Mundo Yold. La película denuncia la tragedia de los refugiados en el mar por cuya vida lucha Open Arms. Un título imprescindible que honra al cine español

Mediterráneo: ¿Cuánto arriesgarías por salvar una vida humana?

 

Angel Domingo
24 octubre, 2021

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Mediterráneo es la necesaria película que ha hecho posible Óscar Camps, el carismático líder de la imprescindible ONG Open Arms para describir su actividad y conseguir que el Mediterráneo deje de ser el cementerio de cientos de refugiados que tratan de llegar a Europa en la búsqueda de una vida mejor para ellos y sus familias.

 

 

-“Es más, se debe hablar, porque es el único modo sensato de que se tome conciencia de los problemas reales y se busquen soluciones”. Así justifica el cineasta Miquel Barrena su decisión de llevar esta historia a la gran pantalla.

Y si su historia merece ser contada por causas humanitarias, también lo es por el extraordinario reparto de la película: Eduard Fernández, Dani Rovira, Sergi López, Anna Castillo, Álex Monner o Patricia López Arnáiz son los rostros más conocidos de su ambicioso reparto.

La tragedia del pequeño Aylan, muerto en una playa del Mediterráneo turco en el otoño de 2015, fue la palanca que puso en marcha el mecanismo que ha dado como resultado esta película.

-“Después de ver eso, y de conocer después como Open Arms, que nació ese mismo año, se distinguió como la única organización con medios para hacer frente a este drama humanitario, vi una entrevista de Óscar en la televisión y, al día siguiente, estábamos comiendo con él para convencerle de su imprescindible participación en la película y nos respondió que no podía ser, que tenía otras cosas en la cabeza. Sospecho que tenía esa actitud de estos no lo van a hacer, se van a cansar, pero estábamos muy decididos y yo necesitaba que se implicara; tener a mi protagonista a bordo”.

Un protagonista que asumió los rasgos de Eduard Fernández (el Messi de los actores para el director) quién, según explica, tuvo reparos al principio por el barullo mediático, hasta que comprobó que el argumento principal de la película era la crónica de su viaje desde Badalona a la isla de Lesbos.

-“Estando allí se me partía el alma. ¡Cómo no! Es una de las más dolorosas formas de comprobar cómo funciona este mundo que hemos creado desde la impiedad y que, ya sea desde un punto de vista de izquierdas, católico, o simplemente humanista, tenemos que cambiar. Los que hemos caído de este lado, tan avanzaditos, con tanto libro de autoayuda debajo del brazo y con tanta misa a las espaldas”. Con estas premisas se expresa el director catalán Barrena, que destacó con el drama 100 metros.

-“Lo que he aprendido en este rodaje es que lo que hay que hacer es rodearse de gente que lo mejore todo y escuchar al que sabe”, reflexiona el director Marcel Barrena. Falta han hecho, sin duda, los mejores técnicos especialistas en coreografiar o fotografiar las escenas de acción para el que se considera uno de los rodajes más complicados del cine español.

-“Lo primero que hay que decir es que Dani Rovira, dos semanas antes de comenzar a filmar, estaba recibiendo radioterapia -relata Barrena-. Es tan valiente que no te queda más remedio que intentar ponerte a su altura. Trabajamos en dos países, se han utilizado seis lenguas diferentes, con mil extras, que son refugiados reales. Vivimos dos temporales y se paralizó el rodaje por riesgo altísimo de incendios en Grecia. Se quemó parte del campo de refugiados de Moria. Hubo varios accidentes en las barcas, cámaras carísimas que se cayeron al agua y además lo hicimos en plena pandemia, intentando controlar al máximo las medidas de seguridad personal, cuando tienes a trescientos seres flotando en el agua para un plano. Perdimos personas por culpa de la covid y, por lo mismo, el 30% del presupuesto. Y, filmando en el agua, ocurre una cosa tremenda: ruedas a un actor que dice su parlamento y, a continuación, la contestación del otro. Cuando vuelves al primero, el agua lo ha movido de lugar. De pronto, el decorado ha desaparecido y te das la vuelta y el segundo actor ya está en Italia”.

Y ahora, recordando todas estas vicisitudes, Barrena se tiene que reír con el alivio de lo ya vivido. No es de extrañar. “Pero las hemos pasado de todos los colores, claro que ese punto de caos que impone el agua nos servía de estímulo. Nos subrayaba que estábamos creando algo entre todos que merecía la pena”.

Durante los cinco años que ha durado el desarrollo de la película hasta llegar a los cines, contando el tiempo de crisis sanitaria, a Barrena le ha dado tiempo a reflexionar a conciencia sobre lo que quería contar y cómo quería hacerlo. “Esta no es una película política. Es de amor hacia el ser humano. Si la disyuntiva se establece entre dejar morir a una persona en el agua o salvarla, no la hay. No puedo entender cómo es posible que haya gente a la que no le conmueva esto. El caso es que sigue habiendo personas y colectivos interesados en generar alarma social basándose en estereotipos o simplemente utilizando la falsedad y la ignorancia para generar un clima de odio en el que se saben mover muy bien. Estamos viviendo un momento tan tremendo que se critica hasta la solidaridad, con tal de manipular conciencias para rascar votos”.

-“Tengo mis dudas -apunta Fernández- sobre lo que haría la más radical de estas personas ante el hecho consumado de tener que salvar a alguien, y quiero creer que se echaría al mar. No tengo claro que estos conflictos los genere realmente la sociedad. Creo que los crea ese bombardeo de discursos llenos de odio, trazados para deshumanizar y anular cualquier tipo de empatía”.

Para todos es muy importante que Mediterráneo llegue al mayor número de personas posible “porque sino, parte de su valía se pierde. Pero, para eso, la historia hay que escribirla de un modo cinematográfico, con su planteamiento y su nudo y con su ritmo; no es un documental. Si luego hay reconocimientos y buenas críticas, estupendo, pero no es lo más importante”, explica Barrena. De entrada, ya está en la terna de las películas españolas que optan a ser elegidas para representar a España en la preselección al Oscar de habla no inglesa.

-“Para todos ha sido una experiencia que no podremos olvidar”, añade Patricia López Arnáiz, reciente ganadora del Goya por Ane. “Mi papel es corto, apenas unas cuantas sesiones, pero estoy muy orgullosa de haber participado. Interpreto a una periodista que se desplaza hasta allí para cubrir lo que está ocurriendo. Espero que la película impacte al público, tanto como a mí lo que vi. Cuando estuve en Grecia filmando, me quedé impresionada de que esta tragedia humana estuviese sucediendo en Europa en el siglo XXI.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

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