Gente Yold. Hoy nos acompaña el actor Pepón Nieto

“Creí que iría a menos, pero con los años cada vez me exijo más”

Carmen Matas
30 enero, 2019

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Hoy tenemos el honor de recibir al gran actor Pepón Nieto, uno de esos yolds a los que la madurez le ha traído una energía frenética, ganas de reinventarse y disfrutar de la vida. Acaba de estrenar obra en Madrid y ya tiene su agenda de 2019 repleta de proyectos. No te pierdas esta entrevista.

Imagina que eres psiquiatra que y tienes un paciente que, de pronto, comete una masacre y mata a diez personas. Después, se te pide a ti como psiquiatra declarar en favor de tu paciente, alegando trastornos mentales para que su pena se vea reducida. Este interesante debate es el que plantea “La culpa”, obra de David Mamet, que ha aterrizado en España de la mano del director Juan Carlos Rubio y está protagonizada por Pepón Nieto, a quien tenemos el gusto de recibir hoy en Gente Yold. Él nos ha hablado de esta mirada escéptica sobre el estado social y moral de nuestro tiempo que se refleja en la obra y que solo Mamet sabe plasmar de una forma tan magistral. “La culpa” podrá disfrutarse hasta el 24 de marzo en el Teatro Bellas Artes de Madrid, y a partir de ese momento comenzará una gira por el resto del territorio español.

 

Por supuesto, no podíamos desaprovechar la oportunidad de tener a este gran actor malagueño con nosotros, así que hemos conversado con él sobre la etapa vital en la que se encuentra, sus otras pasiones y los proyectos que le esperan en 2019. Nos conquistó en series tan míticas como “Periodistas” y “Los hombres de Paco” y arrasó con la reciente versión cinematográfica de “Perfectos desconocidos”. De familia dedicada por completo a los fogones, Pepón dice ser la oveja negra por haber elegido una profesión totalmente diferente, aunque todos pudimos comprobar su mano con la cocina en su paso por “MasterChef Celebrity” en 2017.

En la obra no hay buenos ni malos, sino que Mamet utiliza un bisturí muy fino y hurga mucho en el lado oscuro que todos tenemos.

Gente Yold.: Háblanos un poco de este proyecto tan interesante: “La culpa”, que abre un debate muy rico, y con el que muchos pueden sentirse muy identificados.

Pepón Nieto: -“‘La culpa’ es el último texto de David Mamet, lo estrenó en Nueva York en 2017, y España es el primer país donde se representa fuera de EE.UU. En su título original es ‘El penitente’, porque habla de la penitencia que el protagonista está pagando por mantenerse firme en sus principios y su moral.

 

La pieza nos cuenta la historia de un psiquiatra, que es Charles, el personaje que yo interpreto, que tiene un paciente que ha cogido una pistola y ha cometido una masacre, asesinando indiscriminadamente a diez personas. El asesino pide a su psiquiatra que testifique a su favor, aludiendo que tenía trastornos mentales, para conseguir así una serie de beneficios penitenciarios y reducir su condena. Pero Charles, aferrándose a respetar la ética de su profesión, se niega a declarar a favor de su paciente, e incluso a compartir las notas de sus sesiones, por su juramento hipocrático.

En la obra vemos que finalmente esta decisión le lleva a una serie de problemas, como que los medios tomen partido, hacerle pasar por una persona que no es… Al mismo tiempo es la crónica de la muerte anunciada de su matrimonio, una relación que ya se estaba acabando, que era muy difícil salvar y que toda esta situación hace que se deteriore mucho más.

Cuando tengo que afrontar un personaje lo hago, pruebo, me tiro por el suelo y hago lo que haga falta para sacarlo.

Mamet consigue hilar muy fino y la verdad es que nunca hay buenos ni malos, sino que utiliza un bisturí muy fino y hurga mucho en el lado oscuro que todos tenemos”.

G.Y.: Solemos verte más en papeles de comedia, ¿cómo has afrontado un papel tan profundo con éste?
P.N.: -“Gracias al trabajo con Juan Carlos Rubio y con el resto de los compañeros del reparto, hemos realizado una labor muy exhaustiva de texto. Yo soy un actor más de ‘hazlo’, no me como mucho más la cabeza. Cuando tengo que afrontar un personaje lo hago, pruebo, me tiro por el suelo y hago lo que haga falta para sacarlo.

A pesar de que normalmente soy poco de hablar, de intelectualizar, con esta función he tenido que hacerlo. He hablado mucho más que ensayado, porque Mamet genera mucho debate en el espectador y ese debate nos lo hemos tenido que plantear nosotros también: hemos analizado por qué hace las cosas, cómo las hace, de qué manera… y hemos debatido mucho. Sin duda, todo ese trabajo que hemos hecho para mí es como una mochila que llevo con el personaje. Así que esa ha sido la mejor forma de afrontar el trabajo: yendo directamente a hacer todo el análisis posible del personaje”.

