Gente Yold. Entrevista con Yolanda Auyanet, una de las mejores sopranos de nuestro país
“Ahora estoy recogiendo los frutos de lo que he sembrado”

Lamentablemente, en España, muchos personajes de la prensa “rosa” son más conocidos que nuestras grandes sopranos internacionales. Es lo que pasa con Yolanda Auyanet: una de las mejores cantantes de ópera españolas, reconocida por la crítica especializada, que ahora representa La Bohème en el Teatro Real de Madrid. La recibimos con todos los honores en Gente Yold.
A veces sí se puede ser profeta en tu tierra. Yolanda Auyanet, nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1970 es, hoy por hoy, una de las sopranos más reconocidas de nuestro país, y una de las voces mejor consideradas en el mundo de la lírica internacional. Su palmarés es realmente espectacular, aunque -como suele suceder de vez en cuando- su nombre no es tan conocido para el gran público. Ha cantado en los escenarios más importantes de Europa, ha interpretado las óperas más gloriosas, desde La Traviata, Carmen o Rigoletto, hasta La Flauta Mágica, Falstaff o Turandot. Ha trabajado con los directores de orquesta y escena más prestigiosos del mundo: Franco Zeffirelli, A. Lombard, A. Zedda, M. Benini, Nuria Espert, Jerome Savary, Lindsay Kemp… entre otros muchos.

La cantante en el patio de butacas del Teatro Real
También ha trabajado en otros géneros, como opereta y zarzuela, en clásicos como Luisa Fernanda, Doña Francisquita o El Barbero de Lavapiés. Ha interpretado a Mozart, Verdi, Bizet… Ahora, en el colofón de su sólida carrera de más de 25 años, e instalada en la primera línea de la lírica internacional, Yolanda Auyanet protagoniza, en el Teatro Real de Madrid, La Bohème de Giacomo Puccini (papel que comparte con Anita Harting). Por ello, es todo un honor para Gente Yold entrevistar a esta gran diva internacional.

Auyanet es una de las primeras figuras de la lírica española actual
Gente Yold: ¿Cómo surge tu interés por la lírica?
Yolanda Auyanet: -“El virus de la lírica pululaba por mi casa. En mi familia cantar es normal -y no solo en la ducha- (risas). Mi padre era un gran forofo de la música, escuchaba óperas en casa, e incluso cantaba en un coro amateur. Yo hasta los 15 años más o menos no me interesé mucho, la verdad. Estudiaba en el conservatorio, pero mi idea era estudiar medicina, no me lo planteaba como una profesión. Y mucho menos cantante de ópera.
Estudiaba en el Conservatorio, pero mi idea era cursar medicina.
Pero, por esas cosas de la vida, cuando tenía 15 años fui a un concierto de mi padre con su coro. Esa vez, a pesar de que les había oído muchas veces, me quedé extasiada. De repente me dije: ¡esto es una maravilla! ¡Yo quiero hacer esto! Un mínimo de voz sabía que tenía, porque siempre había cantado, aunque el “estilo lírico” no lo había planteado. Y me planteé estudiar canto en serio a los 17 años”.

En La Bohème, que se representa en el Teatro Real de Madrid
GY: Decidir estudiar dos años más tarde no es muy habitual…
Y.A.: -“Tenía entendido que para estudiar canto era mejor empezar no demasiado niña (no sé por qué, en realidad uno puede empezar antes). Y me planteé empezar a los 17. Y así lo hice. Empecé en el Conservatorio de Las Palmas, entré en el Coro de Cámara del Conservatorio donde aprendí muchísimo. Mientras estaba allí terminé el COU, soy una yold (risas). Luego me fui a estudiar a Barcelona. Como todo el mundo iba a Madrid, yo dije: ¡me voy a Barcelona! A veces soy un poco cabezota. Y sucedió -por casualidad- que en el Conservatorio del Liceo impartía clases Francisco Kraus, al cual conocía mi padre desde pequeño. Como ves, hay un cúmulo de casualidades que te van marcando en la vida sin que sepas el motivo”.
Lo que más pesa de esta profesión es la soledad.
GY: Una vez terminas, ya se empezaba a hablar de tí como gran promesa del canto…
Y.A.: -“Más casualidades. Finalizado el Conservatorio encontré a un profesor privado, un barítono polaco llamado Jerzy y él me abrió otro mundo: a los seis meses de estudiar con él empecé a presentarme a concursos ¡y a ganarlos! (risas). Lógicamente, alcanzando premios tu nombre comienza a sonar y se empezó a escuchar eso de ‘oye, esta chica canaria canta bien…’. Entonces ahí ya vino a oírme el maestro Jorge Rubio, Director de la Ópera de Las Palmas. Y aunque no pasé el corte tuve premio: me contrató para cantar Doña Francisquita en Las Palmas y Tenerife, en la temporada de zarzuela”.

‘A las mujeres parece que se nos exige más, debemos estar siempre jóvenes, siempre estupendas, delgadas y maravillosas. Y eso no existe’, nos dice Yolanda
GY: Eres una de las sopranos mejor considerada por la crítica, con una agenda llena de compromisos, no hay nada más que ver la lista de ciudades en las que vas a cantar en los próximos meses: además de Madrid, donde estás ahora, Niza, Sttutgart, Lieja, Bruselas, Luxemburgo…
Y.A.: -“Sí, sí quejarme no me quejo (risas). En este momento, en mi madurez personal y profesional, estoy recogiendo los frutos de lo que he sembrado en todos estos años. No ha sido nada fácil, y no es nada fácil mantener una carrera tan dilatada. Soy una persona bastante realista, pero sí, estoy orgullosa de mi trayectoria, de llevar 25 años de carrera y mantener aún una voz fresca. No es algo habitual en la profesión”.
En la famosa escena de la muerte de Mimí (La Bohème), momento Kleenex
GY: Hablando de viajes… ¿Cuánto tiempo pasas en casa y cuánto en hoteles?
Y.A.: -“Cada vez menos en casa por desgracia, porque tengo una hija de 9 años y la veo poquísimo. Eso es lo que más pesa de esta profesión, la soledad. Yo paso mucho tiempo en aeropuertos y hoteles o en apartamentos que nos alquilan para los artistas.
Conozco colegas que, con 45 años cantan mejor que antes, pero como tienen cierta edad, ya no consiguen determinados papeles.
Ten en cuenta que una producción de ópera lleva como mínimo un mes de preparación, mes que debes pasar en la ciudad en la que vas a cantar. Y a ello debes añadir los días que dura la representación. La verdad, es muy duro”.
Yolanda en el papel de Mimí, rodeada de ‘bohemios’
GY: A lo largo de tu carrera has rechazado diferentes papeles por considerar que no era el momento para ellos. ¿Cómo te das cuenta de que no es el momento?
Y.A.: “Uno se conoce, sabe cuáles son sus virtudes y cuáles son sus limitaciones. O debe saberlo (risas). Es verdad que a veces es complicado decir que no. Recibes muchas presiones, pero al final es uno mismo el que toma la decisión. Te puedes arriesgar, pero hasta cierto punto. Últimamente estoy cambiando repertorio y en algunas tenía íntimamente mis reservas. Aunque también tenía la convicción de que podía hacerlo con mis medios. Pero también soy consciente de que otros papeles no son para mí, al menos en el momento en el que me lo ofrecen. Otra cosa es que lo haga en un futuro”.
Otra escena de la gran ópera de Puccini
GY: Hablando de futuro: en muchas profesiones cumplir años limita seriamente las oportunidades. ¿Ocurre también en el mundo de la lírica?
Y.A.: -“Sí, sí. También ocurre. Últimamente prima el impacto visual, el dar bien ante una pantalla, la apariencia juvenil… porque es cierto que este mundo cada vez está más mediatizado: más que entrar por el oído debe entrar por los ojos. Incluso las casas discográficas eligen cantantes jóvenes que queden bien en la foto de portada. Algunas veces va acompañado de un talento y de una voz… y otras no.

‘Cuando llegas a 45/50 años, aunque tengas voz para hacer la Reina de la Noche, ya empiezan a no llamarte’, advierte Yolanda.
Pero es verdad que, sobre todo para sopranos de mi generación, está siendo cada vez más difícil. Hay papeles, pero no todo el mundo puede hacer lo que yo he hecho. Durante muchísimos años he tenido un repertorio de soprano lírico ligera, porque mi juventud me permitía abordar esos papeles con agudos, sobreagudos… pero yo nunca fui una soprano ligera. Era una soprano lírica que tenía esa posibilidad. Pero sabía que con los años iba a ir a hacer repertorios más líricos. Y eso he hecho. He esperado todo lo que he podido, porque aquel repertorio me mantenía la voz fresca y joven, y luego cuando llegó el momento de cambiar lo he hecho.
También en la ópera últimamente prima el impacto visual, el dar bien ante una pantalla, la apariencia juvenil. Incluso las casas discográficas eligen cantantes jóvenes que queden bien en la foto de portada.
Cuando llegas a 45/50 años, aunque tengas voz para hacer la Reina de la Noche (de La Flauta mágica, de Mozart) o La Muñeca (de Los cuentos de Hoffmann) y papeles en los que se supone que el personaje es una chica joven, ya empiezan a no llamarte. Aunque cantes como los ángeles. Conozco colegas que cantan mejor que antes, pero como tienen una cierta edad no consiguen esos papeles.
‘En España la ópera no tiene la misma repercusión que alcanza en otros países porque hay muy poca educación musical, en general’, nos cuenta la cantante
El problema es que todo va muy rápido. No existe la paciencia. No existen las carreras largas, porque todo es consumir rápidamente. Sale una super estrella de repente, pero dura tres años. Y en tres años canta en todos los grandes teatros del mundo, pero solo dura tres años. Tanto en hombres como en mujeres. A las mujeres parece que se nos exige más, debemos estar siempre jóvenes, siempre estupendas, delgadas y maravillosas. Y eso no existe.”
En la música clásica, en la música en general, en nuestro país hay muy poca educación musical.
GY: Has desarrollado una dilatada carrera. Desde esa perspectiva, ¿por qué crees que en España la ópera no tiene la repercusión que alcanza en otros países?
Y.A.: “El problema es la educación musical. No solo en la ópera, en la música clásica, en la música en general. Hay en nuestro país muy poca educación musical. Si se formara al público desde la escuela, si se enseñara música como se hace en casi todos los países europeos, la realidad sería distinta. Toda persona tiene una pátina de música. Luego uno elige si dedicarse o no, pero ya tienes una base, como la podemos tener de literatura. Y deberíamos tenerla, porque la música es una parte importantísima en nuestra vida. ¿Te imaginas una vida sin música? Un mundo sin música sería un mundo horrible. Y hablo de música, pero también puedo plantear lo mismo en el caso del teatro o del ballet…“.
GY: Por último, ¿qué dirías a los lectores de GY?
Y.A.: “¡Uy!, es una pregunta difícil… (pausa) ¿qué les diría? Que disfruten, que sientan, que amen, que vivan, en definitiva, que la vida es maravillosa. Y ya barriendo para casa (risas), que se acerquen a este espectáculo total que es la ópera… Ves todo: canto, música, vestuario, escenografía… ¡lo tiene todo!“.
Más información:
http://www.yolandaauyanet.com/
https://www.facebook.com/yolanda.auyanet.5
Fotos: Antonio Beas, de Krassia Photography para Gente Yold y Teatro Real de Madrid
Derechos de reproducción de vídeo cedidos por el Teatro Real de Madrid


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