Mundo Yold. El veterano director pasa el verano trabajando en España

Woody Allen, anciano en plena forma

 

Angel Domingo
9 julio, 2019

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Una gira con su banda de jazz y el rodaje de una nueva película han traído a Woody Allen a España, donde pasará el verano trabajando, lejos de las acusaciones que le siguen persiguiendo en Estados Unidos. Aprovechando que está entre nosotros, nuestro crítico de cine repasa su larguísima trayectoria.

España se ha convertido en un tranquilo refugio para Woody Allen y su familia, que llevan semanas entre nosotros disfrutando de unas jornadas en las que el director combina trabajo y vacaciones. Allen y su banda de jazz han actuado en varias ciudades españolas y europeas; pero además, el cineasta se encuentra ya preparando el rodaje de una película en San Sebastián. Se trata de un film producido por la compañía española The Mediapro Studio, junto a la estadounidense Gravier Productions, que es la cuarta colaboración de Mediapro con Woody Allen, con quien ya realizó Medianoche en París, Conocerás al hombre de tus sueños y Vicky, Cristina, Barcelona.

Con el equipo de cocina del restaurante Ca l’Isidre, de Barcelona

En estos días, Woody y su esposa Soon Yi se han dejado ver en algunos de sus restaurantes favoritos degustando la comida española y relajados; todo muy distinto al ambiente que les persigue en Estados Unidos, donde las acusaciones por abusos en los años noventa -que fueron desestimadas por vía judicial- le siguen persiguiendo, y han hecho que muchos de los actores que trabajaron a su lado hoy renieguen de él. En cualquiera de los casos, su estancia entre nosotros es una buena excusa para revisar la vida y obra del mítico director.

El cineasta se encuentra ya preparando el rodaje de una película en San Sebastián. Se trata de un film producido por la compañía española The Mediapro Studio.

Neoyorquino y polifacético
Empecemos desde el principio. Su verdadero nombre es Allan Stewart Königsberg y su profesión más reconocida es la de director de cine; pero también puede presumir de ser guionista, actor, músico, dramaturgo, humorista y escritor; ostenta el récord de producir una película cada año, además ha ganado el premio Oscar en cuatro ocasiones y nueve Nafta, entre muchos galardones más.

Nació el 1 de diciembre de 1935 en Brooklyn y su especialidad como cineasta es situar la acción en escenas cotidianas, casi siempre en ambientes urbanitas, que suelen resultar cómicas por lo incómodo de la situación; también tiene una facilidad admirable para ubicar a sus personajes rozando los límites de la realidad; todas sus obras destilan humor negro a raudales. Además, se le puede considerar ‘especialista’ en relaciones de pareja y el psicoanálisis. Desde niño destacaba por sus ocurrentes respuestas y comentarios. Cuenta, en una de sus memorias, que alguien le preguntó qué le parecía su colegio de primaria: “es un buen colegio para que trabajen profesores neuróticos y locos”, contestó.

Una escena de Midnight in Paris

Asistió a la Midwood High School en  Brooklyn. En esa época aprendió a tocar el clarinete y el violín. No le gustaban las escuelas, sólo se destacaba en la escritura de textos de gran carácter humorístico. A los 17 años decidió hacerse llamar Woody Allen. En esa época sólo realizaba pequeñas presentaciones en hoteles y algunos de sus chistes eran publicados en periódicos de la ciudad. En 1953, Allen entró en la Universidad de Nueva York para estudiar Producción Cinematográfica, pero se retiró tras el primer semestre porque solo le interesaban las proyecciones que se incluían en los programas, pero no asistía a las clases; un profesor le dijo: “chico, no eres material de Universidad. Creo que tendrías que recibir ayuda psiquiátrica porque me parece que no tendrás mucha suerte para encontrar trabajo”. Desde 1959 asiste al psiquiatra.

En la década de 1950, hizo breves apariciones en televisión, actuaciones de stand-up comedy e interpretaciones teatrales, hasta que, ya en 1960, le permitieron elaborar guiones.

En el año 1966 estrenó su primera película, Lily, la tigresa, un verdadero cambalache. Explicar su argumento es complicado; se trata, más bien, de una sucesión de escenas de humor sobre estereotipos orientales; al parecer pretende contar la historia de un detective al que, el Excelentísimo Gran Majah de un país inventado, le encarga rescatar la receta secreta de una ensalada de huevo que alguien había robado. La productora manipuló el montaje que Allen les entregó, de una hora de duración; le añadieron veinte minutos más, sin su consentimiento. A partir de esto, Woody decidió asegurarse el control total de sus películas.

En su segunda cinta, titulada Toma el dinero y corre (1969), además de escribir el guión y dirigirla, fue la primera que interpretó.

En su segunda cinta, titulada Toma el dinero y corre (1969), además de escribir el guión y dirigirla, fue la primera que interpretó; se trata de una comedia sobre la ineptitud de su personaje principal: el neurótico criminal Virgil Starkwell. Contrasta con el papel de Louise (Janet Margolin), su mujer, personaje dulce e inocente, que vive esperanzada porque su marido robe un banco y puedan mejorar sus condiciones de vida. Este film es, en realidad, un intento de parodiar la conocidísima Bonnie & Clyde (Arthur Penn, 1967). Esta producción reconoció el talento cómico de Allen y lanzó la carrera del neoyorquino como director.

Sobre cada una de sus películas habría aspectos de interés y anécdotas para comentar, pero este artículo se haría interminable. Así que me limitaré a escribir sobre algunas, las que considero más significativas.

Durante el rodaje de Annie Hall

En 1977 estrenó Annie Hall, uno de sus más grandes éxitos. En ella, un personaje afirma lo siguiente sobre la existencia: ‘Hay un viejo chiste. Dos mujeres de edad madura, en un hotel de alta montaña; comenta una a la otra: “¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!”, y contesta la otra: “¡Y además las raciones son tan pequeñas!”‘. Pues básicamente así es  como Woody Allen concibe la vida: llena de contradicciones, histeria, sufrimiento, soledad y tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa. El título hace referencia a Diana Hall, nombre real de la actriz Diane Keaton, que interpreta el personaje femenino de la trama y pareja, entonces, en la vida real, del cineasta. Se considera todo un alegato al amor y también al desamor de los 70. Consigue que el espectador no solo se enamore de Keaton, sino, en la misma medida, de las calles de Nueva York, turbias por el humo que sale de sus alcantarillas. Ganó 4 Oscar (mejor película, guión, director y mejor intérprete femenina). En 1992 fue considerada por la Biblioteca del Congreso de EE.UU. como “bien cultural, histórico y estéticamente significativo”.

Annie Hall fue considerada por la Biblioteca del Congreso de EE.UU. como “bien cultural, histórico y estéticamente significativo”.

Manhattan (1979) es la película que consagró definitivamente a nuestro director. Y, con ella, consiguió dos Oscar. Después del éxito de Annie Hall, la productora United Artist le concedió carta blanca para que hiciese “lo que le diera la gana”. La primera decisión que tomó fue rodar en blanco y negro; utilizando planos urbanos estéticamente trabajados, sosegados movimientos de cámara  y excelente puesta en escena. Al entregar la primera copia, aparece el Allen contradictorio: totalmente arrepentido de lo que ha hecho, propone a la productora que Manhattan no se estrene, ofreciendo, a cambio, dirigir una película gratis. Actualmente no ha cambiado de opinión, afirmando que es una de sus obras más mediocres, “si esto es lo mejor que puedo hacer, no deberían pagarme por dirigir películas”.

Paseando por el Soho en Hannah y sus hermanas

Hannah y sus hermanas (1986). Con un guión magnífico, el filme narra la relación neurótica de una familia compuesta por tres hermanas muy diferentes; pero que tienen en común la búsqueda de la felicidad a través de constantes reflexiones sobre las preguntas existenciales de la vida. Entre el drama y la comedia, el neoyorkino va desgranando situaciones que acentúan los miedos, la esperanza y la desesperanza, paranoias e hipocondrías que entreteje la red social en la edad madura de los personajes.

Blythe Danner, Juliette Lewis y Woody Allen en Maridos y Mujeres

En la última cinta que rodó con Mia Farrow, por entonces su pareja sentimental, Maridos y mujeres (1992), trasladó a la ficción la realidad tormentosa que vivía con su musa. El estreno del filme tuvo como consecuencia la separación definitiva de la pareja; rodada con la cámara al hombro, toda la trama está repleta de ácidas reflexiones sobre la vida en pareja.

Jonathan Rhys Meyers y Scarlett Johansson en Match Point

Si hasta ahora la temática de Allen se centraba más en circunloquios sobre el existir, la búsqueda de la felicidad o los miedos, con Match Point (2005) todo cambia. Quizás uno de los motores de esta mutación fue la novedad de rodar un filme íntegramente fuera de su país; invitado por la BBC, sitúa la historia en el Londres más exclusivo. Hace desaparecer todo tipo de dudas para mostrar contundentemente lo que considera la verdad absoluta e irrefutable: la suerte en la vida. La primera escena, cámara fija y en diagonal a la red de una cancha de tenis, retrata el ir y volver de la pelota amarilla; de fondo la voz en off sobre música de ópera reflexiona sobre la importancia de tener suerte. En uno de los pasos, la bola golpea el borde de la red y se eleva. Aquí, el director congela el plano y concluye la voz : “con un poco de suerte, sigue hacia delante y ganas, o no lo hace, y pierdes”. En este instante, ni la inteligencia, ni la pericia del jugador y sus horas de entrenamiento son determinantes; únicamente interviene la suerte. Si juega a tu favor, eres el ganador, pero esto no implica ser una persona de éxito fuera de la pista, ni ser feliz; pero si la suerte no está de tu parte y caes derrotado, serás un perdedor. Esta película consagró definitivamente a Scarlett Johansson, convirtiéndola en nueva musa para el cineasta, que supo retratar su deslumbrante belleza y con la que tuvo una relación amistosa durante el rodaje; como prueba de la buena sintonía entre ambos, la actriz publicó algunas simpáticas fotografías de Woody sesteando de pie durante el rodaje.

Con los tres actores protagonistas de Vicky Cristina Barcelona

La película número 39, Vicky, Cristina, Barcelona (2007) es, con diferencia, su producción más taquillera, pese a la acusación de ser una propaganda fílmico-turística de la Ciudad Condal; existían diversas condiciones como que el nombre de la ciudad apareciera en el título del filme. Supone la consagración de Penélope Cruz, y su salto a Hollywood por la puerta grande. Parte de la producción se rueda en Oviedo; siendo la justificación, el cariño que el afamado director siente por la ciudad. En el año 2002 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias. Un inconveniente del rodaje en esta ciudad fue la incapacidad de la productora para controlar a los cientos de curiosos que arruinaban muchas escenas al querer contemplar demasiado cerca al cineasta y los intérpretes. Como anécdota de esta película: Woody, agradecido, ofrece un pequeño cameo a Joan Pera, el actor español que ha doblado en castellano al genio estadounidense.

Póster de Un día en Nueva York

Es por todos conocido que actualmente el señor Allen se encuentra en una situación incómoda debido a las acusaciones, por parte del movimiento #MeToo, a causa de las controvertidas denuncias realizadas por su hija adoptiva Dylan Farrow y a las que dicho movimiento suma otras aventuras amorosas con menores. Lo cierto es que, por el momento, no existe ninguna sentencia condenatoria más allá de la implacable opinión pública. Amazon, productora de su última película, ha decidido sumarse a esta condena mediática secuestrando su última cinta. Nuestro cineasta lo ha denunciado y ha reclamado una indemnización. Al parecer, y según las últimas noticias, el gigante distribuidor ha liberado la película, y Día de lluvia en Nueva York (2019) será estrenada en nuestro país el 4 de octubre. No me corresponde a mí defender ni acusar al cineasta; no soy ni juez ni parte en este asunto; pero considero justo recordar que, en varias de sus producciones, es claro y notorio el apoyo de Woody Allen al movimiento feminista.

El director y la claqueta de rodaje

Para despedir este artículo quisiera aplaudir la decisión de Allen por comenzar un nuevo largometraje, demuestra que, a sus 83 años, está en plena forma. Será su segunda cinta producida por Mediapro que, tras el éxito económico de Vicky, Cristina, Barcelona, ha decidido financiar este nuevo proyecto. Comenzará a rodar en San Sebastián a partir del 10 de julio.

¡Suerte maestro!

Ángel Domingo Pérez

Fotos: https://www.woodyallen.com/ y Charles Cohen (charlescohenfineart.com)

 

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