Mundo Yold. Existen numerosos ejemplos de “arboricidios” en ejemplares de todo el país
El peligro de las podas drásticas

En Madrid, Cádiz, Albacete, Zafra, Málaga, Egea de los Caballeros, Laguna de Duero… Las noticias sobre problemas con las podas excesivas y/o mal ejecutadas son cada vez más frecuentes. Los expertos alertan de los peligros de estas intervenciones y recuerdan que es necesario contratar a empresas y profesionales especializados. La poda no profesional, sin conocer al árbol y sus necesidades, conduce sencillamente a poner en peligro su existencia.
En los últimos meses se están sucediendo multitud de denuncias a responsables municipales por las podas excesivas y mal ejecutadas, que ponen en peligro –cuando no arruinan- los árboles urbanos. En Madrid, meses después del desastre de Filomena, numerosos expertos y entidades se llevaron las manos a la cabeza, y criticaron la poda excesiva posterior que se realizó sobre los árboles supervivientes. En julio, vecinos de Albacete alertaron de la masacre con los olmos de la carretera de Salobral. El Servicio Municipal de Jardines de Zafra (Badajoz) ha sido irónicamente nominado al premio “Motosierra de Atila” por las continuas y nefastas talas en el municipio.

También en Cádiz, distintas entidades también se manifestaron contra las podas salvajes que se estaban realizando en todos los parques de la ciudad. Los vecinos de Málaga mostraron en las redes sociales cómo las podas sin ningún cuidado habían provocado la destrucción de numerosos nidos y las crías de pájaros morían sobre las aceras. En Egea de los Caballeros (Zaragoza), algunos representantes igualmente recriminaron el exceso de poda detectado en los árboles del pueblo. El último ejemplo lo encontramos en Laguna de Duero (Valladolid), donde algunos vecinos han comenzado a denunciar los efectos de la poda sistemática utilizando el método de desmochado en gran parte de su arbolado, que ha supuesto un destrozo ya visible para el mismo, y que está haciendo enfermar a muchos ejemplares.
En los últimos meses se están sucediendo multitud de denuncias a responsables municipales por las podas excesivas y mal ejecutadas, que ponen en peligro –cuando no arruinan- los árboles urbanos.
Se trata de un problema cada vez más habitual que supone un completo perjuicio para la localidad, porque una poda mal ejecutada puede resultar un auténtico desastre para la zona, en tanto que genera árboles enfermos o debilitados, reduce la masa verde y en consecuencia la sombra estival; se produce menos oxígeno, se retiene menos CO² y contaminantes y se genera más calor en edificios y calles. Y por supuesto, se priva a los vecinos de la bella estampa que siempre supone un árbol en su estado de crecimiento natural, en cualquier lugar.

Laurel de Cádiz, con las consecuencias de una mala poda (fotografía: Ecologistas en acción)
Un problema cada vez más extendido y repetido en municipios de muy distintos colores y lugares, porque el origen del asunto no es político: el problema, en la mayoría de los casos, es desestimar la importancia de estas labores de mantenimiento, y considerar que cualquier operario o jardinero -sin conocimientos de poda- puede llevarlas a cabo. A la hora de evaluar este proceso y designar a los profesionales que lo realizarán, los municipios rara vez tienen en cuenta que un árbol naturalizado necesita menos poda y, por lo tanto, es más económico de mantener, amén del coste de reposición de ejemplares a que conduce la reducción de vida que las podas drásticas provocan.
Una poda mal ejecutada puede resultar un auténtico desastre para la zona, en tanto que genera árboles enfermos o debilitados, reduce la masa verde y en consecuencia la sombra estival.
Una intervención crucial
Los expertos advierten del peligro de realizar malas podas, que amenacen de forma trascendental las zonas verdes de nuestros ciudades y pueblos, máxime en estos tiempos de alerta climática.