G.Y.: Me comentabas que antes de España esta obra solo se ha representado en Nueva York. Ya lleváis unas semanas en cartel, ¿cómo está funcionando aquí?P.N.: -“La verdad que muy bien, que el teatro está prácticamente lleno desde que estrenamos y especialmente los sábados se tiene que colgar el cartel de ‘no hay localidades’.

A mí me fascina especialmente a qué punto el público está atento durante la función, con un silencio total. Lo cierto es que en la obra no hay ningún personaje simple, y no digo tonto, digo que tenga un planteamiento simple. Todos tienen muchas aristas, son tremendamente inteligentes, todos defienden muy claramente sus posiciones, eligiendo a la perfección las palabras exactas. Y esa inteligencia de los personajes es la que consigue el autor que el público tenga. El público de Mamet debe ser activo, estar atento, componer el puzzle que él le plantea, hacerse las mismas preguntas que se hacen los personajes y saber contestarlas.

No me veo nunca dejando la interpretación por los fogones.

Mamet no responde nada, él pone encima de la mesa una serie de cuestiones muy interesantes y deja que el espectador responda. Así que, aunque uno no vaya predispuesto a comerse la cabeza, tiene que saber que el tipo de espectáculo te pone en esa situación. Para mí lo mejor es que genera mucho debate, eso es muy chulo”.

G.Y.: Te vemos con infinidad de proyectos de cine y televisión, pero también cada vez más presente en teatro en los últimos años. ¿Te empieza a llenar más este campo de la interpretación?
P.N.: -“Yo creo que me veis más porque ahora me prestáis más atención, pero lo cierto es que yo nunca he dejado de hacer teatro. De hecho, yo hago teatro desde antes de hacer mi primera película. Cuando no hay nada que me interese para interpretar, entonces produzco yo.

En teatro estoy siempre, es mi forma de vida y es mi manera de trabajar. Muchas veces no he podido hacerlo con la continuidad que me gustaría, porque quizá he tenido entre manos una serie de largo recorrido, con un nivel de exigencia presencial muy alta, y compaginar un proyecto así con el teatro, especialmente cuando estás de gira, es casi imposible”.

G.Y.: Sabemos que tu otra pasión es la cocina, incluso tienes un restaurante con tu hermana. ¿Te ves dejando algún día la interpretación por los fogones?
P.N.: -“No. Mi familia se ha dedicado a la hostelería toda la vida, mis tres hermanos se dedican a ello, pero yo en su momento no tiré por ese camino. Lo de mi restaurante, pues es más bien por las circunstancias. Mi hermana tenía ya -y tiene- un restaurante en Vejer de la Frontera desde hace más de cinco años, que se llama Marengo y está muy consolidado, pero es verdad que Vejer es un pueblo muy bonito, pero a la vez muy temporal. Fuera de Semana Santa y verano no hay demasiado movimiento. Así que a mi hermana le apetecía algo que le diera más continuidad y encontramos en Madrid un local que nos gustó mucho. Para ella era mucho meterse sola de golpe, así que me metí con ella, pero la que lo lleva realmente es ella. Yo estoy allí todo lo que puedo, me gusta, me implico, opino sobre la carta, sobre platos nuevos, me gusta que mis amigos vayan… Pero siempre siguiendo con mi vida y mi profesión, que es la interpretación”.

Sí que soy más exigente y me pongo más nervioso, cada vez más.

G.Y.: ¿Cómo definirías la etapa vital que estás viviendo? Me encuentro con muchísimos actores que me dicen que no cambiarían los 50 por los 40, ¿es tu caso?
P.N.: -“Yo sí los cambiaría, la verdad -risas-. Sabiendo lo que sé, volvería a los 40, a los 30 y a los 20 sin duda. La verdad es que yo nunca he sido de metas, ni de analizar mucho, ni siquiera de plantearme objetivos a corto, medio y largo plazo. Siempre me he concentrado en el trabajo y trabajando mucho ahora, pero antes también. En ese sentido he tenido mucha suerte.

Quizá sí que soy más exigente y me pongo más nervioso, cada vez más. Creí que con el tiempo uno se iba haciendo más con el tema de los estrenos y de subirse al escenario, pero siento que la presión que me impongo a mí mismo cada vez es mayor, y que incluso siento más responsabilidad, porque llevo más tiempo. Pero bueno, también creo que esta etapa en la que me encuentro es la misma que puede pasar cualquier profesional de cualquier ámbito en un momento determinado“.

G.Y.: ¿Cómo se presenta este 2019 a nivel de trabajo? ¿Qué proyectos tienes fijados?
P.N.: -“Pues estoy con ‘La culpa’, que me va a tener ocupado todo el 2019. Y a parte de eso tengo un proyecto de serie, del que no puedo de momento comentar mucho más. También hay por ahí algún proyecto de película, que espero que se cierren las fechas pronto, así que muy bien. No puedo contar mucho más, pero muy contento”.

Más información:

https://www.teatrobellasartes.es/obra-de-teatro/la-culpa/

Fotografías: Sergio Parra

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