Mundo Yold. Un recuerdo nostálgico a las navidades que todos los yold vivimos

Chencho, los reyes, las muñecas de portal y otros recuerdos de nuestra Navidad

Inés Almendros
23 diciembre, 2017

En las casas de los niños yold de los años 70 hacía bastante fresquito, había menos comodidades, y los juguetes los traían, como tenía que ser, Melchor, Gaspar y Baltasar. La tele en blanco y negro nos recordaba que el Lobo era un gran turrón, que había que volver a casa por navidad y, sobre todo, y, ante todo, que las muñecas de Famosa se dirigían al portal. Este es el álbum yold de los recuerdos navideños.

Sí. Visto con los años, los niños de los 60 y 70 fuimos en general afortunados. Nuestros padres atravesaron los años de la postguerra, una época dura, no sólo por el hambre y las necesidades, sino por la tristeza que anidaba en muchos corazones. Sin embargo, las generaciones del baby boom español vinimos al mundo ya con el Cola Cao instalado en los hogares y, mayormente, no nos faltaron ni comida ni sonrisas, ni una infancia pintada de sencillas, pero preciosas emociones. Fuimos, sin duda, los primeros críos de toda la historia de España que veían los anuncios de juguetes, se los pedían por carta a sus majestades, y finalmente veían como alguno de ellos ¡milagro! acababa cayendo en nuestra casa, o en la casa del vecino, que también solía pasar.

niñosenelescaparate

Éxtasis infantil ante un escaparate

Tantos niños nacieron por esa época, que algunas de las empresas de juguetes se convirtieron en auténticos negocios millonarios, como el de Famosa, la casa donde nacían las muñecas más “famosas” del país, las que, por navidad, siempre iban al portal. De entre las cuales, la Nancy era la auténtica reina.

nancy

La reina de las muñecas de esos años

La mayoría de las crías españolas teníamos una (o varias) Nancy con aquellos modernos vestiditos, muy apañados para la época, que nosotras guardábamos con mimo en el armarito de la Nancy, o “trasportábamos” de uno a otro lado con su baúl.

Entre los juguetes de aquella época, triunfaban algunos clásicos, que estuvieron mucho tiempo entre nosotros, desde los Juegos Reunidos al Exin Castillo, pasando por supuesto por las cocinitas para las niñas y el Scalextric o el Ibertren para los niños, ya que por aquel entonces ningún padre hubiera pensado que su hija preferiría ser piloto de carreras o conductor de la Renfe que primorosa ama de casa.

exin castillos

Uno de los pocos juegos destinados a niños y niñas, el Exin Castillos

De hecho, había muchos más juguetes diferenciados para niños y para niñas, que juguetes que valieran para los dos sexos. Los juguetes de la Señorita Pepis, por ejemplo, nos ofrecían un mundo de luz y fantasía a las niñas españolas, con sus maquillajes, sus maletines de belleza, los maletines de enfermera o peluquera.

anuncioturron

Uno de los anuncios más lacrimógenos de la historia de la publicidad televisiva

O la Tricotosa, una auténtica tejedora en miniatura para hacer punto; aunque el kit anuncio de Maquillaje Fantasía permitía también que los niños-varones peques se disfrazaran (algo que, viendo ahora este anuncio, debía de resultar un tanto transgresor).

Aunque no teníamos tantos como los niños tienen ahora, nuestros juguetes eran más simples, cero tecnológicos, pero igualmente divertidos, y desde luego nuestros padres tenían donde elegir entre docenas de muñecas.

nancyazafata

La Nancy azafata

La hermana de Nancy, Leslie; el Baby Mocosete; la Lissi, la Pitusina… y luego la Sindy, la Barriguitas), para las niñas o muñecos como los Airgamboys, los Coman Boys, los Geyperman o los Madelman, para los niños.

airgamboys

Airgamboys mosqueteros

Desde luego, los roles de género estaban muy claros en nuestra infancia, aunque como la naturaleza es sabia, las niñas acabábamos tiradas en el suelo con los indios y los vaqueros de plástico, y los niños-gourmet de por aquel entonces te cogían los cacharritos para jugar a preparar sus primeras comiditas.

monopoly2

Algunos siguen jugando al Monopoly hoy en día

Entre los juguetes “neutros”, sin género, rompían el Exin Castillos o el Tente, los Juegos Reunidos Geyper, el Palé o el Monopoly, las cartas de la Familia y por supuesto, la oca y el parchís, cuyo tablero estaba, seguro, en casa de todos los españoles.

