Gente Yold. Entrevista a Jesús Curiá, escultor

Obsesiones de piedra

Estrella Villatoro
22 septiembre, 2016

Jesús es de esas personas que nada más conocerla te cae bien… Es simpático, dicharachero y siempre te recibe con una grata sonrisa. Pero además Jesús es un hombre afortunado: no solo porque vive desarrollando su pasión por la escultura, sino porque además, vende su obra y es reconocido internacionalmente por ella. Sobre todo y como sucede tantas veces, vende más fuera de España.

Yold: Jesús haznos un breve resumen de tu biografía en cuatro líneas…
Jesús Curiá: “Nací en Madrid tal que un 24 de diciembre de 1969, de ahí mi nombre… Fui el penúltimo de cuatro hermanos dentro de una gran familia, que mis padres siempre mantuvieron unida. Como hijo de pintor, muy pronto me interesé por el arte, ingresé en Bellas Artes. Me licencié en 1992. En 1994 conocí a mi mujer, quien también estudiaba Bellas Artes y que ahora es escultora y fotógrafa, y con la que llevo recorridos 22 años y dos preciosos hijos“.

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Y: Situándonos en tus comienzos… ¿Qué te impulsó a decantarte por la escultura? ¿Era algo que ya tenías decidido o por el contrario te interesó durante tus estudios de Bellas Artes?
J.C.: “Como he comentado antes, el arte siempre estuvo muy presente en mi vida; desde pequeño, pasaba horas en el estudio de mi padre viéndole pintar, y muy pronto empecé a dibujar y a pintar también, y eso me hizo interesarme por hacer la carrera de Bellas Artes. Preparé mi examen de ingreso y conseguí aprobarlo y entrar. Mi idea era ser pintor. Fue durante esos años que apareció en mi vida la escultura, y fue un gran descubrimiento, en seguida conecté con la tercera dimensión, el volumen y las infinitas vistas que éste te proporciona. Desde entonces abandoné los pinceles y me dediqué solo a la escultura“.

Y: ¿Cuándo y cómo empezaste a verte a ti mismo como artista?
J.C.: “En el instituto ya pasaba las tardes en el estudio de mi padre pintando, vendía algún que otro cuadro; de hecho, mi primera motocicleta (una vespa PK 75 Primavera) la adquirí con el dinero que conseguí ahorrar de esta manera. Eso ya me hizo ver que era posible vivir del arte y que podía dedicarme a ello, pues parecía que no se me daba nada mal. El ejemplo de mi padre también me sirvió mucho, pues me hizo ver que uno se podía dedicar a esto y no malvivir, que es lo que piensa muchísima gente sobre los artistas“.

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Y: ¿Qué te influye a la hora de crear? ¿De dónde parte tu inspiración?
J.C.: “Toda mi obra gira en torno a la figura humana. Los artistas somos unos grandes observadores, nunca sabes donde puede aparecer la inspiración, ese gesto, ese detalle que te hace crear una obra. Creo que ya tengo recorrido un gran trayecto en este mundo, y eso me ha hecho pasar por distintos periodos de creación. Desde buscar un gran realismo y comprometerme mucho con la anatomía, a saltarme todos los cánones estéticos de la proporción. Siempre he sido un gran defensor de que en el arte, el fin de una obra justifica los medios con los que se hace; algo que en la vida no es admisible a mi modo de ver, y esa libertad es la que te hace crecer como artista“.

“Siempre hay un mensaje detrás de una obra, otra cosa muy distinta es que lo reconozca el espectador”.

Y: ¿Transmites algún mensaje en cada una de tus esculturas? ¿Te duele desprenderte de ellas?
J.C.: Siempre hay un mensaje detrás de una obra, otra cosa muy distinta es que lo reconozca el espectador. A lo largo de mi vida he oído las interpretaciones más peregrinas que te puedas imaginar. Creo que lo bueno de esto es que el espectador se hace en cierto modo partícipe de la obra, y por lo tanto la hace un poco suya. Algunas de esas interpretaciones me han sorprendido a mí mismo y me han hecho reflexionar. Cada persona es un mundo y esa experiencia acumulada hace que vea las cosas de distinto modo que cualquier otra, en cierta manera se proyecta toda esa experiencia en una obra y así surgen esas interpretaciones.

Al principio sí me costaba desprenderme de ellas, pero también comprendía que era el modo que podía permitirme seguir produciendo obra y vivir de ella. Ahora disfruto cuando alguien adquiere mi trabajo; de hecho, para mí hay dos grandes momentos en la producción de una obra. El primero es cuando termino una pieza y tengo un momento de intimidad con ella, la disfruto por considerar haber acertado en producir ese objeto, que en un principio estaba solo en mi mente. El segundo es cuando se vende, pues en cierto modo es el público el que considera que efectivamente, ha sido un acierto la producción de la obra“.

