Mundo Yold. Hoy recordamos a la mujer pirata más sanguinaria de la historia

Madame Cheng, la pirata que creó la flota más temida de la historia

Carmen Matas
15 enero, 2021

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Comandó más de 300 barcos y dirigió el ejército de piratas más grande jamás conocido, compuesto por 75.000 mujeres y hombres. Hoy te traemos la historia de Cheng I Sao, la implacable mujer pirata.

Si hablamos de piratas, ¿en qué piensas? Probablemente en el estereotipo archiconocido de la pata de palo, el loro en el hombro, parche en el ojo… y, por supuesto, siempre hombres. Muy distinta a la historia que te traemos hoy: la de Madame Cheng, una mujer pirata de origen chino. De hecho, una de las piratas más exitosas del siglo XIX, que llegó a comandar una de las flotas más grandes y temidas de la historia.

Sabemos muy poco de ella, ni siquiera hay seguridad respecto a su nombre: Ching Shih. Según algunos expertos, este nombre no es más que producto de la invención de un autor de principios del siglo XIX que estaba tratando de traducir un texto chino al inglés.

Llegó a comandar una de las flotas más grandes y temidas de la historia.

Nuestra dama pirata es comúnmente referida en las fuentes oficiales chinas como Cheng I Sao, o lo que es lo mismo, “esposa de Cheng”. Ese era el nombre del reputado capitán pirata con el que se casó nuestra protagonista de hoy. Por desgracia, la vida temprana de Cheng está bastante mal documentada. Sabemos que trabajó en un burdel cantonés antes de su boda con Cheng I, aproximadamente en el año 1801, cuando ella contaba con poco más de 20 años. Los historiadores chinos dicen que era más alta que la media femenina, y que su cuerpo tenía formas gloriosas.

Emperador de la dinastía Qing que se enfrentó a Cheng

Tan bella, que de todas las prostitutas que habían sido secuestradas de un burdel flotante en Canton, el capitán Cheng I la eligió para tomarla como esposa. Como un adelanto de lo que sería su historia, ella no accedió inmediatamente. Desairó al capitán y le pidió lo impensable para una mujer, especialmente para una prostituta: que ella compartiera igualmente su poder y se le diera la oportunidad de ayudarlo a conseguir más riqueza.

Pidió a su futuro marido compartir su poder y que le diera la oportunidad de ayudarlo a conseguir más riqueza.

A Cheng le pareció un buen trato, y durante los siguientes seis años, marido y mujer se unieron para hacer crecer su negocio de piratería a lo largo de la costa del Mar de China meridional. En 1804, Cheng I y su astuta esposa habían unido cinco numerosas flotas en una gigantesca confederación compuesta por 70.000 hombres y 400 juncos (grandes barcos de vela).

La coalición se dividió en media docena de escuadrones cuyos líderes eran responsables ante los Cheng. Cada unidad llevaba el nombre de una bandera de color: había una Flota de Bandera Roja, una Flota de Bandera Negra y así sucesivamente. En 1807, Cheng falleció. Ella, en lugar de hacerse a un lado como se esperaría de una viuda, Cheng I Sao tomó las riendas rápidamente.

Excelente mujer de negocios
Uno de sus primeros movimientos como líder fue convertir al segundo al mando de su esposo, Chang Pao, en capitán oficial de la flota. Eso le daba el tiempo y el espacio necesario a Madame Cheng para centrar su atención en los negocios, la estrategia militar y la enorme tarea de gobernar a una tropa tan inmensa. Y es que, en los años que siguieron a la muerte de su esposo, siguió añadiendo más y más forajidos bajo el estandarte de su flota.

Cuando su marido falleció, ella tomó las riendas rápidamente.

Fue la reina de las relaciones comerciales. De los 270 barcos de propiedad del gobierno chino atracados en Tien-Pai, 266 cayeron bajo su control. Al exigir el patrocinio regular de los comerciantes de vela, los marineros de Madame Cheng se beneficiaron del lucrativo comercio de sal de Cantón. De hecho, consiguieron tantos ingresos en su dominio, que Cheng consideró necesario establecer una red de oficinas financieras en tierra.

