Mundo Yold. Hoy recordamos la historia de la esclava que se convirtió en poeta

Phillis Wheatley, la madre de la literatura afroamericana

Carmen Matas
19 octubre, 2020

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Nacida en África y vendida a una familia en Boston como sirvienta y doncella personal, Phillis Wheatley acabó convirtiéndose en la primera escritora afroamericana en publicar un libro en los Estados Unidos. Su vida nunca estuvo exenta de lucha y sufrimiento.

Hoy os traemos una de esas historias que nos encantan. Una de esas historias de grandes mujeres que, con todo en contra, supieron hacer historia. Hoy hablamos de Phillis Wheatley, primera escritora afroamericana en publicar un libro en los Estados Unidos. Hasta ahí no pareciera que hay nada demasiado excepcional. Pero es que Wheatley, que nació en 1753 en el territorio conocido hoy como Senegal, fue capturada a los siete años y enviada al continente americano, concretamente al puerto de Boston, donde fue vendida como esclava.

Aún así, su gran obra Poems on Various Subjects Religious and Moral –Poemas sobre varios asuntos, religiosos y morales– fue publicada en 1773, dos años antes de que comenzara la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, y es vista como uno de los primeros ejemplos de la literatura de género afro. También es la segunda mujer en haber publicado un libro de poemas en el país estadounidense, después de Anne Bradstreet.

Su primera obra publicada es vista como uno de los primeros ejemplos de la literatura de género afro.

Su nombre, Phillis, proviene del barco en el que fue transportada de África a América y su apellido, Wheatley, de John y Susanna Wheatley, la familia de comerciantes que decidió comprarla para convertirla en su sirvienta y doncella personal. Esta familia la convirtió inmediatamente al cristianismo y estaban especialmente interesados en que la chica recibiera una buena educación. De manera que, durante el primer año en su casa, Phillis recibió una formación basada en el estudio de la Biblia, los clásicos griegos y latinos y algunas grandes obras de la literatura británica. Asimismo, Phillis pudo también aprender conceptos básicos sobre astronomía y geografía. Pronto dominaría el inglés a la perfección y a los 14 años Wheatley comenzó a escribir poesía, publicando su primer poema en 1767 bajo el título A la Universidad de Cambridge, en Nueva Inglaterra. Nadie podía creerlo.

Más trabas por su condición de esclava
La publicación de Un poema elegíaco, sobre la muerte del célebre divino George Whitefield en 1770 le dio gran notoriedad. El prestigio de su pluma ganaba espacio y, desgraciadamente, eso tenía también consecuencias negativas. Los colonos de la zona se resistían a creer que una joven esclava pudiera ser la autora de tales escritos. De manera que en 1772, a punto de cumplir 20 años, Wheatley tuvo que defender su capacidad literaria ante la Corte de Boston.

A los 14 años Wheatley comenzó a escribir poesía.

Allí fue examinada por un grupo de intelectuales, entre los que se encontraban importantes comerciantes, reverendos y otras autoridades como el gobernador de Massachusetts, Thomas Hutchinson. Tras verse expuesta a tener que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, así como jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados, el tribunal finalmente la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero también era poeta.

Este hecho supuso el primer reconocimiento en la historia de los Estados Unidos de la igualdad intelectual entre blancos y negros. Esta fue la chispa que originó multitud de reivindicaciones que exigían el reconocimiento de los mismos derechos que, como personas, les correspondía a los ciudadanos de raza negra. ¿Te suena? Todavía hoy, en 2020, estas movilizaciones tienen que tener lugar, tanto en EE.UU. como en el resto del mundo. Y como prueba, el movimiento que ha sacudido todo el planeta este año: #BlackLivesMatter.

Comienza el reconocimiento
Pese al dictamen del tribunal, a Phillis se le negó sistemáticamente la publicación de sus obras en Norteamérica. Por eso, en 1773, con el apoyo financiero de la condesa inglesa de Huntingdon, Phillis viajó a Londres con el hijo de los Wheatley para publicar su primera colección de poemas, Poemas sobre varios asuntos, religiosos y morales.

A los 20 años tuvo que defender su capacidad literaria ante la Corte de Boston.

Monumento conmemorativo en una avenida de Boston

Allí conoció a un número de notables personalidades como Benjamin Franklin, el conde de Darthmouth y el alcalde de Londres. Además, recibió una copia de Paradise Lost de John Milton, la traducción de Don Quijote de Smollett, y Selina Hastings, condesa de Huntingdon, famosa misionera abolicionista, le mostró su apoyo para que continuara publicando poemas. Ese mismo año Phillis Wheatley regresó a América, donde compró su libertad y finalmente pudo publicar su obra.

El mismo George Washington reconoció que admiraba la poesía de Wheatley, llegándose a referir a ella por su “gran genio poético”. Los poemas de la escritora se vieron muy influenciados por autores que ella había estudiado en profundidad, como Alexander Pope y Thomas Gray, siempre combinado con el orgullo por su herencia africana, muy evidente en sus poemas. La religión también fue una influencia clave y esto se ganó a los lectores protestantes, tanto en Estados Unidos, como en Inglaterra. Asimismo, esclavizadores y abolicionistas encontraban razones para leer sus poemas: los primeros para convencer a la población esclavizada de que se convirtiera al cristianismo, los segundos como prueba de las capacidades intelectuales de las personas de raza negra.

El mismo George Washington reconoció que admiraba la poesía de Wheatley.

Muñeca en homenaje a la escritora

Una vida difícil, a pesar de su talento
Lamentablemente, tras conseguir su libertad, la vida de Phillis no mejoró. La escritora sufrió una fuerte depresión tras la muerte de John y Susanna Wheatley, cabezas de la familia que la compró como esclava y que favorecieron su carrera como escritora. En 1778, Wheatley se casó con John Peters, un hombre negro libre de Boston con quien tuvo tres hijos, aunque ninguno sobrevivió.

Los esfuerzos por publicar un segundo libro de poemas fracasaron y, tras caer en la pobreza más absoluta, su marido la abandonó. Aun así, ella nunca se rindió. Empezó a trabajar como sirvienta y lavandera en una pensión, mientras seguía escribiendo poesía.

En diciembre de 1784, cuando tan solo tenía 31 años, Phillis Wheatley fallecía, dejando su impronta en la literatura estadounidense. Los talentos literarios y artísticos de Wheatley ayudaron a demostrar que los afroamericanos eran seres humanos igualmente capaces, talentosos e inteligentes. Los poemas que escribió Wheatley a lo largo de su vida han quedado para siempre marcados, como aquellos que rompieron las primeras barreras contra la desigualdad. Ella se fue pronto, por suerte nos quedaron sus versos:

Fue la gracia la que me trajo desde mi tierra pagana,

le enseñó a mi ignorante alma a entender

que hay un Dios, que hay un Salvador también:

Una vez no he buscado ni sabía de la redención.

Algunos ven a nuestra oscura raza con ojo desdeñoso,

“Su color es un hito diabólico.”

Recordad, cristianos, negros, tanto como Caín,

Podrán ser refinados, y unirse al angélico tren.

¿Qué opinas de la historia de Phillis Wheatley? ¿Has leído alguna de sus obras? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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