Cine Yold. Nuestro crítico nos detalla la innovadora tecnología imaginada por Kubrick que luego se ha hecho realidad

2001: Una Odisea en el Espacio y su precursora tecnología

Angel Domingo
25 noviembre, 2022

¿En qué elementos tecnológicos acertó Stanley Kubrick?, se pregunta nuestro crítico de cabecera en este artículo. Ángel Domingo repasa con detalle los innovadores dispositivos imaginados por el cineasta, que años más tarde se han hecho del todo cotidianos entre nosotros.

Esta magistral película, basada en la novela del escritor Arthur C. Clarke, cambió las perspectivas que toda una generación de espectadores tenía sobre el futuro, permitió hacer volar la imaginación y visualizar tecnologías insólitas, que asombraron a los amantes de la ciencia ficción.

“Fue tremendamente innovadora. Se necesitaron casi 40 años de avances en efectos especiales para alcanzar lo que él hizo en esa película”, manifestó Wally Pfister, director de fotografía de Origen (Christopher Nolan, 2010), al diario The Guardian.

Clarke y Kubrick en uno de los fantásticos atrezos de la película

La deslumbrante imaginación cinematográfica y tecnológica del director maravillo a los espectadores 1968.

Y es que más allá de su deslumbrante imaginación cinematográfica (un ejemplo de esto es la escena en que los astronautas caminan por el espacio circular de la nave en la que viajan, Discovery), uno de los asuntos que maravilló al público fue las puestas en escena que ilustran la relación del hombre con los artefactos tecnológicos.

Footing en el espacio a lo largo de un pasillo circular móvil, infinito

Kubrick contó con la asesoría de científicos de la NASA, que le ayudaron a entender cómo podría ser la navegación del hombre por el espacio, y cómo serían algunos de los artefactos que le acompañarían. Algunos de ellos eran impensables y otros ni siquiera en el año 2001 se habían hecho realidad.

En el rodaje de las escenas dentro del pasillo circular de la nave, a gravedad cero

Cinco décadas después, sí se han convertido ya en elementos de la vida cotidiana las tabletas o algunas funciones del misterioso HAL 9000 (Stanley eligió este nombre cuando IBM se negó en rotundo a ceder su marca para “un aparato tan terrorífico”; H, A y L son en el abecedario las letras anteriores a I, B, M), pues este ordenador es capaz de operar como asistente virtual, muy parecido a los actuales Siri o Alexa.

Pero veamos estos detalles tecnológicos precursores más despacio:

Mucho antes de Steve Jobs, Kubrick nos fascinó con las posibilidades de las tabletas.

El protagonista con su tablet mientras degusta su peculiar menú

La tableta: Cuando Steve Jobs lanzó el iPad de Apple en 2010, ya habían pasado varios años desde que Kubrick había mostrado una tablet en su película. Y antes habían existido varios intentos de crear algo similar: la Palm de Blackberry, el Nokia 510, o la Microsoft Tablet PC, entre otros. Este dispositivo podemos incluirlo como uno de sus más sorprendentes aciertos.

El doctor Floyd y su hija durante su famosa videollamada, la primera de la historia del cine

Las videollamadas: La comunicación entre el doctor Floyd y su hija fue una de las escenas más llamativas de la película, sobre todo porque abrió la opción, en la imaginación, de la posibilidad de comunicarse audiovisualmente y en forma remota. Medio siglo después, un modelo de comunicación similar se ha vuelto la mejor manera de estar en contacto con seres queridos que viven lejos. Sin embargo, lo cierto es que la videollamada en 1968 no era una locura de ciencia ficción.

Gracias al terrorífico HAL, la inteligencia artificial ha sido vista con el mismo pánico que despertarían los tiburones años más tarde.

La terrorífica luz roja de HAL sobre el rostro del protagonista

Siri y Alexa: Los asistentes virtuales. Ninguno es tan malvado como el terrorífico HAL. Su perturbadora irrupción en la vida de los dos astronautas que permanecían despiertos dentro de la nave fue tal, que durante años la inteligencia artificial fue vista con el mismo terror que despertarían los tiburones años más tarde, gracias a otro título taquillero.

Como detalle curioso, mencionar su única gran equivocación de Kubrick: de momento, no tenemos planeado llegar a Júpiter. En el film, la misión de la NASA de cinco tripulantes se dirige hacia este planeta mientras nosotros, los terrícolas, en 1968 nos preparábamos para llegar a la Luna solo un año después, y todo parecía indicar que la carrera espacial nos iba a llevar muy pronto a Marte.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

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