Mundo Yold. Una solución barata, popular y necesaria que interesa a cada vez más políticos

Plantar árboles para no ahogarnos

 

Inés Almendros
27 agosto, 2019

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Conforme nuestro planeta sufre los cambios térmicos fruto del calentamiento global, los científicos avisan de que una de las soluciones más eficientes es repoblar el planeta con árboles; según una reciente investigación con 500.000 millones de árboles se podría llegar a reducir en un 25% los gases de efecto invernadero. En muchas ciudades y pueblos del mundo los políticos también comienzan a ver las ventajas de crear zonas verdes para la población. Sin lugar a dudas, la esperanza es, más que nunca, de color verde.

No hace falta tener estudios para apreciar el frescor que nos regala un árbol, solo es necesario pasar por cualquier zona verde en pleno verano, cuando los termómetros de nuestras ciudades y pueblos se ponen al rojo y el calor incendia el pavimento. Pero, al entrar en un parque, en un jardín o en una zona verde -y más si hay una fuente- no solo notamos el frescor de la sombra, sino el frescor oxigenado de todas las plantas. Ello se debe a un pequeño milagro de la naturaleza que los yold estudiamos hace muchos años en el cole: la fotosíntesis, gracias a la cual las plantas, por el día, se nutren de dióxido de carbono (CO2) y a cambio nos devuelven oxígeno (O2), que es el aire que respiramos. Por eso se dice que los bosques son el pulmón de nuestra tierra y que necesitamos a los árboles para poder vivir.

La reforestación del planeta se plantea cada vez más como una de las principales formas de luchar contra la concentración de los gases efecto invernadero en la atmósfera -el calentamiento global-; gases como vapor de agua, dióxido de carbono (CO2), ozono troposférico y metano, que han producido ya un aumento alarmante de las temperaturas, constatado en las últimas décadas por la comunidad científica, que nos lleva alertando desde hace tiempo de este peligro.

Los bosques son el pulmón de nuestra tierra, los necesitamos para poder vivir.

En esta línea de investigación, científicos del Instituto de Biología Integrativa del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich (ETH-Zurich) han realizado un cálculo proporcional realista de cuántos árboles se necesitarían para luchar de una forma efectiva contra el calentamiento global, y reducir de una forma significativa las consecuencias de los gases de efecto invernadero. El estudio, que ha sido publicado en la revista Science, indica que, si se plantaran unos 500.000 millones de árboles, se podría llegar a reducir en un 25% estos gases. Para ello sería necesario aumentar también la superficie forestal del planeta en un 25%, algo que los expertos no ven como un problema ya que hay espacio suficiente en el planeta para llevarlo a cabo, sin siquiera afectar a las ciudades ni a las superficies ganaderas y de cultivo. De hecho, el estudio se acompaña de una propuesta de zonas que podrían ser utilizadas como nuevos bosques que protejan a la humanidad.

La reforestación del planeta se plantea cada vez más como una de las principales formas de luchar contra la concentración de los gases efecto invernadero.

Cada vez más ciudades se apuntan al cambio verde
Y es que, afortunadamente, no todo son malas noticias en la lucha contra el cambio climático. Conscientes de la necesidad y las ventajas de crear zonas verdes, muchos políticos en todo el mundo apuestan cada vez más por plantar árboles de forma masiva. La instalación de corredores verdes, parques y jardines, caminos, senderos o paseos con arbolado. O simplemente, el hecho de ajardinar las vías urbanas y las carreteras cada vez es una opción más seguida por gobiernos centrales y municipales, conscientes de que es una apuesta fácil y barata, muy bien acogida por el público en general y de fácil mantenimiento.

Crear zonas verdes es proporcionar a los ciudadanos lugares donde relajarse, pasear, hacer deporte y pasar un buen rato al aire libre; contribuye directamente a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, favorece las relaciones sociales y la eliminación del estrés. Pero además, los gobiernos centrales o municipales que apuestan por el verde están contribuyendo a mejorar la calidad del aire y a la lucha contra el calentamiento global. Y, por si fuera poco, son opciones muy populares, que inciden positivamente en el apoyo de la ciudadanía.

Si se plantaran unos 500.000 millones de árboles, se podría llegar a reducir en un 25% estos gases.

Por eso, cada día encontramos más y más noticias de ciudades que apuestan por ampliar sus espacios verdes, sobre todo las grandes ciudades, como Milán, cuyo ayuntamiento ha apostado nada menos que por plantar 3 nuevos millones de árboles y ampliar todas sus zonas verdes para 2030, en lucha contra el aumento de la temperatura que la urbe ha sufrido en los últimos años. En 2010, en Vancouver, Canadá, se adoptó un proyecto especial verde, con varias pautas para luchar contra la contaminación y el cambio climático; dentro del mismo destaca la construcción de parques junto a las viviendas de toda la ciudad, algo que ha obligado a plantar 150.000 árboles en diez años.

En África, países como Níger y Senegal también han optado por la plantación de árboles, tanto para crear zonas verdes y de sombra, como para dar puestos de trabajo, porque muchos de ellos son frutales. En el Reino Unido también hay previsto plantar más de 130.000 árboles en distintas ciudades y pueblos, tal y como anunció el Secretario del Medio Ambiente, Michael Gove; un proyecto que contará con subvenciones a través del Fondo Urban Tree Challenge.

También en China se sigue esta iniciativa tan saludable, cercana, fácil y necesaria con un programa especial -National Forest City-, que ha permitido aumentar significativamente la superficie arbolada en numerosas ciudades.

Aunque el reto es contaminar cada vez menos, y reducir significativamente la combustión de gases para reducir el calentamiento global, el aumento de las zonas verdes a nivel masivo, y en todos nuestros lugares de residencia, es una ayuda que los científicos subrayan como imprescindible, y que además proporcionará muchas ventajas más, empezando por la alegría de poder salir a pasear debajo de los árboles cercanos a nuestra casa. Que los políticos se terminen de enterar: ¡necesitamos árboles!

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