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Y: Sabemos que tu escultura ha salido más allá del territorio español… ¿Dónde podemos disfrutar de tu arte?
J.C: “Sí, afortunadamente ya en el año 2000 tuve la oportunidad de exponer en Estados Unidos, eso me hizo dar un salto cuantitativo en lo que respecta a la valoración de mi obra. Desde entonces he expuesto en infinidad de galerías y ferias de arte, prácticamente por todo el mundo. Hoy en día puedes ver mi trabajo en Malasia, Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Panamá, Italia, Singapur, Bélgica, Gran Bretaña y Canadá“.

Y: ¿En qué ferias y muestras expones?
J.C.: “Suelo hacer un par de exposiciones individuales al año, y ferias ya he perdido la cuenta; de hecho, ya me entero de algunas en las que están mis obras, porque algún conocido me manda una foto de un stand donde hay alguna pieza mía en la otra punta del planeta“.

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Y: ¿Hay alguna obra de la que te sientas especialmente orgulloso?
J.C.: “Yo creo que los artistas nos sentimos orgullosos de todas las piezas que hacemos, pues las hacemos con todo nuestro interés y tesón. De todas maneras, me sería mas fácil decirte alguna pieza de la que no me siento especialmente orgulloso; quiero decir, que en ese momento de soledad compartido con la misma, no la he disfrutado como una gran consecución de una idea previa“.

Y: ¿Algún reto profesional que te gustaría cumplir?
J.C.: “Ahora me encuentro en un momento en que me gustaría hacer obra de gran formato, es decir, monumental. Pero estoy convencido de que es algo que está por llegar“.

Y: Treinta y tantos años trabajando mano con piedra… ¿se aprende en cada golpe o se cansa uno más…?
J.C.: “Yo casi te diría que se cansa uno más, cada vez me es más complicado crear obras nuevas. Supongo que es porque después de tantos años creando esculturas, se hace complicado no hacer cosas que recuerden a lo anterior. En realidad, creo que los artistas trabajamos con nuestras obsesiones y no hacemos más que dar vueltas sobre las mismas, reinterpretándolas una y otra vez“.

“Los artistas trabajamos con nuestras obsesiones y no hacemos más que dar vueltas sobre las mismas“.

Y: ¿Desde tu experiencia y madurez… ¿Cómo ves el mundo del arte? ¿Es igual ahora que cuando tenías veinte años?
J.C.: “El mundo del arte, especialmente aquí en España, está realmente complicado. Es muy difícil salir adelante. De hecho, tengo muchos amigos artistas que desgraciadamente no salieron de España y lo están pasando realmente mal. Creo que en cierto modo, y como en otras muchas profesiones, se va a perder una generación“.

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Y: A los artistas como tú…. ¿España os ofrece algún tipo de respaldo?
J.C.: “Sinceramente yo no he recibido ninguna subvención del Estado en ningún modo, ni he trabajado con instituciones públicas. Me he dedicado al mercado privado“.

Y: ¿Dónde te tratan mejor y dónde valoran más el arte? ¿En España o fuera de nuestras fronteras? ¿Qué país ha reconocido más mejor tu obra?
J:C.: “Desde luego creo que estoy mejor considerado fuera de España, de hecho, yo que soy de Madrid y vivo aquí, no tengo galería de arte en Madrid. Probablemente ha sido Estados Unidos el país que más ha valorado mi trabajo“.

“Creo que en cierto modo, y como en otras muchas profesiones, se va a perder una generación“.

 

Y: Actualmente… ¿qué obra te traes entre manos? ¿Proyectos futuros?
J.C.: “Ahora estoy trabajando en una serie que he titulado `Deseo´. Estoy intentando plasmar en escultura todos los deseos por los que alguna vez en nuestra vida hemos pasado, o yo he pasado. Creo que el deseo como tal, es un motor que nos hacer seguir hacia delante. No tienen que ser grandes deseos, como acabar con el hambre o las guerras; yo soy más de esos pequeños deseos que pueden ser fácilmente cumplidos y nos permiten desarrollarnos como personas. El próximo proyecto en el que estoy trabajando es en la presentación de obra de gran formato en una feria de arte de Alemania, junto a un nuevo libro sobre mi trabajo de los últimos cuatro años“.

Y: Brevemente… ¿qué consideras lo mejor y lo peor del mundo del arte?
J.C.: “En pocas palabras… Lo mejor es la libertad a la hora de crear y hacer tu obra; y lo peor la entrada en el mercado, la parte de negocio“.

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Y.: Por último… Recomiéndanos a otro artista…
J.C.: “Como escultor que soy me encantaría recomendaros a Fernando Suárez, otro escultor que creo es muy bueno y disfrutareis viendo su trabajo, también es un gran amigo mío desde los años de la universidad. Hemos crecido juntos en este mundo artístico que nos rodea ¡y nos apasiona!“.

Por Estrella Villatoro
Fotografías: Antonio Beas de Krassia Photography para Gente Yold

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