Cine Yold. Recordando al excelente cómico conocido por sus increíbles acrobacias y su inexpresiva cara de palo

Buster Keaton, súper héroe sin antifaz ni capa

Angel Domingo
21 enero, 2022

Los artículos sobre cine mudo, a excepción de los relativos a Charles Chaplin, suelen tener poco éxito entre los lectores; pero hoy Ángel Domingo quiere hacer una excepción y demostrar que, antes de la llegada de los efectos digitales, en el cine también se rodaban escenas imposibles, repletas de dramatismo y que, sin embargo, resultaban muy divertidas. Acompáñanos a recordar a Buster Keaton, el genial cómico.

Joseph Frank Keaton, el genio sobre el que escribo hoy, aparecía en los títulos de crédito bajo el nombre de Buster Keaton. Tenía que dedicarse al teatro quisiera o no, ya que nació prácticamente en un escenario, concretamente el 4 de octubre de 1895, en una carretera del condado de Piqua, Kansas. Ocho meses más tarde ya deambulaba dando pequeños pasos por el escenario, mientras sus padres actuaban, y todo el público pensó que formaba parte del espectáculo. A los cuatro años participaba activamente, pues era lanzado al aire por su padre en uno de los números más aplaudidos de vodevil que se recuerdan, bautizado como Los tres Keaton (el pequeño y sus padres).

Con sus padres, cuando aprendió a caerse

Dice la leyenda que aprendió a caer desde las alturas antes que a andar por el suelo. Y el pequeño Joe fue apodado Buster por el imprescindible Harry Houdini, una de las leyendas del entretenimiento de Estados Unidos a comienzos del siglo XX.

A los cuatro años participaba activamente en los números de sus padres, era lanzado al aire y hacía acrobacias.

-“Menudo Buster se ha dado tu hijo”, comentó jocoso el célebre mago (es conveniente aclarar que el término buster significa castañazo en inglés). 

La familia dejó la carretera a comienzos de 1917, cuando Buster tenía veintidós años y el joven entró en el cine protagonizando un conjunto de cortos cómicos que dirigía Roscoe ‘Fatty” Arbuckle. Su primera aparición en pantalla fue en el corto de Arbuckle de 1917, Fatty carnicero.

Poco después de que la compañía se desplazara a través del país para realizar sus películas en Long Beach, California, Keaton fue llamado a filas en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, en la que sirvió en Francia, donde básicamente se dedicó a entretener a la tropa, ya que era más necesario levantar la moral de los soldados que empuñar un arma. 

En una escena de El navegador (1924)

Keaton regresó en 1919 para continuar su trabajo con Arbuckle, de quien aprendió el arte de hacer películas. Más tarde, en aquel mismo año, el productor Joe Schenck fundó una nueva compañía en el recientemente renombrado como Buster Keaton Studio, para producir una serie de cortos cómicos protagonizados por el actor. Entre 1920 y 1923, Keaton escribió, dirigió y protagonizó diecinueve comedias populares de dos rollos entre las cuales figuran las clásicas Una semana (1920), La barca (1921) y Cops (1922). También está su actuación en Ingenuo y afortunado (1920), su primer papel protagonista en un largo.

 

En 1921, Keaton, cuyo rostro inexpresivo le había granjeado por entonces el apodo de cara de palo, se casó con la actriz Natalie Talmadge, la cuñada del productor Schenck.

Su famosa cara de palo

En 1923, Keaton dio el salto de los cortos a la producción de largos, comenzando aquel mismo año con Tres edades, una parodia de Intolerancia (1916), de D.W. Griffith, y La ley de la hospitalidad, considerada su primera obra maestra.

En su boda con Natalie Talmadge

En los cinco años siguientes, Keaton concibió, dirigió y protagonizó otras ocho comedias, entre ellas los clásicos El moderno Sherlock Holmes (1924), la conocida obra maestra de El maquinista de La General (1926), El colegial (1927), y El héroe del río (1928), títulos entre los más grandes de su carrera.

Las acrobacias de Keaton, a día de hoy, resultan casi más asombrosas que en su momento, y todas ellas fueron llevadas a cabo sin dobles, sin trucos, sin artificios, y evidentemente, sin la digitalización con la que hoy cuentan las películas, como todas las de los superhéroes. Una de las más impresionantes es la que realizó en Day Dreams: el actor, perseguido por policías en San Francisco, corre detrás de un tranvía y se agarra a él con uno de sus brazos. Durante unos segundos, literalmente vuela en el aire asido al vehículo, hasta que logra acceder al interior. Se rodó sin ningún tipo de doblaje, tal cual, al natural. Un siglo después, resulta tan asombroso, como hilarante.

