Mundo Yold. Recordando a la gran cantante y los vericuetos de su complicada vida

Los secretos de Whitney

Inés Almendros
11 febrero, 2019

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El 11 de febrero de 2012 nos dejaba Whitney Houston, una de las mayores artistas de nuestro tiempo. Años después, el documental realizado por su propia familia puso luz a muchas de las causas que gestaron su permanente infelicidad, su talante autodestructivo. No solo las drogas, sino los abusos en la infancia y una bisexualidad oculta, forjaron sus demonios interiores.

En los años ochenta, una joven de New Jersey, literalmente, conquistó el mundo con su absoluta, única, increíble voz. Se llamaba Whitney Elizabeth Houston, su familia la conocía como “Nippy”. Era, además de una increíble cantante, guapa, talentosa; tenía estilo, simpatía y una especie de aureola que la convertía en la artista perfecta. Su éxito fue tan fulminante como apoteósico. Según las cifras del Guinnes World Records, a día de hoy, Whitney sigue siendo la artista con más premios y cifras récords de la historia: nada menos que dos premios Emmy, seis Grammy, treinta premios del Billboard Music Awards…

Fotografía autografiada para sus fans

Más de 400 trofeos a lo largo de su carrera, más de 170 millones de discos vendidos, la única artista que ha conseguido siete números uno seguidos en Estados Unidos. En los años ochenta, Whitney era la diva de la música pop en todo el mundo. En 1992 protagonizó la película El guardaespaldas, con Kevin Costner, otro superéxito de taquilla y ventas de discos. A partir de ese momento, y tras su matrimonio -en ese mismo año- con el rapero Bobby Brown, comenzó una lenta, pero continuada decadencia. Sus éxitos comenzaron a ser cada vez menos; su imagen se fue oscureciendo.

En su boda con Bobby Brown

Comenzaron las malas noticias sobre sus crisis matrimoniales, sus problemas con las drogas, sus fallos vocales en los cada vez más escasos conciertos y giras.  “Mi mayor demonio soy yo misma”, confesó la propia artista en una dura entrevista de 2002. En 2007 se divorció de Bobby tras un rosario de escándalos de todos los tipos. Y en 2012, cuando parecía que podía remontar y recuperar parte de su pasado esplendor, nos llegó la espantosa noticia de su muerte, en la bañera de un hotel.

En 2012, cuando parecía que podía remontar y recuperar parte de su pasado esplendor, nos llegó la espantosa noticia de su muerte, en la bañera de un hotel.

Pero el drama no terminó ahí: la tragedia se proyectó a su única hija, Bobbi Kristina Brown, que falleció tres años más tarde, de idéntica manera, en una bañera, con muestras de estar drogada. Las dobles muertes de madre e hija conmocionaron al mundo entero y dejaron hundidos a los millones de fans que la maravillosa cantante conservaba en todo el mundo.

La niña Whitney

Buscando los motivos
Aunque las noticias sobre los problemas de Whitney eran sobradamente conocidos desde hacía años; aunque su complicado matrimonio con Bobby Brown le sumía en un quebradero de cabeza continuado; aunque la propia Whitney había reconocido sus adicciones en público, aún faltaban muchas piezas por encajar para comprender un declive tan brutal de una estrella tan brillante. La idea de indagar en su vida, hasta encontrar más respuestas para ello, partió de su círculo más cercano; en primer lugar, de Nicole David, que fue su agente cinematográfica.

Abajo, a la derecha, fotos del book de Whitney cuando, antes de triunfar en la música, realizaba sus primeros trabajos como modelo

Sin terminar de digerir el triste fin de su principal estrella, Nicole se puso en contacto con Kevin Macdonald, uno de los mejores directores de documentales del mundo, ganador de un Oscar por One Day in September, para realizar un film sobre la cantante. El proyecto se cerró con la incorporación como productora de Pat Houston, cuñada, amiga y colaboradora de Whitney durante años. El trabajo de Kevin no fue fácil: tuvo que entrevistar a docenas de personas, todas ellas pertenecientes al círculo más íntimo de Whitney: su madre, sus hermanos, su exmarido, sus amigos…

Póster del documental

El resultado es Whitney, una película a caballo entre el documental y un exhaustivo thriller psicológico, a través del cual hemos podido conocer muchas de las realidades más profundas que amargaron la vida de la estrella durante décadas. Y es que, tras la preciosa, sonriente, y exitosa muchacha de New Jersey se escondían heridas verdaderamente sangrantes; demonios interiores que alimentaban su falta de confianza y encendieron su lado más autodestructivo.