cartasfamilia

Cartas de las familias india, mexicana, árabe y esquimal

Lazarov y la empanadilla
En las navidades de los años 60 ó 70 tampoco había tantos lujos como ahora; tal vez por ello, cualquier momento de fiesta era de por sí un lujazo. Como las cenas de Nochevieja, con las campanadas desde la Puerta del Sol, sin problemas ni discusiones para elegir la cadena, porque solo había una; sin zapping, sin que tu cuñado quisiera quitar tu cadena favorita para ver a la Pedroche.

geyperman

El Geyperman aventurero, totalmente articulado

En la mesa grande de la abuela se juntaban los cuñados y solía haber alguna bronca de política (hay cosas que no cambian). Pero otros elementos navideños más o menos entrañables no faltaban, como la sidra el Gaitero, o el especial Nochevieja, amenizado por las grandes estrellas de la tele y los cantantes de los éxitos del año. Algunos como Luis Aguilé o Raphael no fallaban.

luisaguile2

A mucha gente le gustaba Luis Aguilé

El director de aquel supershow durante muchos años fue Valerio Lazarov, un director de televisión rumano, completamente visionario, que nos volvía locos con sus hipnóticos movimientos de cámara, o los efectos de imágenes repetidas.

valeriolazarov

Valerio Lazarov en un rodaje

Todo ello, con el Ballet Zoom vestidos de hiperbólicos pantalones de campana y colores fluorescentes, dejaba traspuesta a la familia, incluyendo los cuñados.

balletzoom2

Inolvidable el marchosísimo Ballet Zoom

En aquellas noches, además, muchos de nosotros alucinábamos del todo, teniendo en cuenta que al efecto Lazarov se unía nuestra primera copita de alcohol, que eran otros tiempos y el abuelo solía animarte a que bebieras un poquito de Quina Santacatalina, que según decía, era bueno para crecer.

La audiencia televisiva de los especiales de Nochevieja era masiva, quizá porque sólo había una cadena…

En la tele tampoco podía faltar ningún año la emisión de La Gran familia, que se había estrenado unos pocos años antes, pero que Televisión Española repetía sin tregua cada navidad con el mismo éxito año tras año.

lagranfamilia

Isbert, López-Vázquez, Soler Leal y Closas, los maravillosos actores de La Gran familia

Todos lo pasábamos muy bien con el travieso Críspulo y con el pobre Chencho perdido en la Plaza Mayor de Madrid y el abuelo José Isbert, buscándolo desesperadamente.

Claro, que unos años después, en los ochenta, los chavales yold, ya convertidos en adolescentes y viviendo nuestras primeras fiestas de Nochevieja fuera de casa, tuvimos la gran fortuna de asistir también a otro símbolo navideño televisivo: la época dorada de Martes y 13, primero con sus especiales de Nochevieja, y luego con sus especiales monográficos previos a las campanadas, en los cuales se vivieron momentazos televisivos históricos como el de Encarna y la Empanadilla, que nos sigue haciendo reír igual veinte años después.

Las navidades también eran época de vacaciones y excursiones al centro de la ciudad para ir al mercadillo navideño, al cine o a la “Gran Cabalgata de Reyes”, una especie de desfile con bastante menos efectos especiales de los de ahora, pero con unos reyes mucho más cercanos, con los que luego nos hacíamos una foto, que muchos de nosotros aún guardamos en algún lugar.niñosconlosreyes

Todo el escenario consumista en acción: hombres disfrazados de reyes, niños ansiosos, regalos y espumillón

Fotos caracterizadas por nuestras caras de susto, normales en cualquier caso, porque en aquellos tiempos ni los reyes ni los padres se andaban con tonterías, y antes de que te hubieras sentado en la rodilla de Melchor, Gaspar o Baltasar (muy mal disfrazados, por cierto) tus padres te avisaban de que te portaras bien, o si no, te ganabas un buen azote, sabias recomendaciones que te hacían no mover ni un pelo mientras el fotógrafo de turno hacía su labor.

Navidades de la infancia, mágicas e inolvidables, que quedaron muy atrás, pero cuyos recuerdos y cuyo olor siempre permanecerán un poco en nuestra memoria, por muchos años que pasen. Y cuyas sensaciones seguramente despiertan un poco cada año y nos ayudan a levantar las copas mientras brindamos con todos nuestros seres queridos, deseando que no nos falten nunca, que podamos compartir con ellos sonrisas y felicidad.

¡Muchas felicidades!

 

Inés Almendros

Comentarios

  1. Joana dice:

    Madre mía cuántos recuerdos, muy bonita la pequeña recopilación de toda una época que yo más o menos viví. Gracias Inés.

  2. Joana dice:

    Me ha encantado todo lo escrito y visionado gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies