Mundo Yold. Recordando a la gran diva mexicana

María Félix, la musa del cine mexicano que dijo ‘no’ a Hollywood

Carmen Matas
8 abril, 2019

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Un 8 de abril nacía y moría la diva María Félix, una de las figuras más importantes de la llamada Época de Oro del séptimo arte de México. Su talento y su belleza fueron tan destacados como su fortaleza, garbo y actitud ante la vida. En Gente Yold rendimos hoy homenaje a esta gran actriz.

María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma”. Son palabras que el Premio Nobel mexicano Octavio Paz dedicó a la actriz, una de las más importantes de la historia del cine mexicano.

María, la mujer que se inventó a sí misma

El 8 de abril fue el día que vio nacer y morir a María Félix. El primer 8 de abril hace 105 años, el segundo, en 2002, el mismo día que cumplía los 88. Una actriz tan bella como talentosa, cuya determinación en el trabajo, así como la gran personalidad que poseía, la convierten hoy en una de las actrices más épicas de la llamada Época de Oro del cine mexicano. Interpretó melodramas campesinos, temas revolucionarios, dramas urbanos, adaptaciones de novelas… pero siempre otorgaba a su rol su toque de mujer fuerte, independiente, con las ideas claras y lejos de la sumisión a los hombres. Y es que los que la conocían desde pequeña aseguraban que ella siempre fue así.

Pose de la estrella del cine mexicano en su época dorada

Siempre otorgaba a su rol su toque de mujer fuerte, independiente, con las ideas claras y lejos de la sumisión a los hombres.

Más allá de estrella del cine, María marcó a tal punto que se convirtió en musa de muchos. ¿Sabías que el éxito de la música francesa Je l’aime à mourir está inspirado en ella? Esta canción era en un inicio un poema que el autor de la canción, Francis Cabrel, le escribió.

Pero no fue la única, la actriz inspiró otras conocidas canciones, como Ella, de José Alfredo Jiménez, y María de todas las Marías, de Juan Gabriel. Más allá de la música, se cuenta que hasta el rey Faruk de Egipto le llegó a ofrecer la corona de Nefertiti por una noche de amor.

No se arrodilló ante Hollywood
Hija de padre descendiente de los indios yaqui y madre de ascendencia española, Félix tuvo 15 hermanos, de los cuales murieron tres. Pronto, en su adolescencia, empezó a aflorar en ella una belleza que no dejaba desapercibido a nadie. Con 16 años fue coronada con el título de reina de la belleza estudiantil en la Universidad de Guadalajara. Ya lo decía el poeta, dramaturgo y cineasta francés Jean Cocteau cuando la conoció en un rodaje en 1950: “tanta y tan intensa es su hermosura, que duele”.

Como guerrillera, icono de la mujer fuerte y poderosa

El gran éxito de la música francesa Je l’aime à mourir está inspirado en ella.

Su aterrizaje en el mundo del cine fue, como viene a ser frecuente en muchas de las más grandes estrellas, fruto del azar. Un día, María caminaba por el centro de la Ciudad de México y un viandante la abordó para preguntarle si quería ser actriz. Se trataba del ingeniero y posterior director de cine Fernando Palacios, quien acabó impulsando la carrera de Félix, a pesar de que en aquel momento la futura actriz respondió: “si me da la gana, lo haré. Pero cuando yo quiera. Y será por la puerta grande”.

Con su hijo durante un rodaje

Y, efectivamente, la puerta grande no tardó en abrirse: en su carrera filmó un total de 47 películas. Comenzó en 1942 con El peñón de las ánimas junto a Jorge Negrete, si bien el éxito le llegaría con Doña Bárbara, un personaje que representaba todo lo que ella era -dura, altanera, dominante, desafiante…- y gracias a la cual María Félix se ganó el apodo de ‘La Doña’ y su fama se disparó.

¿Por qué a pesar de su gancho, talento y belleza María Félix nunca hizo cine en Hollywood? “No trabajé porque no me ofrecieron algo que realmente valiera la pena. Me ofrecieron ‘indias cheyennes’ y no me pareció: las indias las hago en mi país. En el extranjero solo encarno a reinas”. Así de tajante fue la propia actriz en una entrevista televisiva en 1992: “Nunca me arrepentiré de haberle dicho que no a Hollywood, porque mi carrera en Europa se había orientado hacia el cine de calidad”.

En su boda con Jorge Negrete

Muchos amores… ¿y un incesto?
María Félix se casó por primera vez con tan solo 17 años. Su primer esposo fue Enrique Álvarez, un vendedor de la firma de cosméticos Max Factor con quien tuvo a su único hijo, Enrique Álvarez Félix, que más adelante también se convertiría en actor. En 1937, tan solo tres años después de la boda, pusieron fin a su matrimonio.

Nunca me arrepentiré de haberle dicho que no a Hollywood, aseguraba.

La actriz como mujer falta de largas pestañas y mirada intensa 

En 1945 la actriz se volvía a casar con el compositor y pianista Agustín Lara, quien, como regalo de bodas, le compuso María bonita, que llegó a consagrarse a nivel internacional. Este matrimonio solo duró dos años, y tras él comenzó una relación con el conocido actor Jorge Negrete. Ambos ya habían compartido rodaje en El peñón de las ánimas, en 1942, pero los dos actores no se habían caído nada bien en ese momento. Hizo falta esperar unos años para que surgiera el amor, casándose en 1952 en lo que fue denominada ‘la boda del siglo’, que contó con más de 500 invitados, entre ellos Frida Kahlo, Diego Rivera, Armando Valdés-Peza, los hermanos Soler y la actriz Columba Domínguez. Lamentablemente, Jorge murió tan solo 11 meses después del enlace.

Su relación más larga fue la del banquero francés Alexander Berger, con quien María se casó en 1956. Vivieron juntos en Francia y luego en México, y permanecieron juntos hasta que él murió 18 años después.

María, en su madurez conservó su esplendorosa belleza y, por supuesto, su famoso lunar

Tras su muerte, sus hermanos pidieron que se exhumara el cadáver, con el objetivo de comprobar que María no había sido envenenada.

Sin embargo, hay una relación que genera algo más de polémica, y es la que aparentemente María mantuvo con Pablo, uno de sus hermanos. Según lo que contó la propia actriz al escritor Enrique Krauze, autor de sus memorias en el libro Todas mis guerras: me temblaban las piernas cada que lo veía entrar a casa sudando, pegado toda su ropa por andar como jinete entre la hacienda… Pablo era un dios de guapeza, moreno con un lunar idéntico al mío, entonces pensé en buscarme un muchacho como él, que tuviera su piel y sus ojos, pero que no fuera mi hermano. Era una tontería, porque el perfume del incesto no lo tiene otro amor”. Su padre, al darse cuenta, decidió internar a Pablo en el Colegio Militar. Poco tiempo después, apareció muerto en lo que se aseguró que fue un suicidio.

Una de sus últimas fotografías

Exhumación por la herencia
María fue una gran coleccionista de todo tipo de bienes de mucho valor, como porcelana, alfombras, joyas, plata, chales de cachemira, vestuario chino, libros y muebles antiguos. Meses después de su fallecimiento, cuando se supo que le había dejado todas sus propiedades y dinero a su joven asistente, Luis Martínez de Anda, y nada a sus hermanos, estos pidieron que se exhumara el cadáver, con el objetivo de comprobar que María no había sido envenenada.

El acto llegó a ser retransmitido en directo por la televisión, y finalmente el resultado confirmó que “murió por una insuficiencia cardíaca”.

Más información:

http://www.mariafelix.com.mx/  

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