Mundo Yold. Hablamos de la historia de Remedios Varo, Leonora Carrington y Kati Horna

Las tres brujas del arte: las genias del surrealismo unidas por el exilio

Carmen Matas
18 septiembre, 2019

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Hoy en Gente Yold queremos recordar a Remedios Varo, Leonora Carrington y Kati Horna, tres de tantos artistas exiliados, reprimidos y perseguidos por el fascismo. A ellas, su exilio en México les regaló una profunda amistad y el contexto necesario para seguir creando, en muchas ocasiones juntas. No te pierdas la historia de estas mujeres.

Leonora Carrington, Kati Horna y Remedios Varo eran mal llamadas ‘las tres brujas’ durante el periodo de su exilio en México. En Gente Yold se nos ocurren formas mucho más justas y precisas de definirlas. Fueron tres tremendas artistas europeas que Europa no quiso para sí.

Mural en la subida a la Catedral de Barcelona (Kati Horna)

Durante su exilio en México, las tres artistas formaron lazos de amistad muy profundos.

Tres mujeres que huyeron, sucesivamente, de la Guerra Civil española y del infierno nazi. Tres guerreras que sufrieron en carne propia la pesadilla que supone ser mujer en un escenario bélico. Una española, una húngara y una inglesa. Dos pintoras y una fotógrafa que encarnaron el claro reflejo de la sororidad. México las unió y las hizo amigas, transformándose en su refugio vital, el lugar donde vivir en paz y dar rienda suelta a su increíble creatividad.

Remedios Varo huyó de España por la Guerra Civil y de Francia por la invasión nazi.

Remedios Varo con máscara-escafandra

Remedios Varo, la española que escapó de dos guerras
Nacida en Girona en 1908, Remedios tuvo muy claro desde bien temprano que lo suyo serían las artes. A los 15 años ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, convirtiéndose en una de las primeras mujeres que estudiaba en esta reputada escuela de Madrid. Poco tiempo después creaba ya sus primeras obras, orientadas a fines publicitarios.

El tejedor del tiempo

Remedios no tardó en introducirse en el movimiento surrealista, y en 1936 se unió al grupo de artistas vanguardistas conocido como Logicofobista, que buscaba representar a través del arte los estados mentales internos del alma, utilizando formas sugerentes. Esta generación se vio interrumpida por el inicio de la Guerra Civil en España, que significó el exilio para la mayoría de sus integrantes, entre los cuales se encontraba Remedios Varo, que huyó a Francia. No pasó mucho tiempo antes de que la guerra tocara de nuevo su puerta, aunque esta vez la amenaza venía de la mano de Hitler y la invasión del país galo en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial. Remedios se unió a un grupo de artistas surrealistas para huir a México desde el puerto de Marsella.

Simpatía, de Varo

Leonora Carrington, la demencia marcó su obra
Después de Frida Kahlo y Remedios Varo, Leonora Carrington es la artista surrealista más importante de la historia. Nacida en Reino Unido en 1917, la artista vivió los primeros años de su carrera en una atormentada Europa. Tras la detención de su pareja, el artista Max Ernst, por parte del ejército nazi en 1938, Leonora sufrió una grave desestabilización psíquica y fue internada en un hospital psiquiátrico de Santander. Este periodo marcó a la pintora fuertemente, hasta el punto de impregnar de manera decisiva su obra posterior.

Leonora con su marido, Marx Ernst

Entraron a formar parte del círculo de artistas surrealistas en México, un tipo de arte considerado “degenerado” en la Europa fascista de la que huían.

En 1941 escapó del hospital hacia la ciudad de Lisboa, donde encontró refugio en la embajada de México. Allí conoció al escritor Renato Leduc, quien la ayudó a emigrar de Europa para establecerse en México y empezar una nueva vida.

La maja del tarot, de Carrington

Kati Horna, fotógrafa antifascista
Nació en Hungría en 1912 y en 1933 salió hacia Berlín a buscarse un porvenir cargada con su cámara Rolleiflex al hombro. A su regreso, el nazismo se encontraba haciendo su escalada en el país húngaro y el padre de Kati había sido arrestado por la fuerzas de Hitler. Esto impulsó a la fotógrafa a volver a marcharse, esta vez a París, donde conoció al referente de la fotografía de guerra, Robert Capa. Mejor dicho, a su versión masculina, Endre Friedmann, ya que Robert Capa era un pseudónimo bajo el que trabajaban dos profesionales: él y la fotoreportera Gerda Taro.

La fotógrafa, ya anciana, asomada a la ventana

Junto a ellos decidió en 1937 retratar la Guerra Civil española, como la gran comprometida que era Kati con las causas socialistas y antifascistas. Con sus fotografías se hizo propaganda republicana al exterior. Tras ello, trató de instalarse de nuevo en la ciudad de la luz, pero en esos momentos se encontraba invadida por los alemanes. De nuevo, se vio obligada a huir, con poco más que su cámara al hombro. México la esperaba.

Mujer y máscara, fotografía de Kati Horna

Eran mujeres únicas, dinámicas, profundas y marcadas por todas sus vivencias.

México: el escenario ideal para seguir creando
Durante su exilio en México, las tres artistas formaron lazos de amistad muy profundos y juntas crearon la atmósfera ideal para seguir nutriéndose artísticamente, así como supusieron el aporte personal las unas para las otras, tan necesario ante el desarraigo que implica encontrarse lejos de casa. Las tres se integraron en un círculo de amigos y artistas exiliados en el país mexicano, entre los que se encontraban César Moro, Esteban Francés, Gerardo Lizárraga y Eva Sulzer.

Desde el otro lado del cuadro, de Carrington

Casi todos estos artistas tenían en común que desarrollaban un estilo surrealista, considerado “arte degenerado” en la Europa fascista de la que huían. Solo México permitió que todos ellos, y especialmente nuestras tres protagonistas, cargadas de una deliciosa irreverencia excéntrica, pudieran seguir explorando las fantasías del inconsciente rebelde. Es en México donde encontraron la tranquilidad y la libertad para dedicarse a la pintura y la fotografía, respectivamente, lejos de las vanguardias europeas y creando el estilo propio que las caracterizó.

Cartel de una exposición dedicada a Horna en Cataluña

Remedios, Leonora y Kati se reunían frecuentemente en una casa porfiriana pintada de rojo, en la calle de Tabasco de la Colonia Roma, en Ciudad de México, donde compartían confidencias y no cesaban de crear. Juntas trabajaron en la construcción y fotografía de las piezas teatrales de Alejandro Jodorowsky, además de collages y fotomontajes. Remedios y Leonora pintaban sin cesar mientras Kati inmortalizaba aquellos momentos desde una óptica que solo ella sabía abordar.

Mujeres únicas, dinámicas, profundas y marcadas por todas sus vivencias, que supieron desarrollar una amistad particularmente significativa, que impactó en sus vidas y especialmente en el trabajo de cada una de ellas.

¿Conocías a estas artistas y la historia que las envuelve? No dudes en hacérnoslo saber a través de los comentarios. ¿Conoces otros artistas que tuvieron que exiliarse a México? ¡Cuéntanoslo! Si te ha gustado la historia de estas tres grandes mujeres, no dudes en compartir este artículo a través de tus redes sociales.

Más información:

http://remedios-varo.com/

https://www.leocarrington.com/

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