Yoldilandia. Las sociedades más desarrolladas ya incluyen en sus políticas la protección de los animales, con sistemas como el llamado Método CER

CER: el mejor método para controlar las colonias felinas

 

Inés Almendros
24 octubre, 2021

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Los gatos son unos animales realmente prolíficos. Cada año, millones y millones de gatetes nacen en las calles de todo el mundo, sin control, ni condiciones adecuadas. La mayor parte de ellos morirá en poco tiempo y de mala manera. Por ello, cada vez más ciudades en el mundo aplican el método CER (captura, esterilización y suelta, en inglés TNR), que permite reducir progresivamente la proliferación de gatunos sin hogar.

Millones de gatos viven y se reproducen cada año en las calles de todo el mundo, la gran mayoría de ellos en condiciones tan duras y difíciles, que sólo unos pocos, muy pocos, llegan a envejecer. Esto se debe, en parte, a que la especie es una de las más fértiles y prolíficas del mundo animal. Las gatas hembras alcanzan su fertilidad cuando todavía son cachorritas, con tan solo cinco o diez meses de vida. Además, cada felina puede tener varios celos y una media de tres embarazos al año, en cada uno de los cuales puede parir entre tres y nueve gatos. Es decir, que una gatita no esterilizada podría tener cada año doce, quince, veinte gatos y hasta más. Además, las gatas pueden parir a lo largo de toda su vida. Por eso, tanto para las gatas domésticas, como para las callejeras, la esterilización es una medida necesaria que les evitará numerosos embarazos y partos de cachorros, a la mayor parte de los cuales, seguramente, les espera un duro futuro sin hogar.

la especie es una de las más fértiles y prolíficas del mundo animal.

La mala vida de los gatos callejeros
Pese a la literatura que realza la libertad y el carácter individual de los felinos, lo cierto es que la vida de la calle es realmente complicada para todos ellos. La prueba es, en primer lugar, la diferente esperanza de vida de un gato casero y uno callejero: los primeros viven una media de 15 años, incluso pueden llegar a 20, y normalmente disfrutan de una existencia placentera: comida, calor, cariño, seguridad… Muy al contrario, los gatos callejeros normalmente duran sólo 3 ó 6 años (muchas veces menos). Mueren siendo jóvenes, normalmente debido a enfermedades o accidentes y pasan buena parte de su vida sufriendo. La falta de cuidados les lleva a arrastrar, desde pequeños, infecciones y enfermedades. Viven con hambre, comen lo que encuentran, pasan frío y calor, y se enfrentan a miles de peligros: atropellos, accidentes, ataques de humanos o de otros gatos y animales, etc. Por eso, esa imagen romántica de los gatos callejeros que hemos visto en el cine o la literatura es mera ficción: los gatos domésticos viven mejor y viven más. Adoptar a un gatete callejero no sólo es salvarle la vida, sino también regalarle una vida mil veces mejor.

La imagen romántica de los gatos callejeros que hemos visto en el cine o la literatura es mera ficción: los gatos domésticos viven mejor y viven más.

Las sociedades más desarrolladas ya incluyen en sus políticas la protección de los animales, tanto domésticos, como de cualquier tipo de hábitat, empezando por los programas de promoción de mascotas. Y es que, conforme el hombre progresa, la idea es que haya cada vez menos peludos en la calle; que perros y gatos sean domésticos, que vivan con nosotros, en nuestros hogares y que no tengamos que verlos sufrir fuera de nuestro hogar.

El mejor sistema
Para reducir progresivamente la proliferación de los millones de gatos que malviven en nuestras ciudades, en las urbes más modernas y adelantadas del planeta ya se aplica lo que se conoce como Método CER (captura, esterilización y suelta), que en inglés se conoce como TNR (MetodTrap-Neuter-Return). Son muchos los municipios que ya incluyen de forma oficial este tipo de programas que ayuda a reducir, y controlar progresivamente el número de gatos callejeros. Normalmente el CER se desarrolla a través de los propios funcionarios municipales, pero también gracias a las miles de asociaciones de ayuda a los gatos, que muchas veces lo hacen de forma voluntaria, altruista y sin siquiera ayudas públicas. Evidentemente el Método CER o TNR debe ser un complemento de otras muchas medidas, como la instalación de colonias controladas y protegidas, y sobre todo, el impulso de las adopciones.

Durante su estancia en la clínica, los gatetes también son vacunados para evitar infecciones y reciben otros tratamientos si tienen enfermedades.

El Método CER permite a los gatos ferales y callejeros seguir viviendo en su hábitat natural, pero evitando que se reproduzcan sin control; lo cual, por tanto, significa menos cachorros, y en consecuencia, la progresiva reducción de la colonia. El método consiste en “capturar” a los gatitos o gatitas para castrarles (a ellos) y esterilizarlas (a ellas) en el veterinario; una vez que se ha procedido a la operación, que debe incluir todas las garantías sanitarias y el tiempo de recuperación del animal, se le devuelve a la colonia o hábitat al que pertenece. Normalmente, durante su estancia en la clínica, los gatetes también son vacunados para evitar infecciones y reciben otros tratamientos si tienen enfermedades. De esta forma, debido a que el gato ya no se puede reproducir, se evita la proliferación de nuevos cachorros indeseados. Esterilizar y/o castrar también ayudará a reducir comportamientos molestos a los “vecinos” humanos, por ejemplo, evitará aullidos de las gatas en celos, y eliminará muchas peleas entre ellos.

El progreso humano debería ir acompañado del progreso para los animales, que también son habitantes de nuestro planeta.

Está comprobado que mantener a colonias controladas de gatos con el Método CER es la mejor forma de evitar la proliferación gatuna en espacios abiertos; algo que tradicionalmente se hacía de la forma más brutal, cazando y exterminando a los pobres animales. Hay que tener en cuenta que esta barbaridad simplemente NO FUNCIONA. Y la razón es muy sencilla: allá donde haya un espacio abierto en el que un gato pueda encontrar seguridad, protección meteorológica, agua y comida (ratas, pájaros, pequeños anfibios, etc.) SIEMPRE ACABARÁ INSTALÁNDOSE UNA NUEVA COLONIA DE GATOS.

O dicho de otra forma: por mucho que saques a los gatos que hay ahora, los lleves a otro sitio, y hasta los mates, al año siguiente, posiblemente, otros gatos nuevos se establecerán en el mismo lugar. Por tanto, es inútil cometer la barbarie de sacar a la familia gatuna que tienes ahora cerca y que, además, nos ayudan a limpiar la zona de ratones y otros bichos. Sin embargo, si la mantienes como una colonia controlada, con las convenientes operaciones de CER, entonces los mismos gatos se mantendrán en el mismo sitio, sin apenas proliferación. Además, los animales estarán más seguros, protegidos y controlados.

El progreso humano debería ir acompañado del progreso para los animales, que también son habitantes de nuestro planeta. Cada vez más ciudades lo comprenden y saben que controlar los gatos ahora evitará problemas en el futuro. Si tienes alguna colonia cerca, puedes probar a buscar ayuda en las autoridades municipales o de alguna asociación. Seguro que a la larga, todos ganáis.

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