Mundo Yold. Centenario del nacimiento de la mítica actriz
Cien años de Rita Hayworth

El 17 de octubre se cumple el centenario del nacimiento de una de las grandes diosas de Hollywood. Rita Hayworth, cuya vida fue un continuo vaivén de subidones y bajones, con cinco matrimonios fracasados y un gran amor eterno que la quiso durante toda su vida: su compañero de Gilda, Glenn Ford. Hoy recordamos su vida.
En sus primeras películas, Margarita Cansino carecía del cuidado estético, el glamour y la apariencia que luego conquistaría al mundo. Sin embargo, ya entonces estaba clara su belleza. Y no solo su belleza física, sino una belleza interior, alegre, contagiosamente viva, que atravesaba la pantalla y abrazaba al espectador.

Por sus venas corría sangre de diversos orígenes. Su padre fue el bailarín español Eduardo Cansino Reina, que había nacido en Castilleja de la Cuesta, Sevilla. Su madre había nacido en Estados Unidos, pero tenía origen irlandés. Su padre fue el primero que apreció su capacidad para bailar y, de hecho, su carrera comenzó junto a él. Aunque era una niña, Margarita tenia que trabajar bailando, por eso no apreciaba especialmente la danza, que para ella era una obligación. Además, según su biógrafa Barbara Leaming, su padre no solo le propinaba terribles palizas, sino que la sometía a abusos sexuales, que influyeron decisivamente en su psicología insegura, en su necesidad compulsiva de buscar hombres.
Su padre fue el primero que apreció su capacidad para bailar y, de hecho, su carrera comenzó junto a él.
Por los problemas con sus padres, con 18 años, deseosa de salir de su casa, se escapó y se casó con Edward Judson, aunque tuvo que enfrentarse a su familia para hacerlo. Eddie era un vendedor de coches mayor que ella, con mucho mundo detrás, que dejó los coches para convertirse en su mánager, y no lo hizo mal porque la consiguió un buen contrato con Columbia Pictures.

Publicidad realizada por la actriz para una marca cosmética
Él le puso el nombre de Hayworth (el de su madre) y la “refinó” a su manera, comenzando por convencerla para adelgazar y terminando por depilar parte de su melena, para despejar la frente.
Versátil en todos los sentidos, igualmente interpretaba comedias, que dramas, que musicales.
Así, Rita empezó a ser conocida a partir de la película Sólo los ángeles tienen alas (1939), de Howard Hawks, con Cary Grant y Jean Arthur. Poco a poco se fue convirtiendo en una de las actrices más renombradas, con películas como Doña Sol, en las que su parte hispana encajaba tan bien. Versátil en todos los sentidos, igualmente interpretaba comedias, que dramas, que musicales, como los que hizo con Fred Astaire (Desde aquel beso y Bailando nace el amor). También bailó con Gene Kelly, en Las Modelos. Acabó convirtiéndose en la figura principal de la Colombia; y en parte era porque allí mandaba Harry Cohn, el magnate de la productora, que desde el principio se obsesionó con ella y estuvo años persiguiéndola y acosándola de todas las formas posibles.

El traje de seda negro sin mangas ni tirantes dio nombre al estilo Gilda
Rita siempre le rechazó, y eso provocó un conflicto interminable durante años, mientas se iba convirtiendo cada vez más en una de las mayores estrellas de Hollywood. Su matrimonio con Eddie, sin embargo, se vino abajo: cansada de que su marido la dominara, manipulara y se quedara con el beneficio de su trabajo, Rita se divorció por primera vez, y tuvo un romance con el maduro Victor Mature, hasta que llegó el que posiblemente fue el amor de su vida: el genial Orson Welles.
Rita y Orson formaron una de las parejas más extrañas de Hollywood.
La bella y la bestia
En principio, Rita y Orson parecían una pareja imposible: él era un tipo cultivado, un intelectual, y además era rebelde y provocador. Rita era una mujer sencilla, con poca formación. Sin embargo, él quedó prendado de su belleza y de su carácter sencillo y alegre. A ella le impresionó su carisma e inteligencia. Formaron una de las parejas más extrañas de Hollywood, hasta sus amigos les llamaban “la bella y la bestia”. Desde el principio ella se sentía insegura a su lado, surgieron los celos; él terminó siendo infiel. Tuvieron una hija, Rebecca, pero él no le hacía mucho caso. Finalmente se divorciaron.

Rita y Orson intercambiando sus sillas de rodaje
En 1946, en medio del extraño matrimonio entre Rita y Orson, y cuando ya la cosa hacía aguas, surgió Gilda, la película más exitosa de la actriz, con el personaje que eternamente se vinculó con ella: “Los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo”, diría con el tiempo la actriz. La película dirigida por Charles Vidor fue tan escandalosa como exitosa, la escena de la bofetada la convirtió en un mito.

La mítica pareja de Gilda
Tan famosa se hizo su interpretación, que cuando las bombas atómicas fueron arrojadas en la Segunda Guerra Mundial, llevaban una foto de Rita-Gilda, algo que le horrorizó por completo. Del filme salió, además de la leyenda de Gilda, la que sería la relación más firme, continuada, sólida y entrañable que Rita tendría toda la vida con un hombre: la que mantuvo con su compañero del filme, el actor Glenn Ford, que posiblemente fue el hombre que más la quiso. Tuvieron un breve romance durante la filmación, pero la relación quedó en una amistad inquebrantable. Juntos rodaron varias películas más, que les hizo convivir durante muchos años y compartir grandes momentos y una gran compenetración.
“Los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo”, diría con el tiempo la actriz.
Escalada de desasosiego
Pero Rita no se quedaría con Glenn: inmediatamente después de divorciarse de Orson, y tras unos cuantos romances muy estilo Hollywood (algunos de ellos en España), Rita encontró a su tercer marido, nada menos que en el Príncipe Ali Solomone Khan, el Aga Khan III, que por entonces era un play boy conocido de las revistas europeas. La boda, en 1949, marcó un hito en la prensa rosa del momento, con más de 500 invitados que debieron alucinar con una fiesta insólita, amenizada con el cantante Yves Montand y con una piscina llena de perfume. Pero, detrás de esta inauguración espectacular, vino una vida complicada e igualmente triste para la actriz. El príncipe continuó con su vida de mujeriego, dejando normalmente sola a Rita, que cada vez se hundía más en su inseguridad y tristeza. Con el Aga tuvo a su hija Yasmin Aga Khan, pero el matrimonio igualmente fracasó, y Rita volvió a quedar sola.

Boda con el Aga Khan
Apenas se había divorciado del Aga Khan, cuando inició un nuevo romance con Richard Benjamin Haymes, más conocido como Dick Haymes, que había nacido en Argentina, pero para entonces era una cantante de relativo éxito en Estados Unidos. En 1953 se casó con él: fue otro matrimonio impulsivo, en la búsqueda de amor y felicidad que cada vez atenazaba más a la actriz, envuelta al mismo tiempo en una decadencia vital y profesional.

Con Harry Cohn
Su último marido fue el productor James Hill, en 1955: una convivencia igualmente corta y tormentosa, con frecuentes estallidos de ira por parte de la actriz, lo cual, según su biógrafa Barbara Leaming, podría deberse a que Rita ya padecía alzheimer. En los últimos años, Rita se terminó desvaneciendo: la enfermedad fue borrando los recuerdos de su interesante vida. Sus pocas apariciones públicas mostraban a una mujer ausente, prematuramente envejecida; su hija Yasmin la cuidó hasta el final de sus días en 1987.

Con su cuarto marido
Tras su marcha dejó el recuerdo inmortal de una de las diosas del cine. Dejó también detrás de ella al hombre que, tal vez, la había amado de verdad: Glenn Ford, que quedó destrozado después de su muerte. Aunque Glenn había estado casado cuatro veces, siempre dijo que Rita había sido su gran amor, y que cada día colocaba una rosa en su retrato. Al final, Rita sí que tuvo un largo, rotundo y permanente amor: el de su querido compañero en Gilda.


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