargando el planeta entre todos, hemos llenado nuestra casa de todo tipo de cacharros, que muchas veces ni siquiera utilizamos. Por supuesto, también hay millones de personas que no pueden apenas comprar o no compran nada en absoluto.

Aunque claramente nos estamos cargando el planeta entre todos, hemos llenado nuestra casa de todo tipo de cacharros.

O sea, que entre los numerosos años que los yold llevamos acumulando cosas, más lo fácil que es para muchos de nosotros seguir comprando, al final acabamos llenando nuestros hogares de todo tipo de cacharros, cachivaches, objetos grandes y pequeños, que muchas veces ni siquiera utilizamos.

Que están ahí ocupando cajones y estanterías. Que no valen más que para tener que limpiar el doble los sábados por la mañana; ensuciar el planeta y llenar los mares de plástico. Hablamos, por supuesto, de todas aquellas personas con una economía que les permite seguir consumiendo, porque tampoco podemos olvidar que hay mucha gente yold, y de otras muchas edades en situación de pobreza.

Momentos que sí te llenan el corazón
En general, todos los que estamos ya en edad yold, hemos ido aprendiendo que la verdadera sal de la vida se encuentra en las pequeñas cosas. En lo bien que lo pasamos cuando pasamos el tiempo con nuestros seres queridos. En las sonrisas de nuestros hijos y nietos. En el apoyo incondicional de esos amigos que, a día de hoy, siguen estando con nosotros. En la belleza de ese paisaje indómito, que descubrimos en nuestro último viaje.

En ese momento de relax, con nuestro libro favorito. En el sabor del rico guiso que nos ha hecho nuestra pareja, que hace sus pinitos como chef… En fin: en la felicidad inigualable de los momentos del día a día, que cada vez valoramos más, porque sabemos que los años pasan volando. Y nosotros, después de varias décadas de vida, tenemos que aprovechar a tope, y cada vez más, esta fase yold en la que somos jóvenes y maduros a la vez.

Todos los que estamos ya en edad yold, hemos ido aprendiendo que la verdadera sal de la vida se encuentra en las pequeñas cosas.

Por eso, muchos de los yold que ya hemos aprendido a valorar las cosas importantes, y a dejar en segundo lugar las poco importantes, también hemos llegado a la conclusión de que es mejor invertir en momentos que en cosas; que los pequeños y grandes ratos felices no se pagan con dinero; que nos sobran cacharros en casa, pero que hay un espacio infinito en nuestra alma para llenarlos con estos momentos que nos hacen sonreír.

Coleccionar momentos, en vez de coleccionar cacharros, es una de las grandes conclusiones de la experiencia yold.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies