Mundo Yold. En el aniversario del nacimiento de John Lennon recordamos su historia más desconocida

Dos mujeres, un genio y una maldición

Inés Almendros
9 octubre, 2018

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John Lennon nació un 9 de octubre en 1940. Fue un mito viviente, cuya genialidad marcó gran parte de la historia de la música pop. Mucho menos conocida es su complicada adolescencia, entre dos mujeres que hicieron de madre: Julia y Mimi y la “maldición” que pesó sobre los hijos y padres Lennon. Todo hoy en GY.

El 9 de octubre de 1940 nació en Liverpool, Reino Unido, el hombre que sería una de las grandes leyendas del siglo XX. Y no solo por su carrera musical en The Beatles o en solitario, sino por su continua aportación al mundo de las artes, al pacifismo social, a la ideología de la época, a los medios de comunicación, a todos nosotros. Pese a ser una figura claramente provocadora y rebelde respecto al establishment de su tiempo, las cifras de negocio de sus discos todavía resultan asombrosas: más de 25 sencillos que fueron número 1 solo en el Billboard Hot de Estados Unidos, millones de discos vendidos en todo el mundo, miles de versiones y reinterpretaciones de su obra… Una vida de absoluta leyenda, pero una infancia y juventud que le mostraron la cara más desafortunada de la vida.

El grupo con su gurú y sus novias

El inicio de una maldición
La madre de John Lennon, Julia Stanley, era realmente distinta de las mujeres de la época: activa, alegre, animada, bromista; le gustaba bailar y cantar, a veces realizaba pequeñas actuaciones ante el público. John Lennon siempre la recordó como tremendamente divertida y genial.

John con su madre, Julia

Julia era la mediana de una familia de clase media, con varias hermanas. La mayor de ellas era Mimi, que era todo lo contrario a Julia: seria, estable, conservadora y prudente. Aunque se querían y estuvieron siempre unidas, Julia y Mimi no podían tener dos personalidades más distintas.

La madre de John Lennon, Julia Stanley, era realmente distinta de las mujeres de la época: activa, alegre, animada, bromista.

Cuando solo tenía 14 años, Julia, que ya hacía gala de su carácter alegre y expansivo, conoció en una sala de fiestas a Alfred Lennon, al que todo el mundo llamaba Freddie. Freddie era un marinero bastante vividor, con el que se ennovió inmediatamente y se casó algunos años después. A la familia de Julia no le gustaba en absoluto Freddie, a quien veían como un tipo vividor, poco serio e inconsciente.

El padre de John en 1966

Freddie era huérfano desde los cinco años: su padre Jack Lennon había fallecido cuando él tenía cinco años. Su madre Mary sacó a sus hijos con mínimos medios y grandes dificultades; desde niño, Freddie arrastraba una vida errática, con continuos cambios. Sin embargo, con Julia compartía numerosas aficiones, la más importante, la música. Ambos cantaban, tocaban varios instrumentos y adoraban ir a bailar. Sin embargo, no fue la familia, sino la guerra, la que interrumpió su relación: Freddie fue llamado a filas, y Julia, que justamente por entonces quedó embarazada, tuvo que dar a luz sola, en 1939, a John Winston Lennon (en honor a Winston Churchill). El pequeño bebé era un calco de su padre, como luego él lo sería, algunos años más tarde, de Julian y Sean, sus propios hijos.

El pequeño bebé era un calco de su padre, como luego él lo sería, algunos años más tarde, de Julian y Sean, sus propios hijos.

El caso es que la guerra separó a Julia y Freddie, que además, en medio de la contienda, y cuando supuestamente debía estar enrolado con la marina británica, desapareció misteriosamente del mapa, y dejó de mandar dinero a su familia.

Freddie Lennon, un padre ausente

La joven mamá y su bebé John pasaron a depender de la familia materna; su tía Mimi, cuyo carácter serio y perseverante la había llevado a ser primero enfermera y luego secretaria, empezó a hacerse cargo del pequeño, cada vez más, porque Julia tenía que trabajar. En 1939, antes de la guerra, Mimi se había casado con George Toogood Smith, propietario de una granja familiar. George y Mimi no tenían hijos, así es que ambos empezaron a cuidar constantemente del pequeño John.

Lennon, de pequeño con su conservadora y maternal tía Mimi

Tras el abandono de Freddie, Julia siguió su camino: pronto comenzó a salir con otros hombres y a mantener otras relaciones. En 1945, un buen día Freddie regresó: se encontró a su esposa embarazada de un soldado llamado Taffy Williams. Según lo que el propio Freddie contó, su ausencia se había debido, en primer lugar, a que había estado detenido en una prisión militar, y luego, a que, al salir, se había enrolado en otros barcos comerciales.

En 1945, cuando John tenía cinco años, Freddie se marchó definitivamente de Liverpool, volvió a desaparecer.

En cualquier caso, el regreso de Freddie, y el encuentro entre ambos progenitores desembocó en meses tormentosos: de entrada, el padre se ofreció a hacerse cargo de toda la familia, incluyendo al bebé en camino, pero Julia lo rechazó. Julia dio a luz a su segundo hijo pero, obligada por su situación inestable, lo dio en adopción. Freddie hizo algunos intentos para quedarse con John, pero Mimi y Julia lo impidieron. En 1945, cuando John tenía cinco años, Freddie se marchó definitivamente de Liverpool, volvió a desaparecer, cortando todo el contacto con su propio hijo. Así fue como John se convirtió en el segundo Lennon en perder a un padre a los cinco años.

Mimi, John y otros chicos de la familia Stanley

Unos cuantos años después, Freddie trabajaba en un hotel de Middlesex, también en el Reino Unido, cuando alguien le enseñó un periódico con la foto del grupo musical que estaba revolucionando el país: The Beatles. Sorprendentemente, el cantante era igualito a él, y también se llamaba Lennon. Entonces, el padre de John reapareció en su vida, e intentó reabrir los lazos familiares con él. Convertido ya en un ídolo de masas, John jamás le aceptó: hasta el final se mantuvo alejado de su padre. Pese a que eran como dos gotas de agua físicamente, padre e hijo se mantuvieron siempre distanciados.

En su época de estudiante, antes de hacerse mundialmente famoso

Dos “madres” con papeles cambiados
Pero volvamos a la adolescencia del joven Lennon: tras la marcha de Freddie, y de dar en adopción a su segundo bebé, Julia conoció y se emparejó de nuevo con un tal John Bobby Dykins y nuevamente volvió a quedar encinta. Ambos comenzaron a vivir juntos, aunque ella seguía oficialmente casada. En medio de todos aquellos encuentros-desencuentros, en la vida del pequeño John, la tía Mimi comenzó a presionarla para que le cediera el cuidado del pequeño John. Finalmente, con el nuevo bebé, con su relación un tanto inestable con Dykins y con Mimi presionando, Julia permitió que John se fuera definitivamente a vivir con su hermana, la prudente y estable tía Mimi. Asi fue como John pasó la mayor parte de su infancia con ella y con George, que formaban una pareja acomodada, segura y conservadora, que lo trataron como a un auténtico hijo, y le aportaron la estabilidad, disciplina y la seguridad que cualquier niño necesitaba. Por su carácter rígido y conservador, la tía Mimi se convirtió así en la figura de la madre estricta y estable y la madre auténtica pasó a ser, a ojos del pequeño, en la mujer desenfadada, inspiradora y genial, con quien desinhibirse y divertirse. De alguna forma, ambas cambiaron sus papeles: la tía pasó a convertirse en la madre regañona y aburrida, con la que hacía la vida cotidiana y que le marcaba las obligaciones, y la madre pasó a ser en una especie de tía divertida, con la que ir a pasar los mejores ratos.

La tía Mimi se convirtió así en la figura de la madre estricta y estable y la madre auténtica pasó a ser, a ojos del pequeño, en la mujer desenfadada, inspiradora y genial,

Inspiración musical
Y es que, aunque John pasó la infancia viviendo con su tía Mimi, no solo no perdió el contacto con su madre, sino que se mantuvieron juntos… durante la corta vida de ella. Aunque nunca pudo divorciarse oficialmente de Freddie, Julia rehízo su vida totalmente con Dykins, y tuvo dos hijas más con él. Su hijo John iba a visitarles continuamente: en el hogar de su madre encontraba mucha más libertad, diversión y rebeldía que en el suyo propio.

Imagen icónica de los cuatro “melenudos”

Era en casa de Julia donde John escuchaba la música de Elvis, y donde disfrutaban juntos bailando rock and roll. Fue Julia quien le enseñó a tocar sus primeros instrumentos. Mientras que la tía Mimi le rompía sus poesías y le obligaba a hacer los deberes, Julia le ponía el tocadiscos y le enseñaba a tocar el ukelele. Poco a poco, en plena adolescencia, madre e hijo se fueron reencontrando, gracias entre otras cosas, a la música. La tía Mimi se desesperaba para que John estudiara, sacara una carrera; pero el joven tenía otros planes, pasaban por escribir música y cantar. Por ello, en 1956 montó su primer grupo de skiffle y rock; se llamaba The Quarrymen.

En 1956 montó su primer grupo de skiffle y rock, se llamaba The Quarrymen.

Una muerte dramática
En 1957, John se echó un nuevo amigo, se llamaba Paul McCartney y pronto le metió en su grupo, al que pronto se sumó también un amigo de Paul, George Harrison. Ensayaban en la casa de Julia, con la complicidad y el apoyo total de la madre de John, a quien todos sus amigos adoraban por su personalidad, y porque también amaba la música. La reunificación entre la madre y el hijo era un hecho cada vez más intenso, en contra de la voluntad de Mimi, que de alguna forma, iba quedando atrás. Como cualquier adolescente, John estaba “castigando” a Mimi por su educación disciplinada, y premiando a su madre alegre y revolucionaria. Pero el destino volvió a intervenir para separarles.

