Mundo Yold. Docenas de millones de africanos fueron secuestrados y esclavizados durante siglos

La Trata de Esclavos de África: el mayor genocidio de la historia humana

 

 

Inés Almendros
23 agosto, 2019

 Número de Comentarios (0)

El 23 de agosto se conmemora el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición sobre el secuestro, asesinato y explotación de docenas de millones de africanos durante siglos. Se trata, sin duda, del mayor genocidio de la historia humana del que, además, queda mucho por analizar.

En la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, un numeroso ejército de esclavos iniciaron una larga sublevación en la isla La Española, que dio lugar a la independencia de Haití. En conmemoración de esa fecha se celebra este día en recuerdo al mayor -según las fuentes- genocidio o crimen de lesa humanidad de la historia. Un terrorífico drama que aún requiere análisis y estudio, y una gran disculpa histórica e universal, sobre todo por parte de los que participaron y se lucraron a su costa.

Desde niños, los esclavos pasaban a trabajar para sus amos

Siglos de secuestros, asesinatos y torturas
Los primeros que iniciaron el secuestro masivo y regular de africanos fueron distintos pueblos árabes: las primeras noticias sobre un puesto de comercio de esclavos proceden de Zanzíbar, donde se calcula que entre 11 y 18 millones de esclavos africanos fueron trasladados a través del Mar Rojo, el Océano Índico o al desierto del Sahara, para su venta en Oriente Medio desde los siglos V o VI d.C., hasta nuestro siglo XXI. Estas vías esclavistas siguen funcionando en nuestros días: es la llamada esclavitud moderna.

Para el siglo XVII, la economía europea se apoyaba en la explotación de las colonias de ultramar, y en el trabajo que los esclavos africanos.

Daguerrotipo de retrato de una mujer mayor con su joven esclava a mediados del siglo XIX en Nueva Orleans

Pero volvamos a la antigüedad: los europeos se sumaron a esta terrible actividad a partir del siglo XV, cuando comenzaron a ocupar puntos en la costa atlántica como Sao Tomé.

La cubierta de un barco llena de personas esclavizadas

Inicialmente capturaban africanos para trabajar en sus plantaciones de azúcar, pero posteriormente también comenzaron a exportar seres humanos para venderlos como trabajadores, tanto en Europa como en América, especialmente en Brasil, donde los desdichados esclavos debían pasar su vida trabajando duramente en las minas o en las plantaciones.

Gordon, un esclavo fugado de una plantación en Louisiana, se hizo famoso tras mostrar su espalda con las marcas que le había dejado el látigo

Posteriormente, Gran Bretaña, Holanda, Francia o Estados Unidos, entre otros, se sumaron a esta vergonzosa actividad. Para el siglo XVII, la economía de los países europeos se apoyaba de forma sustancial en la explotación de las colonias de ultramar, y en el trabajo que los esclavos africanos realizaban en ellas.

Establecimiento para la venta de esclavos. Atlanta, Georgia (1864)

El máximo auge de la trata de esclavos se dio a finales del siglo XVIII con numerosas expediciones, sobre todo en África Occidental. Los blancos, eso sí, contaban con la complicidad de algunos de los pueblos africanos costeros que ayudaban a los esclavistas a cazar a sus propios hermanos.

Cargando cuernos de elefante (Museo de la Esclavitud-Zanzíbar)

Tortura y muerte por el camino
Los poblados del interior africanos, donde se producía la mayor parte de las capturas, vivían continuadamente aterrorizados por las constantes incursiones de tribus africanas de la costa que ayudaban a los esclavistas a cazar a sus presas, y que por ello recibían, además de armas, un pago en forma de distintas mercancías: telas, herramientas o conchas que se intercambiaban como monedas.

Mercado de esclavos, según una publicación británica del siglo XIX

Cuando esto sucedía, solían atrapar a las personas más fuertes, normalmente a los hombres y mujeres más jóvenes y sanos, o a niños ya útiles para trabajar; en los poblados quedan abandonados los más débiles: los ancianos, los enfermos o los bebés, condenados a una supervivencia casi imposible. Por ello las víctimas, no solamente eran las que salían, sino los que quedaban y muchas veces morían abandonados. Normalmente los europeos no participaban en las cacerías humanas sino que simplemente negociaban con los africanos que colaboraban con ellos y compraban a los esclavos que les traían.

La violación a las mujeres, a veces también a los hombres, formaba parte de los derechos de los amos

Durante el trasporte, que normalmente duraba meses, fallecía una gran parte de la “carga” en los barcos negreros atestados hasta el límite por personas en unas condiciones infrahumanas; condiciones que fueron descritas muy bien por el escritor y ex esclavo Olaudah Equiano, que fue capturado cuando era niño, pero que tuvo la fortuna de caer en una familia que le ayudó a conseguir su libertad:

-“La estrechez del lugar y el calor del clima, añadidos al número de los que íbamos en el barco, que iba tan abarrotado que apenas disponíamos de sitio para darnos la vuelta, casi nos ahogaba. Eso nos produjo copiosos sudores, de tal modo que pronto el aire se volvió impropio para la respiración, con gran variedad de repugnantes olores y acarreaba una enfermedad entre los esclavos, que para algunos resultaba mortal… Esa mísera situación era además agravada por el roce de las cadenas, que se volvía insoportable, y por la suciedad acumulada en las inevitables tinajas, en las cuales solían caer los niños y casi se ahogaban. Los gritos de las mujeres y los gemidos de los agonizantes hacían del conjunto una escena de horror casi inconcebible”. 

Olaudah Equiano

Los esclavos morían de enfermedades como disentería, malaria o fiebre amarilla, entre otras muchas. Se les obligaba a ayudar en la limpieza, las mujeres servían para cubrir las necesidades sexuales de los marineros durante las semanas de travesía, y por supuesto, aquel que se mostrase un tanto rebelde era castigado convenientemente.

Ilustración de John Gabriel Stedman, sobre una esclava negra azotada como castigo

Una vez en sus destinos, en los mercados de esclavos se separaban a las madres de los hijos, a las parejas o a las familias en general, y se vendían como si fueran objetos. La gran serie Raíces, de los años setenta, nos dejó un excelente retrato de aquel horror.

Las palizas y los castigos en los esclavos, que osaban rebelarse de su miserable destino, estaban reguladas por las leyes de los países esclavistas

La existencia de los esclavos en los diferentes pueblos y países -a miles de kilómetros de su hogar- era absolutamente miserable, y tenía como único fundamento servir como bestias a sus amos en las plantaciones, factorías, en el servicio doméstico o donde fueran empleados, evidentemente sin cobrar nada a cambio, y sin tener ningún derecho.

La Revolución Francesa prohibió la esclavitud, basándose en la igualdad de todos los seres humanos.

El trato que recibían dependía de la humanidad de los “propietarios” que podían ejercer cualquier tipo de abuso hacia sus esclavos (además de la mera explotación laboral). Por supuesto, las mujeres podían ser violadas por cualquiera de los hombres blancos de la casa; a veces, los hombres también.

Los grilletes y las cadenas impedían que los esclavos se movieran durante los traslados

Los casos de rebeldía, mal comportamiento o intento de fuga eran brutalmente reprimidos, tanto que de la época nos han llegado horrorosas ilustraciones de castigos brutales, especialmente las palizas y los latigazos, pero también los grilletes, los collares y cadenas, las máscaras faciales… A veces se cortaba un miembro del cuerpo, como la pierna o el pie; la amenaza podía llegar hasta los hijos del fugado, a algunos de los cuales también se les amputaba un pedazo de cuerpo.

La esclavitud es, en buena parte, la causa del actual empobrecimiento del continente africano.

Por supuesto, los más rebeldes eran ajusticiados en público, y a veces quemados vivos. Una retahíla de horrores inenarrables, amparados legalmente por el “derecho” que los diferentes estados concedían a sus ciudadanos blancos como dueños de esclavos.

Retrato de Marguerite con su esclava

No fue hasta finales del siglo XVIII cuando Francia, que había iniciado un cambio histórico en la humanidad con la Revolución Francesa, prohibió la esclavitud, basándose en la igualdad de todos los seres humanos, aunque hubo intentos por parte de Napoleón de retomarla. Con los años, la humanidad y la razón se fueron imponiendo: el Parlamento británico aprobó la abolición del comercio de esclavos en 1807. En Estados Unidos, la esclavitud fue la causa de la Guerra de la Secesión entre los estados abolicionistas y los que no lo eran. Tras el final de la contienda, en 1865, todos los esclavos del país fueron liberados en la Proclamación de Emancipación.

Negros siendo golpeados por un español, ilustración de Felipe Guaman Poma de Ayala (siglo XVII)

Las consecuencias
Aunque faltan mucho por estudiar en este sentido, evidentemente las consecuencias de la esclavitud fueron absolutamente brutales en el desarrollo del continente africano. Autores como Walter Rodney han afirmado que los millones y millones de humanos que fueron robados a África -en la mayor parte de las ocasiones, personas ‘jóvenes, fuertes y sanas’- constituyen una brecha demográfica que históricamente ha contribuido a debilitar al continente y a ponerlo en desventaja frente a otras partes del mundo.

Para sofocar las revoluciones, muchos esclavos rebeldes fueron quemados en hogueras públicas

En suma, la esclavitud es, en buena parte, la causa del actual empobrecimiento del continente africano. Por otra parte, la trata también ocasionó el enfrentamiento entre los pueblos que colaboraban con los esclavistas y los que eran cazados como esclavos, dando lugar a guerras internas y a una continuada inestabilidad política y social que ha debilitado la formación de sociedades estables.

Torturas a esclavos. Biblioteca del Congreso de Estados Unidos

Todo ello, aparte del incalculable dolor humano de los millones de víctimas que perdieron su libertad, murieron en el camino, y fueron asesinadas, sometidas, explotadas, además del miedo y el terror que durante siglos vivieron los pueblos del continente africano.

Tom, un esclavo de Virginia, fotografiado a principios del siglo XX por Essie Collins cuando ya era libre

La trata de esclavos es la tragedia de las tragedias en la historia del ser humano. Un genocidio de dimensiones aun desconocidas que hoy recordamos, pero del que queda mucho todavía por aclarar.

https://www.globalslaveryindex.org/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies