Beginning arrasa en un Festival de San Sebastián atípico

 

Angel Domingo
2 octubre, 2020

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Ángel Domingo hace un recorrido por el palmarés de la última edición del festival donostiarra, y valora con detalle los méritos de la flamante ganadora, la ópera prima de una directora georgiana de 34 años: Dea Kulumbegashvili.

El mejor titular para comenzar el resumen sobre lo que ha sucedido en San Sebastián 2020 puede sonar muy elemental pero, para celebrar este tipo de eventos, es fundamental poder ver películas en pantalla grande, o dicho de otro modo, vivir el cine.

¿Quién hubiera dicho a comienzos de año que la mayor hazaña de esta edición ha sido que los invitados han podido sentarse en una sala, y disfrutar de las películas programadas con el exigente criterio habitual en la cita donostiarra fuera tan complicado y conllevaría tantos riesgos?

Escena de Beginning

De lo que podemos estar seguros es que en el futuro, al recordar esta edición pensaremos en dos acontecimientos clave: el primero, naturalmente la pandemia causada por la Covid-19 y el segundo, más cinematográfico: el debut de la directora georgiana Dea Kulumbegashvili con su inolvidable Beginning (2020). La aparición de esta desconocida ópera prima mitigó inmediatamente los injustos comentarios negativos que ponían en duda la calidad de las obras seleccionadas hasta ese momento.

Tampoco puedo negar que la película que llegó al Zinemaldia con el prestigioso sello Cannes es polémica, y abrió un mayúsculo debate entre los exigentes críticos y el público congregado. Finalmente, salió triunfando la elegante mirada de Kulumbegashvili a sus solo 34 años de edad.

El jurado de la Sección Oficial ha estado formado por los realizadores Luca Guadagnino y Michel Franco -ambos exhibieron sus últimos trabajos en la cita, serie y película, respectivamente-, la productora Marisa Fernández Armenteros, la directora de vestuario Lena Mossum y el intérprete Joe Alwyn. Todos ellos se inclinaron, definitivamente, por Beginning otorgándole un total de cuatro premios; es la primera vez en la historia del festival que una sola película suma tantos galardones del jurado oficial en su historia.

La ganadora al Premio a la Mejor Actriz

A la distinguida Concha de Oro hay que sumarle el Premio a la Mejor Dirección, el Premio a la Mejor Actriz para su protagonista, Sukhitashvili y el Premio al Mejor Guion para Dea Kulumbegashvili y Rati Oneli. La sorprendente cineasta debutante arriesga en cada plano filmando las escenas con un atrevimiento que aumenta, al tiempo que avanza la película.

Kulumbegashvili nos enseña una sociedad que se deshace a través de la extrema violencia que sufre la protagonista: una vulnerable mujer que vive en una pequeña aldea de la que desea escapar cuanto antes, y cuyo marido es el implacable líder de una comunidad religiosa a todas luces terrorista.

El desatado fanatismo, la religión y el machismo más monstruoso son aspectos esenciales en una película formada por eternos planos secuencia filmados con una cámara, que tan solo realiza minúsculos movimientos, aunque muy bien planificados, para sorprender al espectador y mostrar las escenas desde todos los puntos posibles de vista. Así, veremos un atentado, una violación y un asesinato como pocas veces se ha presenciado en la gran pantalla.

Su joven directora, que utilizó el pueblo donde creció como su principal escenario, argumentó durante la rueda de prensa tras la proyección que la violencia forma parte de la vida, no se puede mirar hacia otro lado. Como sociedad a veces lo hacemos, pero yo no quería hacerlo”.

No es mi intención desmerecer los cuatro galardones de Beginning. Da la sensación de que, aunque ésta sea la justa ganadora, el resto de películas presentadas también merecían formar parte del festival. Son los casos de la francesa Passion Simple (Danielle Arbid), de la china Wuhai (Zhou Ziyang) y de la argentina Nosotros nunca moriremos (Eduardo Crespo).

La acumulación de galardones en una misma película parece ser marca de la casa del Zinemaldia; sin ir más lejos, durante la pasada edición, la brasileña Pacificado (Paxton Winters, 2019) obtuvo tres galardones, entre ellos el de Mejor Película. Para solventar este problema, yo propongo que la película que obtenga el máximo galardón no pueda recibir ningún premio más, al igual que sucede en otros festivales.

Johnny Depp en la rueda de prensa del festival (Photo by ANDER GILLENEA / AFP)

El Premio Especial del Jurado fue para el documental británico Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, dirigido por el veterano director Julien Temple. Se trata de una propuesta sobre la vida del músico islandés Shane MacGowan, líder de la banda The Pogues. Precisamente, ésta fue la propuesta de Johnny Deep, cuyas apariciones en la pantalla son sencillamente prescindibles; la película combina imágenes de archivo, entrevistas y animación para desarrollar la infancia, juventud, éxito y madurez del cantante punk. Disfrutable en el visionado, pero con escaso valor cinematográfico; en definitiva, un producto de poca originalidad.

Los actores Mads Mikkelsen, Lars Ranthe, Thomas Bo Larsen y Magnus Millang se alzaron merecidamente con el premio a la mejor interpretación masculina por Another Round (‘Druk’), el último y estupendo largometraje del danés Thomas Vinterberg.

El Premio a la Mejor Fotografía fue para la película japonesa Any Crybabies Around?, escrita y dirigida por Takuma Satô. Una historia sobre la precariedad de los jóvenes adolescentes en Japón que, en muchos casos, se ven obligados a migrar a la capital para malvivir, y sobre la importancia vital de las tradiciones niponas que se transmiten de padres a hijos y el escarnio público que supone el contenido de la televisión.

No puedo cerrar este artículo sin mencionar el Premio a la Mejor Película de New Directors, concedido a la correcta La última primavera (Isabel Lamberti), el último acercamiento a personajes excluidos, jugando entre la ficción y la realidad, sobre una familia en la madrileña Cañada Real.

Animo a mis lectores a buscar la espectacular motocicleta en la que apareció el actor Michael Fassbender y los pintxos a los que no pudo resistirse la veterana actriz británica Glenn Close.

Felicito a la organización de festival por haber tenido, como invitado especial, a nuestro ya casi paisano, Viggo Mortensen, que presentó su ópera prima como director: Falling.

Woody Allen, que por la pandemia se aguantó las ganas de venir, nos envió un video para agradecer el estreno de su última película: Rifkin´s. Gracias, maestro.

¡Que la próxima edición, San Sebastián pueda disfrutar de su festival con mejor normalidad!

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

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