Mundo Yold. Cien años del gran hallazgo de su tumba

Ocho cosas que no sabías sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankamón

 

Carmen Matas
3 noviembre, 2022

Nadie creía algo así podía ser descubierto. El histórico hallazgo de la tumba de Tutankamón marcó un antes y un después en la historia de la arqueología, pero también en la comprensión del Antiguo Egipto hasta ese momento. Este mes se cumplen cien años de este gran descubrimiento.

Este mes de noviembre se cumple nada menos que un siglo del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, un auténtico tesoro para la arqueología. Todavía hoy sigue siendo la tumba de faraón mejor conservada, casi intacta, jamás encontrada. En 1922, cuando fue descubierta por el egiptólogo Howard Carter, tanto la estructura como su elaborado santuario funerario, cautivaron al mundo y brindaron nuevos conocimientos sobre el Antiguo Egipto. Un siglo después, este crucial descubrimiento sigue poniendo la piel de gallina.

 

Relieve en el respaldo del trono

Pero, ¿por qué tuvo este gran impacto el descubrimiento de la tumba de un joven rey, que gobernó durante menos de una década hace unos 3.000 años? Lo cierto es que la relevancia tuvo menos que ver con quién era Tutankamón cuando estaba vivo, que con lo que sucedió después de su muerte. Hoy te explicamos ocho detalles sobre el descubrimiento de esta tumba que seguramente no sabías y que te harán comprender porqué este acontecimiento fue y sigue siendo tan importante.

En el inicio de las excavaciones

Todavía hoy sigue siendo la tumba de faraón mejor conservada, casi intacta, jamás encontrada.

  1. La tumba de Tutankamón estaba increíblemente bien escondida

La tumba se encontraba en el denominado Valle de los Reyes, una necrópolis construida en un wadi (valle) situado en las cercanías de Luxor, concretamente al oeste de la ciudad de Tebas. A diferencia de las tumbas en pirámides, que anunciaban la presencia de grandes tesoros, este tipo de mausoleos funerarios a menudo se cubrían bajo tierra para protegerlos de los saqueadores.

Carter y Carnarvon, fotografiados por Burton, en el momento del descubrimiento

El enterramiento fue encontrado debajo de nada menos que 150.000 toneladas de roca, incluidos los escombros de otra tumba excavada en la ladera sobre la suya. De manera que podemos decir que Carter se topó casi fortuitamente con una escalera enterrada que conducía a los primeros escalones del maravilloso hipogeo.

Carter no salía de su asombro ante el número y belleza de los hallazgos

Cuando accedió a la cámara funeraria, encendió una vela para ver lo que allí había. Así es cómo se encontró el fantástico tesoro que, entre otras cosas, contenía un trono de oro, estatuas doradas, esculturas de criaturas fantásticas… En total contenía más de 5.000 objetos.

  1. Howard Carter no se dio por vencido

La búsqueda de la tumba de Tutankamón fue la de un explorador que no perdió la fe. Los expertos de la época afirmaban que todas las tumbas del valle ya habían sido saqueadas en la antigüedad o descubiertas por otros arqueólogos en los años precedentes. De hecho, un lugar bastante poco impresionante había sido ya identificado -erróneamente- como la tumba de Tutankamón. Además, el gobierno de este joven faraón -tenía 18 años cuando falleció- parecía no haber tenido demasiada importancia, ni trascendido sobremanera.

La riqueza de lo que allí se encontraba superó con creces las expectativas de Carter.

Sin embargo, el arqueólogo Howard Carter nunca desistió en su búsqueda ni se dio por vencido. Sus excavaciones duraron años, incluso durante el periodo de la Primera Guerra Mundial.

A la excavación llegaban continuamente visitantes curiosos, fascinados por el hallazgo

Finalmente, en noviembre de 1922, apenas unos días después de comenzar lo que iba a ser el último año de excavaciones, el equipo encontró el último escalón de una escalera que conducía a la misteriosa y fascinante tumba.

  1. La tumba de Tutankamón había sido saqueada antes

La puerta que el equipo excavó y que daba acceso a la gran cámara funeraria estaba sellada, pero la realidad es que la tumba había sido saqueada en dos ocasiones. Estos robos tuvieron lugar poco después del entierro del faraón, unos 3.000 años antes del descubrimiento por parte de Carter, y los ladrones se hicieron fundamentalmente con los objetos más pequeños, como piedras preciosas.

Por este motivo, los antiguos funcionarios se habían encargado de tapar con yeso las aberturas de la puerta exterior y la habían sellado de nuevo después de la última incursión. También se había roto y vuelto a sellar una puerta interior que bajaba por un pasillo inclinado.

Casi intacta, la tumba proporcionó una visión inigualable del Antiguo Egipto.

  1. La tumba se encontró hecha un caos

En la primera sala que Carter abrió, denominada la antecámara, muchos artículos preciosos estaban colocados y amontonados de cualquier manera, probablemente apilados a toda prisa por los funcionarios que sellaron la entrada a la tumba después del último robo. Sin embargo, la riqueza de lo que allí se encontraba superó con creces las expectativas de Carter.

Sus primeras palabras fueron “esto es maravilloso”, y eso que lo decía solamente echando el primer vistazo al lugar.

Cuando estudió con detenimiento la cámara funeraria, pudo ver a la luz de la linterna los muchos animales extraños y estatuas maravillosas, destacando por todas partes por el brillo del oro.

  1. Creó nuevos estándares para la arqueología

Carter amplió las técnicas que había aprendido en trabajos anteriores y estableció un nuevo estándar de meticulosidad y exhaustividad. La iluminación eléctrica, en ese momento una herramienta innovadora, se instaló en la tumba con el objetivo de que Harry Burton, el fotógrafo arqueológico más famoso del mundo, registrara cada escena.

El orden fue de lo más pulcro, colocando tarjetas numeradas en cada artefacto individual antes de mover cualquier objeto. Además, Carter tomaba notas y bocetos detallados antes de empaquetar los tesoros, siguiendo un estricto registro de inventario.

  1. Dio forma a nuestra comprensión de la historia del Antiguo Egipto

Casi intacta, la tumba proporcionó una visión inigualable de este momento de la historia egipcia. Los carros, las armas, la ropa y las obras de arte aportaban información sobre los métodos de guerra y sobre los enemigos de Egipto.

Los murales ilustraban creencias religiosas, incluida una representación restaurada del dios Amón, que el predecesor de Tutankamón había deteriorado.

Réplicas de algunos de los sarcófagos (Photo by JPM 2011 (aka nerve_net)

Por su parte, los ataúdes intactos ayudaron a los arqueólogos a comprender mejor las elaboradas prácticas funerarias que se desarrollaban en esta época de la historia.

Cabeza del dios Horus

Poco después del descubrimiento tuvieron lugar una serie de muertes que alimentaron la leyenda de que aquella cámara funeraria estaba maldita.

  1. La ‘Tutmanía’ se extendió por todo el mundo

Gracias a las impresionantes fotos de Burton y con una prensa global en pleno apogeo, la noticia de este hallazgo sin precedentes llegó a las cuatro esquinas del planeta.

Pectoral con el ojo de Horus

Los propios reyes de Inglaterra, por ejemplo, estaban entusiasmados y deseando tener nuevas noticias.

El trono de oro (el relieve de su respaldo es la imagen de portada de este reportaje)

De pronto, los motivos egipcios estaban de rabiosa actualidad y Tutankamón aparecía en todos los ámbitos de la cultura y las artes: desde la música a la moda, pasando por la arquitectura y la decoración.

  1. Una tumba… ¿maldita?

Poco después del descubrimiento tuvieron lugar una serie de muertes que alimentaron la leyenda de que aquella cámara funeraria estaba maldita. En concreto, se creía que aquellos que habían osado profanar la tumba del rey se enfrentaban a una suerte de maldición oculta.

Howard Carter, Lord Carnarvon y Lady Evelyn Herbert, al pie de los escalones que bajan a la tumba 

Lord Carnarvon, mecenas que financió la excavación, falleció a causa de una infección provocada por una picadura de mosquito. Asimismo, el encargado de dar el último golpe al muro también falleció al poco tiempo. Lo mismo le sucedió al hermano de Carnarvon e incluso a Archibald Douglas Reid, quien radiografió la tumba del joven rey.

Carter custodiando la salida de algunos de los hallazgos (Foto: Courtesy of Swaffham Museum)

Más allá de fuerzas ocultas, existen investigaciones concluyen de una forma bastante firme la posible existencia de microorganismos que habrían permanecido dormidos durante todo este tiempo, entre ellos hongos de la especie Aspergillus, cuyas esporas pueden permanecer activas durante miles de años.

¿Conocías estas curiosidades sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankamón? ¿Sabías que se cumplen 100 años de su descubrimiento? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

En portada: La máscara de oro, retrato del joven rey

Comentarios

  1. Marta Regueiro dice:

    Articulo muy conciso e interesante.

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