El agente topo, docudrama original y muy necesario

 

 

 

 

Angel Domingo
7 junio, 2021

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Hoy nuestro crítico de cabecera reflexiona sobre las grandes cualidades de un documental insólito y muy necesario, acerca de la problemática de las residencias de ancianos y la soledad y el abandono de nuestros mayores.

Maite Alberdi (1983, Santiago de Chile), directora de esta cinta, dejó muy claro en las numerosas entrevistas que ha realizado cuál fue su propósito al realizar este filme: “Nunca nos preguntan sobre el viejo que queremos ser”.

Hace pocos años, en uno de los periódicos más populares de Chile, apareció el siguiente anuncio: “Se necesita adulto mayor, hombre, jubilado, entre 80 a 90 años, capaz de valerse por sí mismo, de buena salud, discreto y con manejo de la tecnología”.

El mensaje lo escribió un detective privado buscando a un viejo que pudiera infiltrarse, como espía, en un hogar de ancianos e investigar allí si el personal trataba bien o no a una anciana residente. La hija de esta mujer era clienta del detective, y sospechaba que algo extraño estaba sucediendo con su madre.

“¿Estoy loco o qué diablos?”, pensó Sergio Chamy cuando leyó el anuncio, un anciano viudo que no tenía idea de cómo hacer una videollamada, pero que buscaba urgentemente cambiar la rutina de vida. “Tienes que ser muy sutil”, le pide el detective a Chamy. “Sin que nadie se dé cuenta, porque si te descubren, hasta ahí nos va a llegar la pega [el trabajo]”.

El agente Topo (2021) es un documental filmado como cine-denuncia social  e impregnado de humor y ternura, revela más sobre el abandono a las mujeres de la residencia. “La soledad es lo más grave de este lugar”, le dice en un momento Chamy a su jefe.

La película, que se estrenó en enero, y está disponible en salas de cine, puede verse también en Netflix. Ha sido un hito en la historia del cine chileno. Estuvo preseleccionado en los premios Oscar en dos categorías –mejor documental y mejor película extranjera–, ganó un premio del público en el Festival de Cine de San Sebastián, y más recientemente estuvo nominado a los premios Goya. El País habló con Alberdi sobre la película que ha cautivado a las audiencias internacionales.

“Lo que él (el espía) hace con estas personas, como regalándoles tiempo, creo que es lo mismo que hicimos con la cámara. Es una cámara que está allí, que está ahí con paciencia, que no está dirigiendo escenas. Hubo días que no grabamos nada y que la cámara estaba esperando”, asegura conmovida la directora.

Esta cámara que espera, y que también acompaña a señoras que están solas, que a veces están todo el día solas, y ahora empezó a estar la cámara ahí. En ese acompañar siento que ellas empezaron a construir una confianza que llega hasta la escena clímax: alguien con la confianza para llorar frente a su amigo, y llorar frente a una cámara, muy consciente de que estábamos ahí, pero no es solo una cámara, es un grupo que les ha acogido, les ha escuchado, y les ha hecho compañía por un par de meses.

Quiero hacer una mención especial al conmovedor respeto de la directora por las personas que filma. “Estas personas desconocían el argumento de El agente topo. Les dijimos que iba a ser un documental de la tercera edad y de todo lo que pasara allí, que queríamos filmar lo bueno y lo malo, y que les íbamos a filmar todo el día. Claro, ellos no saben que estaba filmando un espía, y yo siento que entré como sin ser transparente con la historia. Ahí se me planteaba un dilema ético. Pero al mismo tiempo, ellas sentían, cuando vieron la cinta, que la película les representaba súper bien. Eso tiene que ver con que, en realidad, sí mostramos lo que era su vida cotidiana”. Afirmó la cineasta chilena.

Lo que la directora ignoraba fue la oportuna coincidencia del estreno de su película con la preocupante situación del fondo nacional de pensiones chileno, y denuncia que su país “no ha hecho los deberes en el apartado de la reinserción laboral de los ciudadanos mayores que quieren continuar trabajando, seguir activos. La primera secuencia de la película muestra eso, y se plantea la pregunta de cómo queremos envejecer. Es una pregunta sobre el futuro.

En este contexto en que nos encontramos, pensando una nueva Constitución, y que estamos decidiendo el país que queremos tener, parte de ese futuro es una proyección de cómo queremos crecer, cómo queremos crecer nosotros individualmente, y cómo queremos crecer como comunidad.

Lo que ha hecho Chile, en general, es que todas las personas que son dependientes por algún motivo, físico o mental, se aíslan. Y se aíslan de tal manera que no se genera ningún tipo de vínculo. Ese aislamiento es el que tenemos que romper. Y eso es parte de las discusiones que hoy día están sobre la mesa, también en la creación de la nueva Constitución. Y la pandemia del coronavirus obliga a tomar decisiones rápidas, aunque en ningún caso deberían ser precipitadas.

Para mí, el personaje de Marta, que está ahí, en la reja, expresando sin palabras: “quiero salir y quiero ir a otro tiempo”, por mucho que tenga demencia, les está representando a todas.

Y entonces llegó el Covid19: ¿qué pasó con la pandemia? Nos hizo conscientes, a los que estamos fuera, y nos empezamos a preguntar “uy, ¡hace cuánto no veo a mi papá o mi abuelo o mi abuela!”. La gente empezó a llamar y empezó a pensar hace cuánto que no los veía. Pero la conciencia fue para todos nosotros, no para los que estaban ahí (en el hogar de ancianos), que ya estaban solos y aislados desde hace muchos años”.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

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