 

La familia, supuestamente feliz, de la cantante

Secretos de familia
Whitney Houston había nacido en una familia de artistas. Su madre era la cantante de gospel, Cissy Houston. Su tía, era nada menos que la famosa cantante Dionne Warwick. Durante años, la prensa proyectó una imagen perfecta de los Houston como una tradicional familia afroamericana, acomodada, conservadora y feliz. Pero la realidad no era tan de color rosa. Su padre, John Russell Houston, supuesto empresario exitoso y alto funcionario en un ayuntamiento, en realidad se había lucrado gracias a la corrupción y a los negocios turbios. El matrimonio de John y Cissy llevaba años siendo una farsa: en plena adolescencia, Whitney-Nippy, descubrió que su madre mantenía una aventura amorosa con uno de los pastores de su congregación. Un primer secreto a voces que la afectó mucho. Por otra parte, consciente del talento vocal de la pequeña Whitney, Cissy le enseñó a cantar desde muy niña; la entrenó, a veces de forma muy dura, hasta convertirla en la gran artista que llegó a ser. Pero el camino no fue sencillo: la joven Whitney tuvo que dejar parte de su infancia y adolescencia para educar su voz.

En su época dorada, la cima de su carrera

Desde la infancia Whitney compartió siempre una cercana amistad con sus dos hermanos, Gary y Michael. Ambos aparecen en el film con unas declaraciones totalmente sinceras y abiertas en las que reconocen como, con la colaboración de otros amigos y familiares, compartieron todo tipo de drogas con Whitney desde que esta era apenas una niña.

En los años de mayor éxito, sus hermanos la acompañaban en las giras, y se ocupaban, entre otras cosas, de suministrarle las drogas.

Por ello, cuando llegó a la cima del show business, y pese a su apariencia angelical, la artista ya era una habitual consumidora de numerosos tipos de sustancias, sobre todo cocaína y marihuana. En los años de mayor éxito, sus hermanos la acompañaban en las giras, y se ocupaban, entre otras cosas, de suministrarle las drogas. Compungidos, los dos hermanos de Whitney reconocen en el documental que, lejos de ayudarla, contribuyeron a hacer de la cantante una drogadicta experta; una adicta sin remedio.

Con Robyn, su compañera y amiga durante años

Una amiga más que amiga
Cuando era adolescente, y pocos años antes de ser una celebridad, Whitney conoció, durante un campamento de verano, a quien sería su mejor y más fiel compañera durante muchos años, Robyn Crawford. Fue durante un trabajo de verano: desde ese momento ambas se hicieron inseparables desde ese momento. A los dieciocho años Whitney se fue a vivir con la familia de Robyn, y no se separaría de su amiga hasta mucho tiempo después.

Las dos amigas en los buenos tiempos

A partir de ese momento, la carrera al estrellato de la joven Whitney comenzó a despegar. Sus actuaciones en algunos clubs de New Jersey, la dieron a conocer como la futura estrella de la música. Además realizaba trabajos de modelo: una agencia la había descubierto por la calle, y había realizado campañas para importantes clientes como Max Factor. Robyn le ayudó a modelar su imagen, ella tenía estilo; todo el mundo sabía que “Robyn sabía llevar a Nippy”. Durante años trabajó como su asistente ejecutiva y su directora creativa. Robyn diseñaba su vestuario, se ocupaba de sus looks, y hasta proyectó todos sus vídeos.

Con Bobby Brown, en una imagen del documental

La relación con Robyn -de la que todo el mundo sabía que era lesbiana- jamás gustó a la conservadora familia Houston. De alguna forma, y sin admitirlo abiertamente, todo el mundo sabía que Robyn y Nippy eran pareja. Durante años, Robyn fue la compañera, confidente, y el principal apoyo de Whitney. Sin embargo, la cantante también salía con hombres.

Durante años, Robyn fue la compañera, confidente, y el principal apoyo de Whitney.

Para alimentar la estela mediática de la joven estrella Whitney Houston, y de paso ocultar la verdadera realidad bisexual de la cantante, su círculo se encargó de presentarle algunos de los más interesantes pretendientes de la época, como Eddie Murphy o el deportista Brad Johnson, pero ninguna de estas relaciones llegó a buen puerto. La peluquera de Whitney confiesa en el documental que la relación con Robyn era su red de confianza, pertenecía a su lado más íntimo y personal, pero que a Nippy también le gustaban los hombres; era por tanto, bisexual.

Con Eddy Murphy, uno de los romances previos a su matrimonio

Sin querer asumirlo, la familia y su círculo cercano esperaban que apareciera una pareja masculina que la alejara de Robyn. Y sucedió, con la llegada de Bobby Brown, uno de los cantantes de moda del momento, con el que Whitney tuvo un flechazo inmediato, hasta el punto de que ambos se casaron en 2002. La relación entre Whitney y Bobby fue bien aceptada por todo el mundo; menos por Robyn, que empezó a perder peso emocional y espacio en el mundo de Whitney. Tras el matrimonio y la llegada de su única hija, Bobby Kristina, Robyn percibió el alejamiento de su amiga. Ese distanciamiento, sumado a los continuos enfrentamientos que tenía con Bobby Brown, llevaron a Robyn a renunciar a su trabajo y alejarse de ellos. Whitney y Robyn apenas si volvieron a verse nunca más.

Con Bobby Brown, uno de los cantantes de moda del momento, Whitney tuvo un flechazo inmediato, hasta el punto de que ambos se casaron en 2002.

Hoy Robyn vive casada con otra mujer y mantiene una vida totalmente alejada de los focos mediáticos. Tras algunas negociaciones con los autores del documental, finalmente se decidió a no participar en el mismo. De alguna forma, su marcha dejó muy trastornada a Whitney, y hay quien opina que, si ella hubiera permanecido cerca, se habría podido evitar un final tan catastrófico, porque “Robyn sabía llevar a Nippy”. Nunca lo sabremos.

La historia de Robyn y Whitney: un amor constreñido y silenciado por la moral de la época

Abusos en la infancia
Mientras el director del documental indagaba e investigaba en la vida de Whitney, encontró unas declaraciones en las que la cantante, de una forma muy emocional y sincera, confesaba que lo que menos soportaba en esta vida era los abusos sexuales a los niños. Intrigado por esta confesión, Kevin Macdonald interrogó a la familia cercana acerca de si había habido algún problema de abusos en la familia. Su sorpresa fue mayúscula cuando Gary, hermano de la cantante, confesó que él había sufrido abusos por parte de una de sus tías, la también cantante Dee Dee Warwick, hermana de Dionne Warwick. Gary también confesó que creía que Whitney igualmente había sufrido estos abusos por parte de la misma persona. La asistente de Whitney, Mary Jones, confirmó estas sospechas, revelando que la propia artista le había hablado de ello. Whitney había confesado a Mary Jones que su prima Dee Dee Warwick, con quien a veces se quedaban de pequeños, debido al trabajo de su madre, había abusado de ella.

Primer plano de la bellísima artista

Tras la presentación del documental en Cannes, y después de hacerse pública esta información, la madre de Whitney, Cissy, junto con su prima Dionne Warwick, difundieron un comunicado a la prensa en el que afirmaban desconocer plenamente estos supuestos abusos por parte de Dee Dee Warwick hacia Gary y Whitney. En el comunicado igualmente indicaban que, en caso de que estas acusaciones fuesen ciertas, si Whitney había decidido callar estos hechos, resultaba lamentable que ahora fueran conocidos por millones de personas, máxime teniendo en cuenta que ninguna de las dos personas aludidas (Whitney y Dee Dee) estaban vivas.

La responsabilidad de su enorme éxito, el precio de la fama, la complicada vida familiar rodeada por docenas de personas a las que ella mantenía; los choques con su padre, que la estafó millones y luego la denunció; los disgustos y las permanentes infidelidades de su marido, que se sentía celoso y fracasado al lado de la gran diva… Y una serie de secretos ocultos, como los abusos infantiles o una sexualidad reprimida, marcaron su inseguridad y su tormento interior, su decadencia lenta y permanente propiciada por las drogas, hasta su triste final en la bañera de un hotel. El recuerdo de Whitney Houston, eso sí, permanece en las estrellas, a donde sigue llegando su increíble y maravillosa voz.

Inés Almendros

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