Fotograma de Piratas del Caribe 

Al tomar esta importante responsabilidad, Cheng implementó un nuevo código de conducta mucho más estricto, creado por ella misma, para dirigir con mano de hierro su propio imperio marítimo. Según las nuevas reglas, los piratas de sus flotas serían decapitados si robaban bienes del fondo comunal con el que contaban, destinado a beneficiar a todos. A los desertores se les cortaba una oreja y violar a una mujer cautiva se castigaba con la ejecución. Su sistema de ley pirata fue simplemente revolucionario.

Una de las claves de su éxito fue la creación de su puño y letra de un nuevo código de conducta mucho más estricto para dirigir con mano de hierro su propio imperio marítimo.

Cheng I Sao terminó siendo responsable de casi toda la piratería en la región y su flota excedía el tamaño de los ejércitos de muchos países. También amplió el alcance del negocio, pasando de simples trabajos de ataque y saqueo a esquemas de protección, chantaje y extorsión. El alcance de Cheng I Sao también se extendió al continente, donde estableció una extensa red de espías y desarrolló lazos económicos con agricultores que proporcionarían alimentos a sus hombres.

Cheung Po Tsai en una ilustración de 1829

Es una de las pocas líderes piratas conocidas que pudo retirarse pacíficamente de la piratería para vivir tranquilamente el resto de sus días.

Final heroico
El aumento de su actividad e influencia sin duda atrajo todas las atenciones de las autoridades chinas, a las que comenzó a tener detrás. Aún así, una vez más Cheng I Sao demostró ser la más astuta y consiguió repeler un ataque tras otro, tanto del ejército chino, como de los numerosos cazarrecompensas portugueses y británicos traídos para ayudar a capturarla. Ante la imposibilidad de apresarla, en 1810, el gobierno chino optó por una estrategia diferente, ofreciéndole una amnistía pirata universal a cambio de la paz.

Retrato de madame Cheng anciana

Cheng I Sao aprovechó la oportunidad y se dirigió a la mesa de negociaciones. Allí, la reina pirata consiguió un acuerdo histórico. Menos de 400 de sus hombres recibieron algún tipo de castigo y tan solo 126 fueron ejecutados. El resto de piratas pudo quedarse con su botín y se les ofreció trabajos militares. Además, Cheng pudo conservar entre 20 y 30 de sus embarcaciones para poder seguir desarrollando actividades comerciales en el negocio de sal, y hasta recibió un nombramiento en las fuerzas marítimas chinas. La mayoría de los piratas que habían servido a sus órdenes también recibieron indultos.

En cuanto a Cheng I Sao, se retiró con su botín y su nuevo esposo, mano derecha de su capitán oficial de la flota, Chang Pao. Se instaló en Cantón, donde abrió un burdel y una casa de apuestas. Murió en 1844 a la edad de 69 años. Es una de las pocas líderes piratas conocidas que pudo retirarse pacíficamente de la piratería para vivir tranquilamente el resto de sus días.

¿Conocías la increíble historia de Madame Cheng? ¿Qué opinas de ella? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. Alicia dice:

    Desconocía esta historia. Con sus métodos logró lo que a dia de hoy es poco común.. Que los hombres sucumbieran sus órdenes. Claro el estigma de pirata lo llevaria siempre..una mujer muy fuerte!

  2. Flor de loto dice:

    Vaya una mujer excepcional como pocas, ya que ayudo a su allegados que la acompañaron en esa aventura ,y considero una mujer leal a la causa, que construyo du imperio no solo para ella,sino que comparto con aquellos que se unieron a la piratería,considerando que se tenía pensado que los piratas eran sanguinarios lo que puedo deducir es que su ley no tenía reversa….y el que la embarrarasegun el delito asi mismo era el castigo…bueno en pocas palabras una gran líder,para manejar tal cantidad de personas……ojalá hubieran líderes que gobiernen un país con responsabilidad y talento…..

  3. Rosa dice:

    VAYA MUJER, !!! Me gusta!!!

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