Mundo Yold. Los admiradores del músico seguimos sufriendo “penas de bandoneón” por su ausencia

Ástor Piazzolla, el genio del tango

 

Carmen Matas
10 marzo, 2021

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Se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los más grandes músicos del siglo XX y de los mejores compositores de tango del mundo: Ástor Piazzolla. Se le conoce como el compositor que abrió el campo para la nueva música argentina, gracias, entre otras cosas, al modo en que modernizó el tango. Aunque en su momento esto le costó duras críticas.

Si hay algo más placentero que escribir sobre un grande entre los grandes es hacerlo con sus sabrosas melodías de fondo. Probablemente no exista un mejor modo de inspirarse para hablar del auténtico genio del tango, Ástor Piazzolla. Hace ya varias décadas que este compositor, instrumentista y director es reconocido mundialmente como un icono de la música de Buenos Aires.

Aunque su nombre está fuertemente asociado con algunos tangos en particular que han logrado un éxito sin parangón -¿quién no conoce el tango instrumental Adiós Nonino, que el compositor dedicó a su padre?-, a lo largo de su carrera, Piazzolla escribió infinidad de otro tipo de piezas, como música para películas, música de cámara, conciertos y música sinfónica. Pero además de un gran talento, Piazzolla fue ante todo un gran innovador. De su mano vino una de las renovaciones más profundas de la historia musical argentina, proponiendo nuevos y originales horizontes que deslumbraron a muchos talentosos músicos de su época y abrieron todo un camino de posibilidades para las nuevas generaciones. Camino, por cierto, que todavía hoy sigue vigente.

De su mano vino una de las renovaciones más profundas de la historia musical argentina.

El artista dejó un legado de nada menos que 600 obras. Este número abarca desde suites hasta conciertos para bandoneón, conciertos para orquesta, tangos, piezas para piano y guitarra solista, una ópera-tango y 44 bandas sonoras para cine.

Su bandoneón, pieza de museo

Casi nació con un bandoneón bajo el brazo
Ástor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921, hijo de padres inmigrantes italianos. Vivió en Nueva York durante gran parte de su infancia y fue precisamente en este lugar donde bien pequeño tomó ya contacto con el jazz y con la música clásica de compositores como Bach. Con tan solo ocho años comenzó a tocar el bandoneón, instrumento de origen alemán que llegó al Río de la Plata a través de los marineros e inmigrantes argentinos, y que fue adoptado por los músicos de la época. Pronto el pequeño Ástor despuntaba por su gran destreza con este instrumento.

Desde niño dio muestras de su genialidad musical

A los 13 años conoció a Carlos Gardel, que quedó impresionado con las destrezas del joven prodigio y le invitó a formar parte de la orquesta que lo acompañaría en su nueva gira. Sin embargo, el padre de Piazzolla no lo permitió. Consideraba que su hijo era todavía demasiado pequeño para marcharse de gira. A cualquiera le hubiera parecido una oportunidad irrepetible desperdiciada, ¿no es así? Al menos así lo tomó Piazzolla en un primer momento… hasta que descubrió la fatídica noticia de que precisamente en esa gira Gardel y toda su banda perdían la vida en un accidente aéreo. Años más tarde, Ástor bromeaba al respecto diciendo que si no fuese por su padre, en vez de tocar el bandoneón, hubiera terminado tocando el arpa.

En 1937 comenzó a tocar en bares y cabarets de Buenos Aires, llegando a formar parte de algunas orquestas nacionales de renombre en Argentina. A pesar de ser un excelente músico, él sentía que quería algo más y decidió empezar a estudiar con el compositor Alberto Ginastera, quien en 1954 le animó a participar en un concurso de compositores, cuyo premio era nada menos que una beca del gobierno francés para estudiar en París con la legendaria compositora Nadia Boulanger.

En clase con Nadia Boulanger

Piazzolla ganó. Y Boulanger fue sin lugar a dudas el punto de inflexión en su carrera. Ella le cambió totalmente la manera de expresar su música y le mostró el camino que debía seguir para ser reconocido como un gran compositor original, para hacer algo que nadie hubiese hecho hasta el momento. Desde luego Boulanger no se equivocaba.

Conoció a Carlos Gardel con tan solo 13 años y éste quedó impresionado con las destrezas del joven músico.

El “asesino del tango”
A su regreso a Buenos Aires en 1955, Piazzolla introdujo sus nuevos conocimientos al tango. Y aunque esto hoy se reconoce como una aportación histórica a este género, en aquel momento no estuvo exento de controversia. Ya lo decía él mismo: “en la Argentina se puede cambiar todo menos el tango”. Mientras su música era alabada en Estados Unidos y Europa, el artista era duramente criticado por los tangueros compatriotas de la vieja guardia.

Piazzolla introdujo en el género del tango innovaciones rítmicas, armónicas y tímbricas. Cuando en los años 1950 y 1960 los tangueros ortodoxos decretaron “eso no es tango”, Piazzolla respondió con una nueva definición, “es música contemporánea de Buenos Aires”. Para sus seguidores y los que eran capaces de disfrutar de su música, ésta ciertamente representaba mejor el ritmo crispado, aunque también melancólico, de la capital argentina.

En 1954 ganó un concurso de compositores, cuyo premio era una beca del gobierno francés para estudiar en París con la legendaria compositora Nadia Boulanger.

Durante algún tiempo, sus obras no se emitían en la radio, los comentaristas seguían atacando su arte y los sellos discográficos no se atrevían a producirle. En este ambiente, Piazzolla era considerado un snob irrespetuoso que componía música híbrida con armonías disonantes que poco tenían que ver con el tango. Poco a poco se fue ganando la confianza de ciertos círculos menos conservadores del público argentino y en los años posteriores comenzó a ser reivindicado por intelectuales y músicos de todo tipo, incluso los de rock. Piazzolla logró, finalmente, el respeto y la admiración de la sociedad argentina y del mundo.

Con su gran amor, Laura Escalada

A finales de los 80 Piazzolla ya era considerado como uno de los mejores instrumentistas del mundo. Llegó a ofrecer conciertos como solista acompañado de diversas sinfónicas a lo largo y ancho de todo el planeta, como Estados Unidos, Japón, Italia, Alemania, Francia y América Latina.

Fallecimiento
Cuando el 5 de agosto de 1989, llegó la noticia desde París de que Piazzolla había sufrido un derrame cerebral, todo Buenos Aires padeció, como dice el tango, “penas de bandoneón”. El artista regresó a la capital argentina para morir dos años después, el 4 de julio de 1992, a los 71 años. Los porteños le lloraron durante días pero, aunque una parte de Argentina se marchó con él aquel día, el alma de Piazzolla quedó impregnada a fuego en los acordes del tango, la seña de aquel gran músico que supo revolucionar la tradición, que supo elevar el tango a otra categoría.

Si la pandemia lo permite, Argentina tratará de celebrar este año el centenario del nacimiento del músico a través de una serie de conciertos en el Teatro Colón de Buenos Aires.
¿Conoces las melodías de Ástor Piazzolla? ¿Cuál es tu tema preferido? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Más información:
www.piazzolla100official.com

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