Munndo Yold. Tenemos en cartelera Aladdin, nuevo remake de Disney
¿No hay un genio más genial?

Disney nos sorprende con una versión de Aladdin con actores reales en una de sus películas más clásicas. Nuestro crítico Ángel Domingo nos habla de ella; siempre apetece revisitar las historias orientales.
Reconozco que no es tarea fácil ponerle rostro humano a un personaje de dibujos animados tan carismático como el Genio de Aladdin; y si además el actor elegido nos recuerda a otra figura, también reconocible, los problemas se acentúan.
Will Smith, haga lo que haga durante su carrera, siempre será el Príncipe de Bel Air. Entiendo que cualquier actor que tuvo éxito con un personaje tiene derecho a evolucionar en su carrera, pero esto hay que saber hacerlo; y, según mi opinión, Smith no ha sabido reconducir su carrera y este genio azulado no creo que le ayude. Por si fuera poco, la aparición de una segunda figura femenina -Dalia- complica más la historia. Pero claro, había que buscarle una novia al Genio una vez liberado de su lámpara.

Aladdin es, de lejos, la película favorita de casi todos los niños de este país. De esta manera, el éxito en taquilla está asegurado. Pero ¿qué les sucede a los treintañeros que acuden al cine a conocer, en persona, a su héroe de la infancia? Yo mismo soy uno de esos y fui al cine con unas expectativas tan altas que resultaba casi imposible salir satisfecho; tampoco voy a decir que me aburriera, ni que cayera en la tentación de echar una siesta; es imposible relajarse ante la catarata de estímulos que la película produce.
Sin embargo, me gustaría pedir a los responsables de Disney que hagan el esfuerzo de dejar a un lado la cartera y piensen con el corazón. ¿Acaso merece la pena arruinar la imagen que todos los jóvenes tenemos de la figura de Aladdin a cambio de ganar millones?
A esta pregunta se responde en el propio film, en el que vemos a un Aladino que, olvidando sus valores, desprecia al Genio y está a punto de echarlo todo a perder; por suerte para la joven rata callejera, el Genio deja a un lado su orgullo herido y decide ayudarle. Así, Aladdin se salvará y podrá obtener la felicidad por la que tanto arriesgó.
Ángel Domingo Pérez


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