Yoldilandia. Treinta años de la muerte de la cantante Dalida

Una diva de película

Inés Almendros
21 marzo, 2017

Ahí viene: Gigi l´amoroso…” Todos hemos escuchado alguna vez esta canción perteneciente a una de las más famosas cantantes de todos los tiempos, Dalida: una diva digna de su época y que, como tal, vivió de una forma grandilocuente. Este años se cumple el treinta aniversario de su suicidio.

 

 

Carismática, distinguida, temperamental, contradictoria, diferente, grande en todos los sentidos… Así fue Dalida, una figura ya santificada en los más encumbrados altares de la mitología pop francesa, y de cuya muerte se cumplen, en este año 2017, 30 años.

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La niña Dalida en Egipto

Aunque su familia era italiana, Dalida nació en Egipto en 1933, ya que su padre trabajaba en aquel momento como principal violinista de la Ópera de El Cairo. Su trágica fortuna se inició en la niñez, cuando su padre, al finalizar la Guerra Mundial, fue confinado en un campo de concentración, donde moriría. Su niñez también estuvo marcada por sus problemas de salud, especialmente en la vista: sufrió una serie de infecciones que le causaron estrabismo permanente, y tuvo que ocultarse bajo unas aparatosas gafas, en ese momento de la adolescencia en que algo así puede ser especialmente doloroso.

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Toda una belleza mediterránea

“Dalida pasó de adolescente gafotas a bombonazo de la época, con atractivo rostro de recta nariz grecorromana y unas curvas pletóricas de poderío”.

Sin embargo, pasaron los años y cual patita fea, Dalida pasó de adolescente gafotas a bombonazo de la época, con atractivo rostro de recta nariz grecorromana y unas curvas pletóricas de poderío. Con tal porte, en 1953 fue elegida Miss Egipto, lo que la motivó para trasladarse a Francia y probar fortuna en el cine. Tras su llegada, participó en algunas películas, como “A Glass and a Cigarette” (1955), pero su debut en la gran pantalla no salió como esperaba, por lo cual decidió pasarse al mundo de la canción e iniciarse en las salas alternativas de la época, (es decir, los night clubs).

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Su marido y gran amigo durante años, Lucien Morisse

En este trance conoce a Lucien Morisse, productor musical que se convierte en su agente y principal valedor, y en el primer hombre importante de su vida. Lucien, casado y con un hijo, lo dejó todo por ella.

Su primer éxito: “Bambino”

Así se inició también una meteórica carrera que comenzó con un superventas de la época, la canción “Bambino”, que en realidad estaba inicialmente escrita para la cantante española Gloria Lasso. Con ella ganó un primer disco de oro y una fulminante popularidad, que le llevó a trabajar, en estos primeros años, con primeras figuras de la música como Charles Aznavour, y conquistar sus primeros premios en Radio Montecarlo, el Festival de San Remo, el Oscar a la mejor canción… Entre sus éxitos más conocidos pueden citarse “Bambino”, “Ciao, amore, ciao”, “Je Suis Malade”, “Gigi l’amoroso”, “Paroles”, “Soleil, Soleil” y muchos más… Sus canciones son ya clásicas en la historia de la música francesa y se siguen escuchando a día de hoy.

Cantando en español

“Su vida profesional fue un completo Big Bang de éxitos”.

Pero, si su vida profesional fue un completo Big Bang de éxitos, la amorosa fue un continuado devenir de romances fugaces y proyectos fracasados. En 1961 se casa con Lucien Morisse, su agente y descubridor, pero a los pocos meses le abandona por el pintor Jean Sobieski, años más joven que él, iniciando así la saga de escándalos románticos que llenaron miles de páginas y revistas de la época.

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Lo de Luigi Tenco acabó también como el Rosario de la Aurora

En 1967 los titulares dieron buena cuenta del suicidio del cantante Luigi Tenco, con quien se había presentado al Festival de San Remo y que por entonces era su pareja. Tenco apareció muerto de un balazo, con una carta en la que decía haberse matado para protestar por el mal gusto del público por haber rechazado su canción; pero la prensa después descubrió que en realidad tenía otra amante más joven, una tal Valeria, que le habría abandonado.

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Con Chanfray, su último gran amor

Fue un gran trauma y Dalida continuó con sus romances sin fronteras, con otros personajes tan estrafalarios como Richard Chanfray, quien se autoproclamaba inmortal y decía ser un noble procedente de otra época. Con él, sin embargo, mantuvo una de sus relaciones más estables, hasta 1979, cuando el supuesto aristócrata la dejó para fugarse con otra mujer. Cuatro años más tarde, el noble Chanfray resultó no ser tan inmortal, pues él y su pareja aparecieron muertos por sobredosis.

Setentera a tope

Entre tanta catástrofe y suicidio, Dalida siguió manteniendo, durante años, una excelente relación con su descubridor y primer (y único) marido, Lucien Morisse. Pero en una macabra broma del destino, este también acabó poniendo fin a su vida con un arma de fuego.

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Dalida fue toda una diva, sensual y carismática, de vida trágica y fulgurantes éxitos profesionales

“La cantante inmortal, como buena diva, tocó el cielo con su éxito y el infierno con su corazón”.

Por todas estas desgracias, desde finales de los setenta hasta su muerte, Dalida se refugió en una intensa vida laboral, realizando continuos conciertos, colaboraciones y apariciones en televisión, manteniendo a la vez algunas intensas relaciones amorosas.

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La cantante en escena

“Ganó un total de 55 discos de oro a lo largo de su carrera”.

En 1981 fue la primera mujer en recibir un disco de diamante en reconocimiento a la cantidad de copias vendidas, que le valieron un total de 55 discos de oro a lo largo de su carrera. Se calcula que vendió más de 170 millones de discos en todo el mundo y distintos idiomas. Hasta el final, su vida estuvo marcada por un fulgurante brillo laboral y una oscura decadencia y soledad sentimental, que le llevó a despedirse de ellas también con la ayuda de una buena dosis de barbitúricos. “La vida me resulta insoportable, perdonadme”, dijo en la carta que dejó a sus seguidores antes de suicidarse.

En estos días, en Francia, se repiten los homenajes, los discos reeditados y se escuchan las canciones de la cantante inmortal que, como buena diva, tocó el cielo con su éxito y el infierno con su corazón.

 

Inés Almendros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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