Mundo Yold. Recordando a Mary Wollstonecraft, la filósofa y escritora de la primera declaración de derechos de la mujer

“Voy a ser la primera de una nueva especie”

Redacción Yold
9 marzo, 2018

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Esta filósofa y escritora, de apellido tan complicado y especial como su propia vida, ha sido hasta hace poco una gran desconocida, otra de las olvidadas de la historia, a pesar de ser una precursora en la reivindicación de los derechos de la mujer. Hoy en día, el movimiento feminista le rinde tributo y Gente Yold se suma a este reconocimiento a la que fue una mujer libre, luchadora y, además, madre de la escritora Mary Shelley y, por lo tanto, ‘abuela’ de Frankenstein.

A mediados del siglo XVIII, en 1759 y en Londres, nació Mary Wollstonecraft, hija de un padre violento, alcohólico y ludópata, que dilapidó la pequeña fortuna que había heredado. Esta circunstancia y el hecho de que sus padres se despreocuparan completamente de la educación de Mary fortalecieron, paradójicamente, su personalidad independiente y se libró así de sufrir la castradora educación que recibían entonces las niñas, encaminadas al matrimonio como única posibilidad de vida.

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Quizá la imagen más famosa de Mary sea este óleo de John Opie (c. 1797)

Mary no padeció estas ataduras represoras, pero debido a la pobreza en la que vivía su familia, desde muy joven empezó a trabajar y estudió para ser maestra. Antes de los veinte años ya ejercía como institutriz, y enseguida empezó a escribir con la intención de publicar y salir de la miseria.

La pobreza le condujo a trabajar fuera del hogar y la ausencia de una educación represora la hizo una mujer libre.

Que no hay mal que por bien no venga es una máxima que a Wollstonecraft le encaja a la perfección; y ella supo sacarle partido a estas, en principio, desventajas vitales.

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Grabado con el retrato de perfil de la escritora

La pobreza la condujo a trabajar fuera del hogar y la ausencia de una educación represora la hizo una mujer libre, que cuestionó los postulados de la Ilustración, particularmente en lo que a la pedagogía se refiere. Y es que esta filósofa reflexionó en profundidad sobre una de las grandes paradojas de la Ilustración, que valoraba la educación como imprescindible para formar seres humanos extraordinarios, sin tener en cuenta ni sus orígenes, ni ningún otro condicionamiento y, sin embargo, alejaba de la más mínima formación a las niñas.

No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas.

En pleno siglo XVIII, Mary ya denunciaba las diferencias de género en lo que a la formación se refiere y criticaba sin ambages al filósofo Rousseau, figura de gran prestigio en la época, por defender una educación diferenciada entre niños y niñas. Por estas críticas sin tapujos al pensador francés, Mary fue una precursora de las feministas modernas, que no han dejado de cuestionar a cuantos filósofos, escritores e intelectuales han mantenido tesis y actitudes contra la igualdad de género, sin importar su reconocimiento social, sus premios o supuesta altura moral.john-keenan-retrato-de-mary-wollstonecraft-sobre-escritos-y-pinturas-juan-carlos-boveri3

John Keenan la pinto así, como mujer lectora y sin los perifollos que marcaba la moda de la época

Pero veamos en detalle porqué Wollstonecraft merece una revisión histórica y una reivindicación en justicia de sus adelantadas ideas.

Porque denunció la violencia contra la mujer
Mary fue víctima de maltrato en su infancia y conoció de cerca la violencia que se ejerce en el matrimonio bajo el paraguas de la legitimidad. Ella misma recuerda cómo tuvo que defender a su propia madre de la violencia paterna en innumerables ocasiones. Además, ayudó a escapar de su marido a su propia hermana, facilitándole la fuga y acogiéndola en su casa.

La escritora pensaba que el Estado debía proteger a las esposas de los maridos crueles.

La escritora pensaba que el Estado debía proteger a las esposas de los maridos crueles y en su novela póstuma, María, o las injusticias que sufre la mujer” (1797), la protagonista padece la pesadilla de la violencia institucionalizada y permitida dentro del matrimonio. La obra termina con la petición de divorcio de la protagonista ante el juez.

