Cine Yold. Hoy, en el aniversario del fallecimiento de Disney, nos atrevemos volver a la gran fábrica de sueños que animó nuestra infancia yold

Walt Disney, protagonista de la historia del cine

Angel Domingo
14 diciembre, 2021

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En el aniversario de su muerte, hoy queremos recordar al gran creador de sueños, personajes e historias que animaron nuestra infancia, nos enseñaron y nos conmovieron tanto. Ángel Domingo, nuestro crítico de cabecera, nos lleva de la mano por el universo Disney, la gran fábrica de sueños, ¿te vienes?

Nacido en Chicago (Estados Unidos) el 5 de diciembre de 1901, Walt Disney fue animador, guionista y creador de muchos de los personajes más icónicos de la historia del Séptimo Arte. Walter Elías Disney fue pionero en la industria de la animación estadounidense.

Con su madre y su hermana Ruth

Con antecedentes irlandeses y alemanes, desde muy niño mostró gran interés por el dibujo. La primera vez que cobró por dibujar fue cuando un vecino, médico jubilado, le propuso dibujar a su caballo.

El pequeño Walt, cuando repartía periódicos antes de ir a clase

Su padre, Elías, era suscriptor del periódico Appeal to Reason, y así practicaba copiando las caricaturas que aparecían en el diario. Como vivían cerca de la estación ferroviaria, tenía costumbre de ir con su hermana pequeña para ver los trenes, que después pintaría.

En 1911 su familia se trasladó a Kansas City, donde un joven Walt Disney entabló amistad con Walter Pfeiffer, compañero de colegio, cuya familia era aficionada al teatro, e invitaron al joven a presenciar espectáculos de vodevil y películas. Le interesaron tanto que empezó a asistir a cualquier representación que se  hiciera. Su padre adquirió una ruta de reparto de periódicos matutinos y vespertinos, por lo cual nuestro protagonista, con solo 10 años, tenía que levantarse antes de que amaneciera para repartir los ejemplares antes de ir a clase. Y después del colegio tenía que repetir la ruta. Este ritmo agotador afectó a su rendimiento escolar pues se quedaba dormido durante las clases.

Como conductor de ambulancias en la Gran Guerra, decoró alguno de los vehículos que pilotó con sus dibujos

En plena I Guerra Mundial pretendió alistarse al ejército, pero no fue admitido por ser menor de edad. Consiguió falsificar su certificado de nacimiento y se unió a la Cruz Roja en septiembre de 1918 como conductor de ambulancias. Sin embargo, cuando fue enviado al frente, en Francia, la Gran Guerra había terminado. Aún así decoró los laterales de su ambulancia con caricaturas, que llegaron a ser publicadas en el periódico militar Barras y Estrellas. Una vez finalizada su aventura militar europea regresó a Kansas, encontrando trabajo como dibujante de publicidad, programas de teatro y catálogos.

En 1923, Disney emigró a Hollywood, donde la joven industria cinematográfica estaba hambrienta de nuevas ideas, pero fracasó en su intento de encontrar trabajo como director, por lo que decidió abrir su propia compañía con su hermano Roy como socio, idea que cristalizó el 16 de octubre de 1923, al inaugurar la Disney Brothers Studio, obteniendo algunos contratos importantes.

Durante un exasperante viaje en tren, desde Los Ángeles a Nueva York, Disney creo a Mortimer, un ratoncito al que su esposa aconsejó que le llamara Mickey.

La esposa de Walt fue la dio su nombre al ratón Mickey

Gran imitador de voces y acentos, con la llegada del sonido al cine, nuestro protagonista se ocupó personalmente de dotar de voz a sus creaciones: el ratón y su pareja, que hablaron durante el estreno, en noviembre de 1928, de la primera película de animación sonora: Willie en el barco de vapor, estrenándose en un Teatro de Nueva York con notable éxito de crítica y público.

El salto al largometraje
Cuando el éxito de sus cortometrajes le habían dado un nombre en la industria de Hollywood, Walt Disney recuperó su gran sueño: producir la primera película de dibujos animados de la historia: 

Blancanieves y los siete enanitos (1937). Su primer trabajo fue considerado un proyecto tan ambicioso que sus  contemporáneos rebautizaron como “la locura de Disney”. Sin, embargo, después de dos años de exigente trabajo fue uno de los primeros récords de recaudación en taquilla.

Si por algo recordamos a Walt Disney en la actualidad fue por sus brillantes aportaciones en el género de la animación: fue el primero que decidió utilizar a personajes reales y dibujos animados para la grabación de Los tres caballeros (1944), donde las figuras animadas del gallo Panchito, el loro José Carioca y el histórico pato Donald protagonizan, junto a actores reales, esta comedia de setenta minutos de duración, con mucho ritmo, diversión a raudales y preciosas mujeres como armas para alcanzar el éxito.

En su mesa de dibujo, mostrando una de sus grandes creaciones: Bambi

En noviembre de 1928, con el estreno de El botero Willie demostró cómo la imagen animada también podía mezclarse con el sonido, solo un año después del estreno de El cantor de jazz (Alan Crosland, 1927).

Con la inmensa colección de premios que cosechó por toda su obra

Y ya con la tecnología del cine sonoro plenamente asentada, regaló a los amantes de la música clásica una joya visual como Fantasía (1940), toda una colección de interpretaciones animadas combinadas con las mayores obras de la música clásica en la que destaca, por encima de las otras, El aprendiz de brujo, donde Mickey Mouse, discípulo de un hechicero, se mete en un gran lío por tratar de ahorrarse un duro trabajo de limpieza doméstica; o toda la historia de la evolución universal de Darwin, desde los seres unicelulares hasta la extinción de los dinosaurios, al compás que marca La Danza de las Horas, de Ponchielli, para finalizar con un fratricida combate entre “la luz y la oscuridad al ritmo del espiritual Ave María de Schubert”.

Pinocho, Dumbo, Bambi, La Cenicienta, Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan, La dama y el vagabundo, La bella durmiente… imposible mencionar todos los títulos que nos entusiasmaron y que hoy son ya clásicos de la animación occidental y universal.

Con el estreno de 101 Dálmatas (Clyde Geronimi, 1961), descubrió un avance técnico que le permitió eliminar el proceso de entintado de los dibujos originales para ser transferidos directamente al fotograma.

Y ya en 1982, la productora que creó produjo Tron (Steven Lisberger), la gran pionera en la creación de universos gráficos por ordenador, y aunque inicialmente fue un fracaso en taquilla, hoy es considerada una obra de culto.

Con Dalí, gran fan del dibujante

También podríamos incluir en su haber la difusión de leyendas urbanas, pues él mismo se convirtió en una al hacer creer a todo el mundo que se encontraba criogenizado en un laboratorio, a la espera de ser reanimado cuando la ciencia pudiera curar la grave enfermedad que padecía.

La realidad nos asegura que, dos días después de su muerte, el 15 de diciembre de 1966, en un prestigioso hospital de California, fue sepultado en el majestuoso Forest Lawn Memorial Park en California (Estados Unidos).

 Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

 

 

 

 

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