Mundo Yold. En recuerdo del más genial y cascarrabias de nuestros actores/directores

Centenario de Fernando Fernán Gómez, un artista total

 

Angel Domingo
10 septiembre, 2021

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En este año, que se celebran los cien años del nacimiento del gran genio del teatro y el cine español, Ángel Domingo ha querido dedicarle un artículo especial, lleno de admiración y detalles sobre su vida y obra. ¡Imperdible recuerdo a gran Fernán Gómez!

-“Parece que hago muchas cosas porque he escrito obras de teatro, guiones de cine, he dirigido películas, he hecho radio… pero no sé conducir, no sé bailar, no sé montar en bicicleta, no sé cazar… no sé hacer muchísimas cosas que hace cualquier otra persona. Hago infinidad de cosas corrientes muy mal, y solo hago tres o cuatro que no es que las haga muy bien, pero que me he profesionalizado en ellas“.

Así se define Fernando Fernán Gómez (Lima, 28 de agosto de 1921-Madrid, 21 de noviembre de 2007) en una entrevista en la que confesaba que no le gustaba el término ‘polifacético’. Pero lo cierto es que este año recordamos el centenario de su nacimiento y sigue asombrándonos su genialidad creativa, tanto como actor, como en sus facetas de director y literato, igual o incluso más importantes.

De niño ya apuntaba maneras de actor, con dramáticas apariciones y disfraces histriónicos

Como crítico de cine tengo que reconocer que su faceta de actor ha ocultado el resto de sus cualidades. Yo estoy de acuerdo en que si Fernando no hubiera actuado tan brillantemente en casi doscientas películas, habría pasado a la historia como uno de los artistas más polifacéticos que ha tenido España.

Hoy sigue asombrándonos su genialidad creativa, tanto como actor, como en sus facetas de director y literato.

Por no hablar de su faceta como autor teatral, con una de las mejores obras de teatro que se han representado en España en el Siglo XX: Las bicicletas son para el verano, publicada en 1984, a la que podríamos añadir una de las más originales autobiografías: El tiempo amarillo (1998). Irónicamente afirmó:

Recuerdo haber leído no sé dónde que no se debe escribir sobre la propia infancia, porque la infancia de todos los hombres es la misma. Efectivamente, y nací, como todo el mundo, en Lima“. A pesar de que opinaba que no le gustaban los libros gordos, su biografía ocupa casi 600 páginas.

Cuando su rostro aparecía en plano, el espectador se olvidaba de todo lo demás, atraído como un imán por su mirada. Y si la mirada no funcionaba, todavía tenía un as escondido en la manga: su característica voz no nos permitía apartar la vista de él.

Fotograma de Vida en sombras (1949), con la que fuera su primera esposa, la grandísima cantante María Dolores Pradera

“Yo es que tengo mal carácter”
¿Habla en serio don Fernando? Llegué a pensar que aquel mítico “¡Váyase usted a la mierda!” que le soltó a un periodista fue un fenómeno puntual, pero nada de eso: “En cierta manera, me conviene cultivar esta antipatía en vista de lo pesada que suele ser la gente que me rodea. Cierto grado de antipatía yo creo que es conveniente”.

En otra de sus célebres entrevistas confesaba: “Si yo hubiera sido heredero de una familia con posibles, habría estado pasando la vida perfectamente, sin hacer nada”.

Con la talentosa actriz Emma Cohen, su compañera hasta la muerte

Me gusta escribir por lo que tiene esta labor de solitaria
A medida que envejecía, Fernán Gómez disfrutaba más de su labor como escritor, “por lo que tiene esta labor de solitaria, de poco contacto con el público, que nunca me ha agradado, es lo que menos me gusta del teatro, no me gusta que la gente me mire mientras trabajo”. Lo decía en serio, porque al cabo de poco tiempo abandonó esta profesión.

No me gusta que la gente me mire mientras trabajo”, confesó con sorna.

Pero también escribiría poesía, ensayo, e incluso cuentos infantiles, lo que demuestra su versatilidad. Su gran labor literaria fue reconocida con el nombramiento de miembro de la Real Academia Española de la Lengua, en la que tomó posesión de la silla B el 30 de enero del año 2000. Apostaría a que este reconocimiento fue el que más ilusión le hizo.

En uno de sus papeles más recordados, el profesor de la maravillosa película La lengua de las mariposas

Su biografía: hijo y nieto de grandes actores
Fernando era nieto de María Guerrero, la mítica actriz y empresaria teatral. Su padre fue el actor Fernando Díaz de Mendoza Guerrero y su madre, la actriz Carola Fernán Gómez. Ambos se conocieron trabajando en la compañía de María Guerrero y, cuando María conoció esta relación, mandó a la joven de gira (sin saber que ya estaba embarazada). María Guerrero siempre se negó a que ambos se casaran y a que su hijo reconociese esa paternidad. Fernán Gómez se llevó el secreto de la identidad de su padre a la tumba. Lo desveló su compañera, Emma Cohen, segunda esposa, después del fallecimiento del actor, ocurrido el 21 de noviembre de 2007 a causa de un cáncer. Antes, estuvo casado 14 años con la actriz María Dolores Pradera.

Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1995),  Premio Donostia Honorífico del Festival de San Sebastián (1999), dos Osos de plata del Festival de Berlín a Mejor actor, la Medalla de Oro de la Academia de Cine y siete Premios Goya a sus trabajos como director, guionista y actor.

A pesar de su mal carácter, fue un artista muy querido; tenía las ideas muy claras y se atrevía a imponerlas, como en la película El viaje a ninguna parte (1986) en la que obligaba a su hijo, en la ficción, Gabino Diego, a tener vocación de artista. ¡Casi nada!

 Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

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