Mundo Yold. Homenajeamos al protagonista de películas inolvidables como El gatopardo

Lancaster: El acróbata que conquistó Hollywood

Angel Domingo
29 mayo, 2020

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Hoy, con la ayuda de nuestro crítico, Ángel Domingo, repasamos la trayectoria vital y cinematográfica de uno de los actores más singulares y magnéticos del cine universal: Burt Lancaster. Su espectacular físico, sus ojos azules y su talento interpretativo nos han deslumbrado en grandiosos filmes, durante nuestra juventud y madurez yold.

Burton Stephen Lancaster, más conocido cinematográficamente como Burt Lancaster, fue un actor estadounidense nacido el 2 de noviembre de 1913 en Manhattan (Nueva York). Alcanzó gran popularidad gracias a su poder de atracción y a la energía que desprendía en cada plano, lo que le hizo convertirse en el prototipo de hombre galán y rudo, en numerosas películas.

La belleza y el magnetismo de Burt en su pleno esplendor

A los 17 años, Burt Lancaster consiguió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de Nueva York, su ciudad natal, pero la rechazó para unirse a un circo, donde trabajó como acróbata durante seis años. En la Segunda Guerra Mundial recorrió medio mundo desarrollando sus artes gimnásticas, y en 1945 debutó en la escena neoyorquina con la obra A sound of Hunting. Su espectacular físico y el magnetismo de sus ojos azules le garantizaron, solo un año después, su llegada a Hollywood, donde se estrenó con la adaptación de un relato de Ernest Hemingway, Forajidos (Robert Siodmak, 1946), película en la que compartió protagonismo con la actriz de moda: Ava Gardner.

Con Ava Gardner en Forajidos

A diferencia de otras leyendas como Marlon Brando, Burt Lancaster jamás estudió arte dramático, y encontró su lugar en el cine haciendo acrobacias circenses. Su condición de gimnasta profesional quedó establecida gracias al clásico El halcón y la flecha (Jacques Tourneur, 1950).

Con el look impactante de El halcón y la flecha 

En esa década se consolidó como protagonista de películas de acción, pero rehuyó del encasillamiento y pronto se instaló en el género dramático gracias a inolvidables clásicos como De aquí a la eternidad (Fred Zinnemman, 1953), o ¿Vencedores o vencidos? (Stanley Kramer, 1961).

La famosa escena del beso en De aquí a la eternidad

En 1960, Burt consiguió el Oscar al Mejor Actor Principal por su interpretación en la película Elmer Gantry (Richard Brooks), titulada en castellano como El fuego y la palabra, en la que compartió estrellato con Jean Simoons. Lancaster pone cara y voz a un predicador con fuerte capacidad de evangelizar con su palabra.

“No tuve que fingir, era yo mismo, un farsante y un charlatán amante de las mujeres y el whisky. Y por ello, ¡me premiaron con un Oscar!”

Según declaró: “fue mi interpretación más fácil pues no tuve que fingir, era yo mismo, un farsante y un charlatán amante de las mujeres y el whisky. Y por ello, ¡me premiaron con un Oscar! Sin embargo, por la que considero mi mejor interpretación, El gatopardo de Visconti, nadie me dio ni las gracias”. Curiosa afirmación.

Con Claudia Cardinale bailando en El gatopardo

Otro de los papeles principales de su carrera fue el patrón de la inolvidable Novecento (Bernardo Bertolucci, 1976), protagonizada por Robert de Niro y Gerard Depardieu. La escena en la que muere en el establo de la hacienda, rodeado de vacas, figura en la retina de los cinéfilos de todo el mundo.

En Novecento, Lanscaster muere con los pies enfangados en estiércol, una metáfora de la degradación y corrupción de las clases dirigentes

Ya en la década de los años 80 se vio, definitivamente, relegado a papeles de veterano exhausto y perdedor, una faceta que deslumbró en cintas como Atlantic City (Louis Malle, 1980), película que le valió una nominación para el Oscar. Ese mismo año, Lancaster se había sometido a una complicada intervención cardiaca cuyos detalles jamás se hicieron públicos, y en 1985 sufrió un nuevo ataque al corazón por el que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Este episodio le impidió protagonizar El beso de la mujer araña (Héctor  Babenco, 1985), y su papel fue para William Hurt, que obtuvo el Oscar.

En la preciosa playa escocesa donde se rodó Local Hero

Sin embargo, estuvo en plenas facultades para rodar la maravillosa Local Hero (Bill Forsyth, 1983), cuya banda sonora homónima, obra maestra, fue la primera publicada por el líder de Dire Straits, Mark Knopfler.

Siempre fue un defensor de las minorías, apoyó económicamente la creación de grupos liberales, se opuso al Mcartismo y a la Guerra de Vietnam.

En 1986, Burt Lancaster coincidió en la cinta de acción Otra ciudad, otra ley (Jeff Kanew), con el que fue considerado su gran rival en la pantalla, Kirk Douglas, coprotagonista del famoso duelo en O.K. Corral (Frank Perry, 1971), rodada treinta años antes. Después de esto, el hombre que había hecho de vaquero, policía y boxeador se vio condenado a telefilmes y papeles menores como Campo de  sueños (Phil Alden Robinson, 1989).

Espectacular figura en El nadador, basada en el muy interesante relato homónimo de Cheever

Quiero recordar que Lancaster protagonizó uno de los besos de película más recordados de la historia del cine; sucedió en la película De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953). La escena en la que Deborah Kerr y Burt Lancaster se abrazaban y besaban apasionadamente en la orilla del mar, envueltos por la espuma de las olas, requirió tres días de rodaje y la participación de más de cien personas, pues había que sincronizar la secuencia para que las olas rompieran sobre la pareja en el momento adecuado.

Inolvidable como corsario en The crimson pirate

En cuanto a su vida sentimental, sobre la que siempre fue muy reservado, estuvo casado en tres ocasiones. Su primera esposa fue June Ernst, de 1935 a 1946. Su segundo matrimonio, con Norma Anderson, una antigua acróbata como él, con quien tuvo cuatro hijos y adoptaron otro. Sin embargo, la fama de mujeriego que arrastraba a Lancaster desencadenó su divorcio en el 1969. La tercera esposa, Susan Martin, le acompañó hasta su fallecimiento.

Siempre fue un defensor de las minorías, apoyó económicamente la creación de grupos liberales, se opuso al Mcartismo y a la Guerra de Vietnam, y fue sospechoso de una posible militancia al comunismo. Siendo un firme defensor de los derechos homosexuales, se incorporó a la lucha contra el sida cuando su amigo Rock Hudson contrajo la enfermedad en 1985.

Ángel Domingo Pérez

Comentarios

  1. Nancy dice:

    Muy buena nota

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