Mundo Yold. Hoy nos acercamos al misterio del Abominable Hombre de las Nieves

La milenaria leyenda del Yeti

Inés Almendros
7 marzo, 2019

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Todos los que somos Gente Yold conocemos la leyenda de El Yeti, también conocido como el Abominable Hombre de las Nieves o Big Foot, que atemorizaba a los habitantes y excursionistas del Himalaya, aunque apenas se dejaba ver. Muchos años después, nos parece un personaje entrañable, cuyo misterio perdura en el tiempo. Hoy, El Yeti, en Gente Yold.

Desde las remotas cumbres del Himalaya, hace ya muchos años, surgió una leyenda que ha atravesado el tiempo y la distancia, hasta recorrer el mundo entero y llegar incluso al cine y la televisión. Se trata de la leyenda del Yeti, también conocido como el Abominable Hombre de las Nieves, o Big Foot (pie grande), aunque en el Tíbet, su supuesto lugar de origen, siempre le han llamado Jigou. Según estas historias, el Yeti sería una especie de hombre gigante que habita en las eternas nieves del Himalaya. Su figura, la de un ser gigantesco que recorre las cumbres heladas, dejando impactantes huellas de su presencia, ha servido para crear relatos, cuentos y hasta películas de Hollywood como el Abominable Hombre de las Nieves, con Peter Cushing, o en cómics como Tintín en el Tíbet.

Durante años se multiplicaron las teorías y mitos sobre Big Foot

Las leyendas sobre la existencia del Yeti existen desde siempre. A lo largo de los siglos, son muchos los relatos que afirman haber visto a un monstruo de las nieves en diferentes puntos del Himalaya. En Tíbet, existen leyendas legendarias de un ser gigantesco, de dos piernas, cubierto de largos cabellos y con figura humana, andares de mono y gruñido de oso. Pero fue a través de los relatos y vestigios aportados por numerosos exploradores occidentales cuando la leyenda trascendió al mundo entero.

Howard-Bury, que dirigió la primera expedición británica al Everest, afirmó haber visto unas siluetas similares al hombre de las nieves sobre una altitud de unos 6.000 metros.

Uno de los primeros fue en 1832, cuando el representante del Gobierno británico en Nepal, Brian H. Hodson, transcribió la primera descripción de este ser realizada por un occidental. Años después, en 1921, Howard-Bury, que dirigió la primera expedición británica al Everest, afirmó haber visto unas siluetas similares al hombre de las nieves sobre una altitud de unos 6.000 metros. En 1937, la expedición de Frank Smythe igualmente presentó otras fotografías de numerosas y gigantescas huellas en la nieve; sin embargo, los expertos determinaron que se trataba de huellas de oso.

La figura monstruosa del Yeti se halla inscrita en nuestro imaginario colectivo

Fue en 1952 cuando las fotografías de Eric Shipton, realizadas durante una expedición al Everest, asombraron al mundo entero, y llegaron a todos los medios de comunicación, En ellas se veía una larga estela de grandes huellas, de más de 30 cm de longitud y 18 de anchura que fueron consideradas -y aún siguen siéndolo- como la prueba de existencia del Yeti por su apariencia casi humana.

Fotografía de las huellas en la nieve tomada en 1937 por Frank Smithe

Ciencia contra leyenda
Durante décadas continuaron las expediciones para encontrar al misterioso ser de las nieves. Los testimonios de exploradores, montañeros y habitantes de la zona se sucedieron durante el siglo XX. Entre quienes aseguraron haber visto la figura del Yeti se encuentra el famoso montañero español César Pérez de Tudela que en 1973, durante una expedición al Anapurna, aseguró haber visto la temible silueta del Yeti.

El famoso montañero español César Pérez de Tudela, durante una expedición al Anapurna, aseguró haber visto la temible silueta del Yeti.

Y lo mismo le sucedió al mítico Reinhold Messner, el primer hombre que escaló el Everest sin oxígeno; el primero que escaló las 14 montañas de 8.000 metros, considerado para muchos como el mejor alpinista del mundo. Fue en 1986, cuando se encontraba caminando en solitario en algún lugar del Tíbet. Así fue el relato de su visión:

-“De repente escuché una especie de silbido. Miré a mi alrededor y capté con el rabillo del ojo derecho la silueta de un bípedo que huía entre los árboles… Sin hacer ruido y girada hacia delante, la criatura seguía corriendo, se ocultaba detrás de un árbol para volver a aparecer como un monstruo, con el resplandor de la luna a la espalda. Fue entonces cuando giró la cabeza hacia mí y permaneció inmóvil por un instante. Volví a oír aquel furioso bufido y, durante una fracción de segundo, pude ver su rostro: vi ojos y dientes, pero apenas logré distinguir forma o color. La cara no era más que una sombra gris y el cuerpo una silueta oscura, y así, amenazante, se erguía ante mí aquella figura. Era completamente peluda, tenía dos patas cortas y brazos fuertes que le caían casi hasta las rodillas. Calculé que mediría más de dos metros de altura. Aquel cuerpo parecía pesar mucho más que un hombre de idéntica estatura, pero se acercaba a la linde de los arbustos enanos a paso tan ligero y vigoroso que me causó tanto pánico como alivio”.

El Yeti ha estado presente en nuestra cultura popular, hasta aparecer en los cómics más famosos, como Tintín

Después de su experiencia, Messner dedicó muchos años de investigación para seguir las huellas del Hombre de las Nieves, recapitulando testimonios y restos sobre el monstruo. Pero su conclusión final resultó decepcionante, incluso para él mismo como confesaría posteriormente.

Su figura, la de un ser gigantesco que recorre las cumbres heladas, dejando impactantes huellas de su presencia, ha servido para crear relatos, cuentos y hasta películas de Hollywood.

La teoría final resultante de todos sus análisis fue que el Yeti, en realidad, era una especie de oso pardo del Himalaya, al que la imaginación de los caminantes durante décadas, y en medio de las nieves y tormentas de la zona, había transformado en un monstruo legendario.

Restos del Yeti en el Monasterio de Khunjung

Y es que, a la hora de buscar explicaciones sobre el Yeti, los científicos siempre se mostraron escépticos. Durante décadas, los análisis sobre este tema se respondían con la explicación de que, ningún ser humano, ni siquiera un simio de gran tamaño, podría vivir aislado en una zona tan fría. Pero con el avance de la ciencia, en los últimos años, la negación sobre el mito ha venido a apoyarse en análisis concluyentes. En el año 2017, el profesor Daniel C. Taylor, especialista en conservación de la zona, publicó su estudio Yeti. La ecología de un misterio, con exhaustivas interpretaciones científicas de los vestigios y huellas recopiladas durante décadas. Su conclusión era clara: todos ellos proceden de una especie de oso de la zona. Según el estudio, la forma casi humana de las huellas fotografiadas en 1951 por Eric Shipton se deben a la forma de andar por la nieve de estos animales.

Fotografías de la serie de huellas realizadas por Eric Shipton en 1951 que conmocionaron al mundo

Igualmente concluyente y basados en análisis científicos incontestables fueron, en el mismo año 2017, los resultados de la expedición científica dirigida por la bióloga Charlotte Lindqvist, que terminaron de machacar la leyenda. El grupo científico realizó un profundo análisis del ADN de los restos del hombre de las nieves que habían sido recogidos a lo largo de los años: huesos, pelo, piel, heces… y se conservaban en monasterios tibetanos, museos, etc. El resultado se publicó en un artículo publicado en la revista The Royal Society, titulado Historia evolutiva de los osos enigmáticos en la Región de la Meseta Tibetana del Himalaya y la identidad del Yeti”. Los resultados eran los mismos que los de Daniel C. Taylor: el origen de todos los restos que dieron lugar a la leyenda procedían de distintos osos pardos del Himalaya, animales solitarios, que habitan en los hielos árticos, y que a veces pueden caminar de pie sobre las nieves. Esos osos pardos fueron, por lo tanto, los que sorprendieron a intrépidos montañeros y exploradores durante siglos; los que impresionaron su imaginación hasta el punto de transformarlos en monstruos y los que despertaron la fascinación del mundo entero.

El Yeti sigue vivo en la imaginación de exploradores y montañeros que acuden al Himalaya

Así ha sido como la ciencia ha dado un carpetazo casi final y concluyente a un mito que durante años ha fascinado al mundo entero. Al menos, hasta tener nuevas noticias o avistamientos del Abominable Hombre de las Nieves. Aunque, pese a todas las evidentes pruebas científicas, el Yeti sigue vivo en la imaginación de todos nosotros, en los viajeros que siguen explorando la zona y en las leyendas que fascinaron y siguen fascinando al mundo entero.

Más información:

https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rspb.2017.1804  (artículo completo de The Royal Society)

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