Se estrena la versión más social del clásico Pinocho

 

 

Angel Domingo
14 octubre, 2020

 Número de Comentarios (0)

Se ha estrenado ya la última cinta del realizador italiano Matteo Garrone, hasta ahora conocido por dirigir la violenta cinta Gomorra (2008). En esta ocasión, el director ha decidido respetar lo más posible la novela Las aventuras de Pinocchio (Carlo Collodi, 1881) en su Pinocho (2019). Recordemos que el Pinocho original es muy distinto al que popularizó Walt Disney en 1940.

Apostar por una historia que ha sido varias veces versionada en cine, televisión, música… y siempre tratando de acomodar a los tiempos modernos la cruda realidad del cuento original, supone un riesgo. Disney obtuvo gran éxito con esta película, muy dulcificada, eso sí, por lo que cualquier espectador cuenta con una idea previa  consistente, y no le gustará que aparezcan cambios a no ser que éstos sean debidamente justificados y, en este caso, lo están: fidelidad al texto original.

Lo primero que sorprende al verla es la elevada dosis de crítica social, cuyo mejor ejemplo puede estar en la escena del juicio, donde el magistrado resulta ser un orgulloso orangután.

Garrone es consciente de que posee un talento extraordinario para dotar a sus películas de crítica social. Así, muestra todas las claves del momento histórico en que fue escrita la obra, sin escandalizar al espectador contemporáneo con escenas como la que muestra al pequeño Pinocho aceptando trabajos que hoy consideraríamos inhumanos para realizarlos un niño tan pequeño.

De esta forma, lo más sobresaliente del film es la capacidad de su realizador de recrear la historia clásica con los medios actuales sin alterar el espíritu de su autor. También destaca la interpretación del tierno Roberto Begnini, como Gepetto, un actor sólido siempre creíble.

Recordemos brevemente el argumento de la película: Gepetto es un carpintero tan pobre que apenas tiene recursos para subsistir. Un día visita a un marionetista ambulante que ha llegado a su pueblo y, maravillado ante su espectáculo, decide tallar la marioneta más hermosa del mundo. Inesperadamente, lo que era un tronco de madera tallada, acaba por convertirse en una marioneta con vida.

Sin embargo, Pinocho, en lugar de seguir la costosa educación que decide darle su padre, se lanza a descubrir el mundo que le rodea. Ajeno al peligro por su gran inocencia, el niño de madera vivirá grandes aventuras y conocerá personajes mágicos, misteriosos, malvados y extravagantes que le terminarán condicionando, para bien o para mal, su futuro.

La fotografía elegida es dura, sobria, repleta de tonos fríos y firmes contrastes que nos transportará a finales del siglo XIX. Tanto, que incluso personajes mágicos como el de la dulce hada al que pone rostro Marine Vatch parece despojada de cualquier atisbo de esplendor.

Para finalizar, lo más interesante de este nuevo Pinocho es su capacidad para resaltar lo emocionante de una fantasía muy próxima al terror.

Este filme se entronca con las obras maestras del neorrealismo italiano: retrata un panorama de pobreza y las condiciones sociales de la época a través de la humanidad de los personajes, con una atención que acentúa los sentimientos de los protagonistas más que en el propio argumento.

Una bella historia para ver con los hijos o los nietos, con moralejas que, debidamente explicadas, los niños de hoy entenderán como buenos consejos.

Ángel Domingo Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies