PALABRA DE YOLD. Hoy es mañana, por Alonso C. Caballero

Hermanos de leche… americana

Fantástica fotografía de la página web del Colegio Carmen Benítez de Sevilla, con los pequeños de la época tomando la leche americana, cada uno con el vasito traído de su casa. Fuente:  http://www.colegiocarmenbenitez.es

3 agosto, 2016

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Seguro que todos los yold que llegasteis a degustar la famosa leche americana en vuestra escuela, os acordáis del momento de aquel reparto: solo con observar los vasos que llevaba cada niño en la cola se podría escribir un tratado de clases sociales.

Solo los yold más viejunos llegamos a degustar la famosa leche americana.

Desde mediados de los 50 hasta mediados de los 60 se estima que nos bebimos unos tres mil millones de litros, si traducimos al níveo y líquido elemento-alimento las toneladas de polvo amarillento que mandaron los yanquis por aquellos años ¡Así estamos de frondosos!

Quién hubiera pensado que merced al anticomunismo de Franco, los niños pobres españoles de esa época íbamos a darnos semejante panzada de leche. Los americanos, en agradecimiento al vigía de Occidente, además de instalar las bases, mandaron a España toneladas de leche en polvo que eran repartidas en los colegios públicos -colegios nacionales, se llamaban-. Aquel complemento alimenticio suponía un manjar para aplacar tanta gazuza.

Parece que estoy viendo el ritual: una hora antes del recreo, el maestro ordenaba a los dos o tres que les tocara hacer “la leche”, que salieran a prepararla. Calentábamos un gran caldero de agua, valiéndonos de un infiernillo o una estufa, y cuando estaba templada, echábamos equis cazos de polvo y empezábamos a remover con unas grandes paletas. Como siempre pasa, había auténticos mantas que dejaban, en el proceso, unos grumos como canicas. Otros, sin embargo, nos esmerábamos lo indecible hasta diluir perfectamente el polvo pastoso y amarillento, añadiéndole poco a poco el agua para conseguir la densidad precisa.

Observar aquella cola de escolares a la hora del reparto de la leche era todo un tratado sociológico. Me refiero a los vasos que portábamos. Cada uno llevaba en su cartera, o colgado del cinturón, el vaso para la leche: los había de aluminio, de barro, los primeros de plásticos que se veían ¡ay, qué envidia de aquel vaso de plástico rojo o azul del vecino! Pero también los había de latón, desiguales de tamaño y rudimentarios.

Era frecuente reenganchase a la cola y beberse dos o hasta tres vasos.

El lañador le ponía un asa a un bote de tomate o aceitunas, y los más pobres de la clase ya tenían vaso. Era frecuente reenganchase a la cola y beberse dos o hasta tres. Los que venían mal desayunados de casa lo solían hacer.

Creo que, ahora, si muchos de nosotros cerráramos los ojos e imagináramos aquella cola del reparto de la leche americana, tendríamos un sentimiento contradictorio: No sabríamos si quedarnos en ella para siempre u olvidarnos para siempre jamás.

En cualquier caso, ya no podemos compartir aquella leche americana, pero podemos compartir los recuerdos. Anímate a hacerlo en nuestros foros.

Comentarios

  1. Felipe dice:

    Curiosamente yo nací en el 64 y cuando tenía entre 6 y 10 años en mi colegio también repartían leche. Supongo que algo que venía todavía de esa época aunque entonces ya no era leche en polvo sino leche de bot ella que traían de las fábricas

  2. Merche dice:

    Yo nací en el 65 y también recuerdo los botellines de leche q nos daban en la escuela. Creía q era de la ayuda americana. Nunca me había molestado en comprobarlo…

  3. Susana Puado dice:

    Yo nací en el 64, y recuerdo muy muy lejano unos brik de leche triangulares, pero en polvo no.

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