Con Cynthia, su primera esposa

La vida de Julia -como luego sería la del propio John- fue corta y tuvo un final inesperado y trágico: el 15 de julio de 1958 Julia fue a visitar a Mimi; al salir de su casa se encontró con Nigel Walley, que era amigo de John, y que también tocaba en The Quarrymen. Juntos recorrieron un tramo del camino, pero Nigel tomó otra dirección para seguir a su casa. Pocos segundos después, escuchó un fuerte golpe: Julia había sido atropellada por un vehículo. El conductor era Eric Clague, un agente fuera de servicio que estaba aprendiendo a conducir. Se dijo que conducía bebido, pero lo cierto es que no hubo ningún dato que lo demostrara. Así fue como John, que ya había perdido a su padre, perdió también a su madre, cuando ni siquiera tenía 18 años.

La muerte de Julia dejó totalmente traumatizado al joven Lennon, que inició una fase errática con muchos problemas, peleas y constantes borracheras.

La muerte de Julia dejó totalmente traumatizado al joven Lennon, que inició una fase errática con muchos problemas, peleas y constantes borracheras; la huella de su dura infancia quedó del todo sellada con este acontecimiento dramático que marcó profundamente su carrera musical y creativa. El drama le hizo acercarse más a Paul, que también había perdido recientemente a su madre por un cáncer. La pérdida de Julia sirvió para que John luego escribiera canciones memorables como My Mummy’s Dead. La tía Mimi, por su parte, falleció muchos años después, en 1991, en su casa de Lynne Varcoe; era la hermana mayor, pero fue la última en morir. En su funeral coincidieron Cynthia, Sean y Yoko Ono. Paul, George y Ringo mandaron flores. John, aun reconociendo su carácter inflexible, siempre se mantuvo en contacto continuado con ella, y la siguió considerando como una madre.

Con Yoko vivió años felices, plenos de amor

Doble maldición
Poco a poco, y pese a los intentos frustrados de tía Mimi para que abandonara la música, John y su grupo (ya compuesto por Paul, George y Ringo) empezaron a ser conocidos. En 1962, justamente cuando empezaba el apogeo de su popularidad, John se casó con Cynthia Powell, su novia de hacía años, porque había quedado embarazada. Su hijo Julian (en memoria de su madre) nació al mismo tiempo que los primeros discos de la banda rompían todas las marcas del hit británico. El músico reconocería, años después, que el éxito le había separado de Julian, que no había podido estar con él durante su infancia, tal y como le había pasado a él mismo con su padre Freddie. Pero, además, en 1968, cuando Julian tenía precisamente cinco años, John abandonó el hogar familiar para irse a vivir con su nueva pareja, Yoko Ono. Julian se convertía, de esta forma, en el tercer Lennon en perder la presencia de su padre a esa edad. Aunque se mantuvieron siempre en contacto, las dificultades que John tuvo para viajar al Reino Unido (por su famoso problema con el Gobierno de Estados Unidos que le negaba el visado) hicieron imposible una relación fluida y normal entre padre e hijo.

John, ya convertido en un famoso internacional, con su hijo Julian y la tía Mimi

En 1980, John volvió a grabar un disco, después de una serie de años inactivo. Desde 1975, John había abandonado la música para centrarse en su segundo hijo, Sean, que había nacido aquel año; quería disfrutar de la paternidad, y también quería que no se volviera a repetir lo que había sucedido con Julian. Pero de nuevo el destino actuó de una forma dramática y sorprendente. El día 8 de diciembre, cuando Sean tenía 5 años, John fue asesinado, en la puerta de su casa, por un fan loco llamado Mark Chapman; siguiendo la estela del destino de su madre, el genial John Lennon dejó este mundo de forma trágica cuando apenas había cumplido 40 años. Siguiendo la maldición de los Lennon, Sean se convertía en el cuarto Lennon que perdía a su padre con cinco años.

Los hermanos Lennon, Julian y Sean

Dedicados tambien a la música, Julian y Sean son igualmente el vivo retrato de su padre. Tras muchos años de alejamiento y conflictos entre los miembros de The Beatles, John y Ringo ahora se llevan fenomenal entre sí y con las viudas de John y George Harrison. Julian -que durante años críticó la lejanía que tuvo que vivir respecto a su padre- vive dedicado a la música y a la fotografía, considerado un artista de talento, superadas las amarguras de su infancia. Julian y Sean se llevan estupendamente, aparecen muchas veces juntos. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio, sembrando paz en todos los personajes de la historia de John y reflejando la increíble magnitud de su obra. Ninguno de nosotros le olvidamos.

 

 

 

 

 

 

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