Mundo Yold. Hoy homenajeamos a nuestras abuelas y sus inmensas y diversas capacidades domésticas y de cuidados

Aquellas abuelas que sabían hacer de todo

 

 

Inés Almendros
30 abril, 2021

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Hoy, que celebramos el Día del Trabajo, queremos recordar a nuestras abuelas, que fueron al mismo tiempo cocineras, limpiadoras, enfermeras, administrativas, y muchas cosas más, con jornadas interminables. Que sabían hacer de todo, pero nunca tuvieron una profesión reconocida.

Aunque nuestra vida actual está llena de problemas, lo cierto es que nuestras condiciones han mejorado sustancialmente respecto a las que vivieron décadas, o siglos atrás, nuestros antepasados. Es cierto que las abuelas y los abuelos del mundo entero trabajaron sin descanso, en unas condiciones mucho más difíciles que las de ahora.

Acción de Gracias. Óleo sobre lienzo de Doris Lee, 1935

Es verdad que todos ellos lo hicieron, pero también es una realidad el hecho de que, mientras ellos tenían un oficio reconocido, un sueldo y un horario establecido (aunque fuese agotador y esclavizante), las amas de casa tradicionales levantaban los hogares de todo el mundo, trabajando de sol a sol, sin sueldo ni profesión reconocida, y con jornadas que nunca tenían final.

Gerard Dou: Anciana regando las flores 

Las abuelas no “fichaban”, porque comenzaban cuando se levantaban y terminaban simplemente cuando se acostaban. Eso, cuando no tenían que levantarse en la noche a alimentar a los niños o a cualquier otro menester. El trabajo de las mujeres en la antigüedad no tenía hora de entrada ni salida: requería una disposición permanente.

Joven ama de casa, óleo sobre lienzo, Alexey Tyranov

Las amas de casa tradicionales levantaban los hogares de todo el mundo, trabajando de sol a sol, sin sueldo ni profesión reconocida.

Una persona, muchas profesiones
Desde el principio de los tiempos, las mujeres de los entornos rurales, además de llevar la casa, se ocupaban de las labores del campo y del ganado. También la población femenina de las ciudades desempeñó muchas profesiones distintas (las que solían estar admitidas para ellas), como lavanderas, planchadoras, criadas, maestras, peluqueras o limpiadoras. Pero, tanto las que trabajaban fuera de casa, como las que permanecían en el hogar, eran “amas de casa”, porque las faenas domésticas estaban destinadas únicamente a ellas.

Hilando artesanalmente con la tradicional rueca

Tanto las que trabajaban fuera de casa, como las que permanecían en el hogar, eran “amas de casa”, porque las faenas domésticas estaban destinadas únicamente a ellas.

Además (salvo las mujeres con dinero), todas comenzaban desde muy niñas a ayudar a sus madres. Las pequeñas limpiaban, cuidaban de sus hermanos y aprendían desde criaturas todo lo relacionado con el hogar. Un trabajo no reconocido oficialmente, pero que seguramente es la profesión más multidisciplinar y polifacética del mundo. Porque ser ama de casa es dominar, al mismo tiempo, un montón de conocimientos diferentes; seguramente, es el oficio más variado, complejo y completo que existe y existirá.

Mujeres en el campo, de Stepan Kolesnikov

Estas son solo algunas de las muchas labores que realizaban nuestras abuelas:

Mujer cuidando de anciano, George Elgar Hicks, 1862

Madres, enfermeras y cuidadoras: la primera y mayor responsabilidad de las mujeres siempre fue cuidar de los hijos, del marido y de la familia en general. Lo que también incluía atender a los padres, suegros o tíos porque, en un mundo en el que las familias vivían unidas hasta el final, las mujeres se ocupaban de los ancianos hasta su muerte.

Mujer leyendo un libro a sus hijos en la cocina. David Teniers, el Joven, siglo XVIII

Por supuesto, eran también las enfermeras de la casa, ya que atendían a los enfermos de la familia, y muchas veces, incluso a los vecinos.