Tras llegar tan alto, en 1928, Keaton cometió lo que luego denominó “el mayor error de mi vida”. Contrariamente al consejo de los gigantes del cine mudo y colegas Charlie Chaplin y Harold Lloyd, Keaton abandonó su propio estudio y firmó un contrato con la productora MGM para protagonizar películas en las que ya no tendría el control artístico. Aunque sus primeros títulos con MGM, El fotógrafo (1928) y El comparsa (1929), aún exhibían un excelente muestrario de sus talentos, la carrera del actor empezó a complicarse. Al mismo tiempo, el sonido invadió el negocio del cine; los tiempos del cine mudo llegaban a su fin.

Selección de algunos de los momentos más hilarantes de sus películas

La esposa de Buster, Natalie, se divorció de él en 1932, antes de que Louis B. Mayer lo despidiera de MGM en 1933. Columbia Pictures lo contrató en 1939 para protagonizar diez comedias de dos rollos en las que nuevamente no tendría el control creativo. Su labor estuvo a años luz de la de los años veinte; había destellos de la magia de Keaton, pero poco más.

Escena de Seven Chances (1924)

A lo largo de la siguiente década, Keaton trabajó intermitentemente para MGM como escritor de gags y director ocasional de algunas secuencias, en colaboración con talentos como Red Kelton, Lucille Ball y los Hermanos Marx.

Keaton trabajó intermitentemente para MGM como escritor de gags y director ocasional de algunas secuencias.

En 1947, un contrato teatral en vivo con el Cirque Medrano de París fue la chispa para una especie de resurrección en la carrera del actor, lo que allanó el camino para más espectáculos en vivo, y un papel secundario en el musical de 1949 En aquel viejo verano, junto a Judy Garland, para el que Buster escribió y dirigió una secuencia. En aquel mismo año Life Magazine publicó un artículo del influyente crítico de cine, James Agee, a favor del actor.

Con Charlie Chaplin en Candilejas

A ello siguió una gran cantidad de trabajos. Memorable fue su intervención junto a Charlie Chaplin por primera y única vez en una secuencia de Candilejas (1952). En 1957, se estrenó The Buster Keaton Story, un biopic discreto protagonizado por Donald O’Connor como Keaton, que proporcionó a Buster cincuenta mil dólares, lo que le supuso seguridad financiera para el resto de su vida.

Memorable fue su intervención junto a Charlie Chaplin por primera y única vez en una secuencia de Candilejas.

Tras recibir un Oscar honorífico en 1960, que conmemoraba sus más de cuarenta años en el cine, le sobrevinieron una serie de proyectos, grandes y pequeños, entre ellos Film, un corto vanguardista y casi mudo de 1964, escrito y dirigido por Samuel Becket; y The Railrodder, un corto de 1965 de la Canadian National Railway.

En 1965, el actor destacó particularmente y con mucho humor en un puñado de populares películas playeras para adolescentes: Diversión en la playa, Cómo rellenar un bikini y Sergeant Deadhead, que lo introdujeron en un público joven que no sabía nada de su rico pasado.

Tras ser homenajeado en el Festival de Venecia de 1965, donde recibió una ovación legendaria, atronadora, Buster Keaton falleció de cáncer de pulmón en su casa de California, el 1 de febrero de 1966. Contaba con setenta años.

Fotograma de The Railrodder

Termino este breve artículo, mientras seco una lágrima de celuloide que ha brotado de mis ojos al escribir sobre el fallecimiento de tan memorable creador.

Ángel Domingo Pérez

Más información:

Excelente documental de Peter Bodganovich sobre el actor: https://www.grunge.com/440244/buster-keatons-most-insane-stunts/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Gerardo Guzmán dice:

    Gracias por el artículo. Yo tengo 57 años y la primer experiencia con Keton en TV fue por medio de la ya extinta IMEVISION , qué nacía cómo una opción de TV realmente cultural. En ella daban pequeños cortos de films de Keton. Y era impresionante ver las situaciones físicas, que quedabas con la duda de cómo lo podría hacer. Y el desarrollo de pequeñas historias. Gracias por recordar cómo bien lo comenta un personaje que tal vez no fue reconocido en su completá dimensión. Saludos.
    Gerardo Guzmán
    Guadalajara, Jalisco México

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