Mary Wollstonecraft; grabado de James Heath realizado sobre 1797, basado en la pintura de John Opie.

Grabado de James Heath realizado sobre 1797, basado en la pintura de John Opie

Porque rebeló el nulo progreso en la igualdad de la Revolución Francesa
Mary viajó a Francia para vivir con entusiasmo los primeros años de la revolución, conquistada por completo por sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Tal era su fervor revolucionario que, incluso, en respuesta a los críticos, escribió en solo un mes Vindicación de los derechos de los hombres” (1790), que enseguida fue un éxito.

Voy a ser la primera de una nueva especie. Tiemblo de pensar en el intento’, dijo la escritora.

Sin embargo, en poco tiempo, no pudo evitar sentirse decepcionada: la Revolución Francesa no sólo no progresaba en la igualdad entre los géneros, sino que negaba a las mujeres el estatus de ciudadanas, y defendía la educación en casa y la institución del matrimonio.

Como denuncia y respuesta contundente escribió la obra que la dio la fama en su día y el reconocimiento de la posteridad: Vindicación de los derechos de la mujer” (1791).

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Primera edición de su Vindicación de los derechos de la mujer

Porque denunció la educación represora
Mary negaba tajantemente la tradición, que suponía la inferioridad de la mujer, y pensaba que el objetivo de la educación “es conseguir carácter como ser humano, independientemente del sexo al que se pertenezca“.

No hay ninguna inferioridad o superioridad entre los sexos. Como las mujeres no reciben la misma educación que los varones, esa restricción al conocimiento provoca su desigual desarrollo intelectual. Esta afirmación, que hoy en día parece obvia, en su momento era revolucionaria y provocadora.

Mary llegó a exigir a los revolucionarios franceses la instauración de una educación igualitaria que permitiera vidas útiles y gratificantes para las mujeres, “practicando la medicina, llevando una granja, dirigiendo una tienda, las mujeres serían independientes y vivirían de su propio trabajo”.

 

Su ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ es obra de referencia hoy en día pues muchas de sus premisas siguen lamentablemente vigentes.

Wollstonecraft está decidida a ilustrar las limitaciones que la falta de educación ha supuesto para las mujeres y, poéticamente, escribe: “Enseñadas desde su infancia que la belleza es el cetro de las mujeres, la mente se amolda al cuerpo y, errante en su dorada jaula, solo busca adornar su prisión”. La implicación de esta afirmación es que, sin el daño ideológico que anima a las jóvenes desde temprana edad a centrar su atención en su belleza, las mujeres podrían lograr mucho más: “La mujer a la que sólo se le ha enseñado a agradar, pronto descubrirá que sus encantos equivalen a rayos de sol oblicuos. ¿Qué será de ella cuando «el verano haya finalizado?“.

Porque consiguió la independencia económica
Mary consiguió ser reconocida como escritora y vivir de sus publicaciones. Así de simple y así de valioso. Estamos en el siglo XVIII y hablamos de una mujer.

Fue criticada y hasta llamada ‘la hiena con faldas’ (con gusto subrayamos que se desconoce por completo el nombre del autor de este despreciable epíteto). Pero, sin embargo, a pesar del peso de la tradición y de la literatura oficial y con mayúsculas y a pesar de la carga misógina que Mary tuvo que soportar, fue finalmente aceptada en los círculos literarios de la época, y terminó siendo muy leída y admirada.

(c) Walker Art Gallery; Supplied by The Public Catalogue Foundation

 

Las pelucas de la época podían añadir años, pero no borrar la expresión de luchadora de Mary

-”Voy a ser la primera de una nueva especie. Tiemblo de pensar en el intento”, decía ya Wollstonecraft en el llamado ‘siglo de las luces’, refiriéndose a su condición de escritora profesional. Y es comprensible: vivir de lo escrito hoy, en el XXI, es el sueño de muchas (y muchos, por supuesto) y hace temblar sólo con imaginar esa posibilidad en una mujer de hace doscientos años.

Además, la actividad laboral de Mary no se redujo al campo de la escritura, pues también ejerció como maestra, institutriz, costurera e incluso llegó a crear una escuela con sus hermanas y su amiga Fanny Blood para la educación de las jóvenes.

Y porque, además, vivió una vida libre de los convencionalismos de la época
Los logros en la igualdad entre los sexos, cuando se consiguen trasladar a la propia vida, son doblemente admirables porque rebelan una determinación y personalidad verdaderamente especiales: Mary vivió su vida según sus propias convicciones y en libertad; se saltó todas las reglas represoras y mantuvo apasionadas relaciones amorosas fuera del matrimonio, fuera de sacro santo hogar y fuera de su país; viajó por Europa y América; tuvo dos hijas ilegítimas (aunque se casó, tras quedarse embarazada por segunda vez).

Por si esto fuera poco, también vivió un tiempo con su hermana y una amiga -una comunidad doméstica de mujeres era algo no solo mal visto, sino una verdadera rareza y -lo que es más inaudito todavía- también vivió sola sus últimos años, pues con William Godwin, su última pareja y padre de Mary Shelley, pactó una vida común, pero en apartamentos separados.

Breve semblanza de su vida y obra

No obstante, Mary pagó un alto precio por esta libertad desprejuiciada y vital. Unos años después de su muerte, William Godwin publicó sus memorias y desveló con claridad detalles que acabaron con su reputación y dejaron su obra en el limbo de los represaliados por la oficialidad vigente, hasta que, a mediados del siglo XIX, algunas intelectuales como como Flora Tristán, Emma Goldman o Virginia Wolf la recuperaron para la historia.

Como todo el que vive intensamente, Mary no estuvo a salvo de caer en algunas contradicciones. En un primer momento de su faceta como escritora, defendió algunas ideas cristianas, y terminó casándose a pesar de criticar sin paliativos la institución del matrimonio. Pero nadie que esté vivo y crezca como ser humano está libre de esporádicos retrocesos y equivocaciones…

Para Wollstonecraft la independencia era esencial y la única libertad verdadera se podría lograr permaneciendo soltera, pues el matrimonio legal no es nada más que “prostitución legalizada”.

Por otro lado, su muerte, a los 38 años de edad, no puede tener un cariz más trágico y simbólico pues, como tantas otras desde el inicio de los tiempos, murió víctima de lo que entonces se llamaban ‘fiebres pauperales’, término que escondía la incompetencia, el desconocimiento y la falta de higiene de tantos médicos en los partos. Mary Shelley fue su hija póstuma y una mujer también valiente y con talento. En la escritura de “Frankenstein”, la crítica psicoanalítica ha visto un sentimiento de culpa no superado.

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Edición española de su novela María, o los agravios de la mujer

Su legado
Mary defendió en el siglo XVIII reivindicaciones que todavía hoy están vigentes: la igualdad en todos los ámbitos; la imprescindible independencia económica femenina que garantice su libertad; la participación activa en política y la representación parlamentaria.

Se adelantó dos siglos al señalar al género como una condición adquirida, nacida de la cultura patriarcal y el aprendizaje de sus pautas, y reivindicó la discriminación positiva, como solución para compensar la desigualdad en la sociedad y sus instituciones.

Su hija, Mary Shelley, dijo de ella: “Es uno de esos seres que sólo aparecen una vez por generación, para arrojar sobre la humanidad un rayo de luz sobrenatural”. A día de hoy, parece que ese “rayo de luz sobrenatural” se queda corto: Mary Wollstonecraft nos ha dejado lecciones de justicia e igualdad, para hombres y mujeres, que siempre van a estar vigentes. Esperamos con ansia el día que sean realidad.

 

Más información:

-“Mujeres a contracorriente, la otra mitad de la Historia”, Clara Obligado.

-“Feminismo para principiantes”, Nuria Varela.

http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/05/en-defensa-de-sus-derechos-mary.html

https://historiadospuntocero.com/mary-wollstonecraft/

https://psicologiaymente.net/psicologia/teoria-mary-wollstonecraft

http://platea.pntic.mec.es/~mmediavi/Shelley/wollston.htm

http://www.pnitas.es/

 

Itziar C. Aguirre y María Aguirre

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