Olmos brutalmente talados en Albacete (foto: UCIN)
Instituciones como la International Society of Arboriculture (ISA), la Asociación Española de Arboricultura (AEA), la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos o la Fundación Catalana de la Jardinería y el Paisaje difunden continuamente estos mensajes de aviso para que las podas se tomen en serio y se ejecuten de forma profesional. Pese a ello, sus consejos no terminan de calar en las entidades municipales, que son responsables de seleccionar a las empresas encargadas de llevar a cabo dichos procesos.
Los cortes se deben ejecutar sin dañar los límites del cuello de la rama, y respetando la arruga de la corteza.
Evidentemente, la poda a veces resulta necesaria para la convivencia del árbol y de la ciudad, pero también para evitar problemas en los municipios: caídas de ramas, interferencias con elementos como semáforos o cables eléctricos, etc. Pero son intervenciones que se realizan sobre seres vivos -los árboles-, con necesidades y requisitos específicos, que hay que tener en cuenta. Por ejemplo: el momento en el que debe ser llevada a cabo, la necesidad de cada una de las especies y géneros, la edad de los árboles, la climatología del lugar… Simplemente, a la hora de trepar, hay que evitar utilizar espuelas o maquinarias que puedan dañar el tronco. Hay que hacerlo en la temporada en la que la corteza se desprenda fácilmente y, antes de iniciar el trabajo, hay que realizar una revisión previa del estado del árbol.

La naturaleza de cada especie y el estado físico de cada ejemplar marcarán nuevas pautas a la hora de realizar los cortes. Se deben ejecutar sin dañar los límites del cuello de la rama, y respetando la arruga de la corteza. Si los cortes no se realizan adecuadamente, o si son demasiado grandes, estamos provocando heridas y pudriciones en el árbol, que tendrán distintas consecuencias. Una de ellas puede ser, precisamente, que las nuevas ramas en el futuro sean más débiles y ofrezcan mayor peligro de caída a los viandantes. Pero también, el deterioro progresivo del árbol y su muerte.
No hay que olvidar tampoco que el trabajo de talar árboles implica un riesgo importante para quienes lo ejecutan; por lo cual, es fundamental que las empresas ofrezcan todas las garantías para la seguridad de los trabajadores, y de la misma forma, para los ciudadanos que transiten por la zona de tala.
Una poda debe ser llevada a cabo por un equipo de profesionales especializados, de empresas de tala profesional, paisajismo o jardinería.
No es difícil entender, con todo esto, que una poda debe ser llevada a cabo por un equipo de profesionales especializados, de empresas de tala profesional, paisajismo o jardinería, y que trabajen bajo el criterio y la supervisión de arbolistas, agrónomos o biólogos. Los mismos expertos recuerdan que estas empresas no tienen porqué ser más caras, porque en la actualidad ya existen numerosas compañías especializadas, con múltiples soluciones y ofertas.
Tanto los ciudadanos como los responsables municipales deben ser conscientes de la importancia de que un árbol, en su porte natural, es más beneficioso para el ciudadano que un árbol mal podado; que entiendan que esa poda es más económica y que se ha de escoger a auténticos profesionales para llevarla a cabo; y que el proceso de la poda se incluya en un completo plan de arbolado específico en la localidad. Todos estos son pasos fundamentales para conservar uno de nuestros mayores tesoros: los árboles de nuestro pueblo; muchos de los cuales nos vieron nacer, y dieron su sombra a nuestros padres y abuelos.
Es nuestra obligación cuidarlos y protegerlos, para que sigan dando sombra a nuestros hijos y nietos. Cuidar de un árbol, es cuidar la humanidad.
Más información:
Artículo de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos
Artículo de la Fundació de la Jardineria i el Paisatge
https://www.ntjdejardineria.org/tecnicas-de-poda-de-arbolado-urbano/
Artículo de INGITE (Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España))
https://www.ingite.es/ingenieros-agricolas-y-forestales-alertan-arbolado-urbano


Buenas noches.
Un buen resumen de lo que sucede a lo largo y ancho de nuestro país, no obstante, parece que empezamos a despertar.
Saludos.