En la cocina. Retrato de Katya Zinaida Serebryakova

Cocineras y mucho más: sin frigoríficos ni precocinados, alimentar a la familia implicaba mucho más que saber cocinar. Desde las sardinas hasta las espinacas, todo venía directamente de la naturaleza, había que limpiar y acondicionarlo todo. También tenían que conservar los alimentos para que durasen lo máximo posible en las condiciones más difíciles.

Pelando cebollas. Óleo sobre lienzo, Lilly Martin Spencer, 1852

Así es que, además de recolectar, comprar y cocinar, las abuelas conocían todo tipo de fórmulas para manipular y mantener en buen estado la comida: conservas, salazones, adobos, macerados, mermeladas…

La lechera. Óleo sobre lienzo, sobre 1660, Johannes Vermeer

Además de recolectar, comprar y cocinar, las abuelas conocían todo tipo de fórmulas para manipular y mantener en buen estado la comida.

Por supuesto, la cocina sin agua corriente ni electrodomésticos implicaba otro montón de tareas extras y muy pesadas, hoy inimaginables, que solía incluir desde acarrear el agua, hacer o mantener el fuego, etc.

Día de lavado. Óleo sobre lienzo, Pierre Edouard Frere, 1970

Limpiadoras, costureras y lavanderas. El mundo cambió con inventos como la aspiradora o la lavadora, pero previo a esto, el pesado mantenimiento diario del hogar caía, con todo su peso, en el “personal femenino” de la casa: madres, hijas y hermanas limpiaban la casa, hacían las camas o lavaban la ropa.

La costura. Hendrik Heyligers

Especialmente duro era lavar toda la ropa de la casa, a veces en el agua helada de la fuente o en el río, con una sencilla y basta pastilla de jabón. Pero los textiles implicaban muchas más faenas: las mujeres tejían, cosían, remendaban.

Una planchadora de lavandería. Henry Robert Morland, óleo sobre lienzo, c. 1765–82

Incluso, confeccionaban las propias prendas de vestir, o también las de la casa: ellas mismas realizaban colchas, sábanas, cortinas o toallas. Reparaban el calzado, teñían o estampaban las telas, y sobre todo reciclaban, buscando que las prendas durasen más y más.

 

Niña arreglando ropa, de William Henry Margetson, óleo sobre lienzo

Eficientes administradoras: Las amas de casa más afortunadas gestionaban todo el sueldo que ganaba el marido. Las menos tenían que apañarse con lo que este las quisiera dar. Pero todas se enfrentaban a las difíciles cuentas de la casa, para administrar y abastecer, en la medida posible, el hogar. Lo cual, en gran parte de los casos, debía de ser enormemente difícil.

Encendiendo la estufa, de Pierre Edouard Frere, óleo sobre lienzo, 1886

Botánicas, químicas y farmacéuticas. En un mundo sin dinero, ni supermercados, las mujeres conocían mil y una fórmulas secretas para todo tipo de apaños, todo ello con productos naturales: desde limpiadores hasta medicamentos, pasando por jabones, abonos, perfumes o conservantes. Aprovechaban todo lo que la naturaleza les ponía en sus manos para realizar los productos que necesitaban.

Berthe Morisot. La peluquera

Estilistas y peluqueras. No eran tiempos para gastar en los salones de belleza, que eran cosa de ricas, así es que, durante siglos, las abuelas se las apañaban entre ellas para ponerse guapas, tanto por sí mismas, como con la ayuda de la familia y amigas. Y por supuesto, se ocupaban de cortar el pelo a sus hijos y muchas veces al marido.

Además, durante siglos, nuestras abuelas también fueron educadoras, psicólogas, decoradoras, jardineras, artesanas, tintoreras, tapiceras, panaderas, pasteleras y mil cosas más. ¿Recuerdas algo especial que hicieran tu madre o tus abuelas? Si es así, no dejes de contárnoslo.

 

 

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