Mundo Yold. La historia de Noor Inayat Khan, la bella escritora de origen indio que dio su vida por la libertad

La princesa musulmana que espiaba a los nazis

Inés Almendros
12 septiembre, 2018

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Nacida en una familia noble y musulmana, procedente de La India, Noor Inayat Khan pasó de escribir cuentos infantiles a convertirse en una de las principales espías de los servicios británicos. Traicionada por una compañera, aunque fue torturada hasta el final, los nazis jamás lograron que confesara. Hoy recordamos la historia de esta mujer que dio al mundo una lección de firmeza y valentía sin igual.

Su bello rostro de rasgos inequívocamente indios sigue atrapando la atención de quien lo mira, casi ochenta años después de su muerte. Su historia resulta tan conmovedora como inspiradora. La joven musulmana Noor Inayat Khan es una de las heroínas de la Segunda Guerra Mundial más interesantes y, al mismo tiempo, más desconocidas; su ejemplo fue realmente particular porque su figura femenina, multicultural, mestiza e intelectual, era totalmente única y adelantada a su tiempo. Pero también por arriesgar, y dar su vida luchando contra el fascismo, con un temple y una valentía sin igual, cuando sólo tenía 30 años.

Noor Inayat Khan pertenecía a una insigne familia de musulmanes de La India, descendientes del sultán Fateh Ali Tipu, conocido como El tigre de Mysore, quien siglos antes había mostrado su fiereza combatiendo contra el colonialismo inglés. Sin embargo, el padre de Noor, Hazrat Inayat Khan, había abandonado la tradición guerrera familiar, para convertirse en músico y maestro del sufismo (una corriente ascética y mística del islamismo), y predicar por el mundo su fe y el pacifismo.

En uno de sus viajes por Estados Unidos, Hazrat conoció a la que sería su esposa: Ora Meena Ray Baker, estadounidense de Nuevo México.

La joven americana y el indio sintieron inmediatamente la llamada del amor, pero un matrimonio interracial era un total escándalo en los Estados Unidos de principios de siglo XX, y como era de esperar, la familia Baker les puso todas las pegas del mundo. Sin embargo, Ora y Hazrat superaron las dificultades y se casaron en 1913.  A partir de ese momento, Ora adoptó el nombre de Ameena Begun. Apuestos y cosmopolitas, la joven pareja residió en Francia, Reino Unido y Rusia.

Tras una rápida formación como operadora de radio, recibió la peligrosa misión de regresar a la Francia ocupada para emitir informaciones desde allí.

A través de su paso por distintos países, en una sorprendente familia para la época, multicultural, mestiza, pacifista, intelectual y artista, Noor obtuvo una educación igualmente abierta y cosmopolita. Finalizados sus estudios intermedios, se matriculó en La Sorbona de París para estudiar música, al tiempo que también aprendía música con la prestigiosa profesora Nadia Boulanger .

Pero la desgracia llamó a las puertas de la familia cuando, en 1927, su padre falleció y dejó a la joven Noor como responsable de su familia. Para ganarse la vida empezó a colaborar escribiendo obras infantiles; así nació su libro Twenty Jataka Tales, una recopilación de cuentos basados en la tradición budista, que aun a día de hoy puede adquirirse. Pero la vida de la joven escritora, como la de medio mundo, dio un giro radical con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

En 1940, cuando los nazis ocuparon París, la familia de Inayat se trasladó a Burdeos y posteriormente a Londres. Fue entonces cuando ella y su hermano Vilayet, concienciados del peligro que suponía el avance del fascismo, decidieron unirse a la causa para combatirlo; eso a pesar de la tradición familiar pacifista que había inculcado su padre. Así, Noor se unió como voluntaria a la Women’s Auxiliary Air Force (WAAF) pasando a la unidad de Operaciones Especiales Secretas (SOE, por sus siglas en inglés): el centro de espionaje internacional creado por Churchill fue donde encontraron su perfil perfecto: la joven conocía varios países, hablaba distintos idiomas, había residido y estudiado en Francia…

Sin embargo, su personalidad también causaba cierto reparo, pues se la veía como demasiado sensible, un tanto inmadura para realizar una tarea tan dura como ser una espía. Sin embargo, la situación en Europa requería gente como ella; finalmente en pocas semanas recibió instrucciones para convertirse en operadora de radio, algo casi inaudito para una mujer, en aquella época.

La Gestapo capturó a algunos miembros de su equipo, pero ella logró zafarse y escapar; durante meses estuvo mandando mensajes a toda velocidad y con gran precisión, en las condiciones más difíciles.

Quienes creían que no podría hacerlo se equivocaron radicalmente.Tras una rápida formación, recibió la peligrosa misión de regresar a la Francia ocupada para emitir informaciones desde allí. Con el ejército alemán ocupando el país galo y vigilante sin descanso hacia las labores de la resistencia, se necesitaba tener un enorme valor para aceptar, pero ella lo hizo.Los registros de los archivos británicos revelaron que Noor fue la primera operadora inalámbrica femenina que trabajaba para la resistencia enviando informes a Londres.

Nada más llegar al país galo, la Gestapo capturó a algunos miembros de su equipo, pero ella logró zafarse y escapar; durante meses estuvo mandando mensajes a toda velocidad y con gran precisión, en las condiciones más difíciles. Tenía que ir de ciudad en ciudad para que no la detuvieran. Años más tarde, después de la guerra, sus compañeros recordaban su excelente trabajo y enorme valor. Para no ser arrestada, debía mudarse todas las noches y no podía transmitir durante más de veinte minutos a la vez.

Sin embargo, el 13 de octubre de 1943, el Sicherheitsdienst (SD) nazi arrestó a Khan después de que alguien la traicionara. Demostrando una capacidad de supervivencia increíble, Inayat casi logró escapar, pero fue nuevamente capturada y retenida en los cuarteles nazis del centro de París, donde durante meses intentaron sonsacarle información. Uno de sus captores, el alemán Ernst Vogt, recordaría muchos años después como la fuerza interior y la resistencia de la joven musulmana le habían marcado.

Finalmente, ya casi en el otoño de 1944, cuando la batalla de Normandía había impulsado el giro hacia el final definitivo de Hitler, y después de haber sido sometida a infermales castigos, Noor vue enviada al campo de concentración de Dachau. Hay relatos de testigos que aseguran que su última palabra fue “libertad”; sin embargo, lo único que sí se sabe a ciencia cierta es que, pese al tormento que tuvo que vivir en los últimos tiempos antes de morir, Noor jamás traicionó a sus compañeros.

Acabada la guerra, fue en los años cincuenta cuando uno de sus camaradas en Francia, Jean Overton Fuller, rescató la figura y la valentía de Noor. Por su coraje y valentía, Noor Khan recibió póstumamente la Cruz de George en 1949 y otros muchos honores. Su rostro ha sido también motivo de un sello en Reino Unido. Varios investigadores han ido indagando hasta juntar la piezas de su vida, y reescribir su biografía. El ultimo de ellos lo hizo a través del libro Spy Princess. Cuando los nazis la asesinaron, crearon una leyenda, porque Noor Inayat sigue viva, y es cada vez más recordada, como un ejemplo adelantado a su tiempo de mujer, musulmana, joven, inteligente y libre, que dio valerosamente su vida por los valores de la democracia y la libertad.

Comentarios

  1. Charms dice:

    Me encanta que publiques sobre mujeres que participaron activamente durante la 2ª Guerra Mundial, son cosas que la gente debería saber. Gracias

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