Mundo Yold. Nuestro crítico de cine, Ángel Domingo, comenta el último estreno de Woody Allen

La lluvia sobre Nueva York inspira al Woody más romántico

Angel Domingo
18 octubre, 2019

 Número de Comentarios (0)

Los seguidores del cineasta neoyorkino, acostumbrados a disfrutar cada año de una nueva película, han tenido que esperar dos para ver Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen, 2017).

Contextualizo: el director y la productora Amazon firmaron un contrato, en agosto de 2017, para filmar y distribuir cuatro películas. Poco antes de comenzar el rodaje de esta cinta, la número 50 en su filmografía, el diario The New Yorker publicaba en exclusiva el escándalo Harvey Wenstein que dio lugar al movimiento #MeToo. Lo que seguramente no se esperaba Woody es que su nombre apareciera en primera plana debido a las dudosas acusaciones de su hija Dylan Farrow, que le denunció por acoso sexual ocurrido, según ella, hace 25 años.

Amazon, recogiendo el eco de la condena mediática, rompió el compromiso secuestrando el filme ya concluido, y negándose a producir las tres películas restantes. Allen denunció el hecho ante la justicia y este agosto llegó la sentencia que obliga al gigante comercial a devolver la película a su autor, e indemnizarle con una importante suma de millones de dólares por daños y gastos en abogados.

Amazon ha tenido que indemnizar al cineasta con una importante suma de millones de dólares por daños y gastos en abogados.

El 11 de octubre se estrenó en las pantallas españolas y también en otros países europeos. Su difusión en EE.UU. aún no tiene fecha.

Esperar que, a los 83 años vividos por el cineasta, nos podía sorprender con algún giro en su manera de hacer películas lo considero tan ingenuo como pensar que la nieve que caiga este invierno no será blanca.

Día de lluvia en Nueva York viene de fábrica con la marca Woody Allen. Pero también con extras añadidos: no tenemos el placer de ver su peculiar figura en la pantalla ni poder escuchar, por tanto, su ácida charla y, lo que considero más novedoso, una especie de justificación de sí mismo; algo así como: éste era yo hace 60 años y por culpa de haberme dedicado al cine… ya veis a donde he llegado. Porque esta película, si algo deja claro, es una feroz crítica al séptimo arte y los personajes que pululan por sus confines: productores que solo buscan éxito económico, directores neuróticos, guionistas que no se fían de quienes deben traducir a imagen sus textos y actores que, más bien, parecen zorros dentro del gallinero.

La película nos habla de la joven pareja formada por Gatsby Welles (Timothé Chalamet), que representa el típico chico listo de familia bien; estudia una carrera de prestigio en la mejor universidad del país, aunque él sueña con dedicarse a ser pianista de clubes poco recomendables. Esta profesión no es del gusto de sus estrictos padres y se ve obligado a estudiar una carrera de la que se siente profundamente hastiado. En la universidad conoce a Ashleigh (Elle Fanning) ingenua y preciosa rubita de un pueblo de Tucson (Arizona), familia de banqueros para más señas, ante la que cae rendido.

Toda una colección de postales de Nueva York con lluvia, magistralmente fotografiadas por Vittorio Storaro.

La joven estudia periodismo y ha conseguido que Roland Pollard (Liev Schreiber), importante y peculiar director, le conceda una entrevista que tendrá lugar en Nueva York, ciudad natal de Gatsby. La pareja decide viajar a la gran manzana y pasar un romántico fin de semana. El joven prepara infinidad de planes para enseñar a su compañera el Manhattan bohemio, compuesto de pequeños locales con música en directo en los que le conocen y le permiten tocar el piano.

Y hasta aquí puedo contar.

El resto de la trama lo componen diferentes escenas cosidas con la singular lógica que caracteriza a Woody Allen, más preocupado por construir a su manera los diálogos, que por dotar de verosimilitud la situación.

A los fieles seguidores del neoyorquino, poco que decirles; a los amantes del cine en general, si me permiten, les invito a que vean este filme; siempre, claro está, que sean capaces de dejar sus prejuicios en casa. Disfrutarán de una agradable comedia romántica con momentos de humor. Toda una colección de postales de Nueva York con lluvia, magistralmente fotografiadas por Vittorio Storaro, últimamente elegido por Woody para retratar sus personajes y escenarios.

Por último, es posible que Día de lluvia en Nueva York no sea su mejor cinta, pero sin lugar a dudas es una de las mejores.

Ángel Domingo Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies