Mundo Yold. Rememoramos un duro capítulo de la historia, recogido en el memorable diario de la niña

¿Qué se esconde detrás de El Diario de Ana Frank?

Carmen Matas
12 junio, 2019

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Todos conocemos la dura historia de Ana Frank y su familia, pero algunos misterios giran todavía en torno a los diarios que escribió. Hoy en Gente Yold, a 90 años de su nacimiento el 12 de junio de 1929, te contamos algunas cosas que seguro no sabías.

Ana Frank es hoy todo un símbolo del holocausto nazi. Sus diarios, relatos del horror de la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en la novela súper ventas El Diario de Ana Frank, traducida a 70 lenguas, vendida en más de cien países e inspiración de ocho producciones cinematográficas.

La alegre sonrisa de Ana preadolescente

En estos diarios, Ana Frank dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó escondida con su familia y cuatro personas más -todos ellos judíos-, durante la invasión nazi en Amsterdam (Países Bajos) durante la Segunda Guerra Mundial. El 4 de agosto de 1944 todos ellos fueron finalmente capturados y llevados a distintos campos de concentración alemanes. En concreto, Ana fue enviada a Auschwitz, en Polonia, para pasar después al campo de concentración de Bergen-Belsen, en Alemania, donde murió víctima del tifus, en marzo de 1945, apenas unos meses después de su captura.

Ana Frank dejó constancia en sus diarios de los casi dos años y medio que pasó ocultándose con su familia.

Con su hermana Margot

Cómo empezó todo
La familia Frank era originaria de la ciudad alemana de Francfort del Meno pero, ante la crisis económica que comenzó a azotar Alemania, el surgimiento de Hitler y el creciente sentimiento antisemita que se expandía por el país, los padres de Ana decidieron comenzar una nueva vida en Amsterdam con sus dos hijas. Sin embargo, en mayo de 1940 los nazis invaden los Países Bajos, imponiéndose así en el país holandés las mismas medidas antijudías que imperaban ya en Alemania.

La pequeña en su pupitre

Ante la imposibilidad de escapar, los cuatro decidieron pasar a la clandestinidad y vivir en lo que en el libro Ana denominaba “la casa de atrás”, un habitáculo escondido situado detrás de la fábrica del padre de Ana. Junto a ellos, cuatro personas más compartirán vida en este espacio a lo largo de más de dos años.

En tan solo unos meses escribió 215 páginas sueltas que posteriormente encontró su padre, Otto Frank, único superviviente.

Aspecto del diario original

Ana tenía tan solo 13 años en ese momento y, con el objetivo de ocupar su tiempo, comenzó a escribir en un diario que había recibido meses antes como regalo de cumpleaños. Lo que en un principio solo fue un puro entretenimiento para matar las horas muertas, pronto se tornó en algo más serio. Un día, la familia escuchó en la radio que el gobierno holandés en el exilio planeaba publicar historias testimoniales de las víctimas de la ocupación alemana y Ana decidió escribir un libro basado en sus diarios, esperando poder publicarlo después de la guerra. En tan solo unos meses escribió 215 páginas sueltas que posteriormente encontró su padre, Otto Frank, único superviviente de las ocho personas que habían vivido en la clandestinidad en “la casa de atrás”.

Otto Frank con el Premio Golden Pan por la venta de un millón de copias de los diarios, en 1971 ((AP Foto/Dave Caulkin)

¿Quién escribió realmente esos diarios?
En 2015 saltó la polémica por los derechos de autor de El Diario de Ana Frank. Bajo la legislación europea, los derechos de autor de una obra expiran una vez pasados 70 años de la muerte del autor. Por lo tanto, este libro debería haber pasado al dominio público en enero de 2016. Sin embargo, la Fundación Ana Frank, que posee los derechos de la obra, solicitó en ese momento que se considerara a Otto Frank, padre de la joven, como coautor del texto, debido a su labor de editor. Siguiendo esta regla, la fundación exigía los derechos hasta 2050, ya que Otto falleció en 1980.

Se han encontrado dos páginas secretas en los diarios en las que se dejan ver las inquietudes sexuales de Ana Frank.

La habitación de Ana en “la casa de atrás”

Según Yves Kugelmann, uno de los administradores de la fundación, Otto Frank encontró los textos, los combinó, los cortó y los cambió, y con ellos creó el libro, del que debería ser co-autor. En cambio, distintos activistas por los derechos digitales, reclamaron la liberación del libro y se mostraron abiertamente en contra de la postura de la fundación y su control sobre la obra, que consideran debe ser patrimonio universal.

Finalmente, la corte holandesa falló a favor de la fundación, aunque no aceptó el argumento de que Otto es coautor. Así, los derechos se extendieron hasta 2037, 50 años después de que se publicara una edición íntegra de los manuscritos, en 1986.

En 2015 saltó la polémica por los derechos de autor de El Diario de Ana Frank.

Edición original del diario 

Páginas ocultas
El año pasado, gracias a las nuevas tecnologías digitales, la Fundación Ana Frank anunciaba que habían conseguido descifrarse dos páginas del primer diario que hasta ahora habían resultado imposibles de leer. Llenas de tachones y con papel de estraza pegado encima, las páginas 78 y 79 de Kitty, tal y como llamaba Ana a su diario, eran hasta ahora todo un misterio.

Curiosamente se conservan varias fotografías de Ana escribiendo

Misterio que ahora está resuelto pero, ¿de qué hablaban estas dos páginas? Según lo averiguado por la fundación, los pasajes dejan ver las inquietudes sexuales que se le empiezan a plantear a Ana Frank, como adolescente de 13 años que era. En concreto, la joven se preguntaba en esta parte qué haría si alguien le pidiese que le instruyese “sobre asuntos de sexo”.“En ocasiones imagino que un hombre viene a preguntarme acerca de asuntos sexuales”, escribió Frank. “¿Qué podría decirle?”. Ella, en todo momento, hace un intento por responder dirigiéndose a un interlocutor imaginario y utilizando frases como “movimientos rítmicos” para describir el acto sexual y “medicamento interno”, para hablar de anticonceptivos.

Asimismo, en esta parte Ana hace referencia al tema de la menstruación como una “señal de que está madura” y al de la prostitución, diciendo que “en París tienen grandes casas para ese fin”.

Más información:

http://www.annefrank.org/es/

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