Mundo Yold. Homenajeamos al gran talento del cine español en 2021, declarado Año Berlanguiano

Somos un pueblo berlanguiano

Angel Domingo
11 junio, 2021

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Hace poco, el 23 de abril de 2020, la RAE incluyó el término berlanguiano en nuestro diccionario. Por este motivo y porque 2021 ha sido denominado Año Berlanga, nuestro crítico de cabecera recuerda para nosotros detalles de la vida y obra cinematográfica de este gran talento de nuestro cine.

Desde hace muchos años, los italianos tienen el privilegio de utilizar el adjetivo felliniano con total rigor académico, para referirse a algo grotesco y onírico, al igual que las situaciones y los propios personajes del maestro italiano; sin embargo, un español medio ni se había planteado la posibilidad de referirse a un acontecimiento similar con rigor hasta que ha sido aceptado por la Real Academia Española, aunque la definición  todavía sea, en mi humilde opinión, un poco modesta:

Berlanguiano, na: Adj. Perteneciente o relativo a Luis García Berlanga, cineasta español, o a su obra. 2. Adj. Que tiene rasgos característicos de la obra de Luis García Berlanga. Una situación berlanguiana.

 

Valenciano hasta la médula, Luis García Berlanga nació en la ciudad del Turia el 12 de junio de 1921. Hijo de José, terrateniente y comprometido políticamente con el partido de centro-derecha de Lerroux y de Amparo, de rigen más humilde, hija de emigrantes de Teruel.

Cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras, aunque los abandonó para inscribirse en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde años más tarde trabajaría de profesor. En dicha escuela trabó amistad con otro genio llamado Juan Antonio Bardem, junto al que rodaría su primera película: Esa pareja feliz (1951). Un año más tarde, y ya en solitario firma Bienvenido, Míster Marshall (1952), con un guion escrito por él mismo, junto con Juan Antonio Bardem y el cómico Miguel Mihura. Con este filme ganó el Premio Internacional a la Mejor Comedia en el Festival de Cannes.

Con otros dos grandes de la cinematografía: Luis Buñuel y Carlos Saura

En 1961, colaborando con Rafael Azcona, rueda Plácido (1961), una aguda denuncia a la hipocresía social de la época, con la que consigue la nominación al Oscar en la categoría de Mejor Película de habla no inglesa.

En el año 1963 repite con Azcona y realiza El verdugo (1963), que obtuvo el Premio de la Crítica en el Festival Internacional de Venecia. Siguiendo esta línea cómica encontramos títulos tan extraordinarios como Calabuch (1956), La vaquilla (1984), su trilogía nacional (La Escopeta Nacional, Patrimonio nacional y Nacional III (1978, 1980 y 1982, respectivamente), títulos que le llevaron a ser distinguido, en el Festival de Karlovy Vary, como uno de los diez cineastas más relevantes del mundo.

A la izquierda, en Hollywood a donde acudió por la nominación de Plácido al Oscar

Obtuvo numerosas distinciones: Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1986, Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1981, Premio Nacional de Cinematografía en 1980 y ha sido condecorado con la Orden Italiana de Commendatore. También fue presidente de la Filmoteca Nacional de España y director de la colección de relatos eróticos La sonrisa vertical.

El 27 de mayo de 2008, depositó un legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes que se abrirá el 12 de junio de 2021. Es una de las personalidades que deja un objeto personal en la antigua cámara acorazada de la sede central del instituto.

Su mujer y sus tres hijos

Con motivo del centenario del nacimiento de este director y guionista, 2021 es Año Berlanga, con múltiples homenajes impulsados por el Ministerio de Cultura, el ICAA y la Filmoteca Española. Entre ellos se restaurará en 4K la primera película profesional de Berlanga junto a Bardem, Esa pareja feliz y se reabrirá la Sala Luis G. Berlanga.

Sus repartos corales, sus planos secuencia y su estilo castizo son reconocibles por cualquier cinéfilo que se precie de serlo. Y lo seguirán siendo muchos años más, pese a que ya ha transcurrido más de una década de su muerte, ocurrida el 13 de noviembre de 2010.

Con una de sus grandes amigas, la maravillosa actriz Amparo Soler Leal

Pese a que muchas de sus películas muestran un gusto casi felliniano; su cine tenía ciertas conexiones con el de Federico Fellini, entre ellas el deseo por la voluptuosidad femenina, por la figura de la mujer. En su vida personal fue hombre de una sola: María Jesús Manrique de Aragón. Con ella contrajo matrimonio en 1954, tal y como recordaba ella misma en una entrevista reciente para Vanity Fair en la que, con cierta sorna, bromeaba con la posibilidad de ser la viuda nacional en alusión a uno de los títulos más famosos de su marido. “Los Berlanga eran muy raros. Nada de boda ampulosa, dijeron. Me casé con un traje de chaqueta y un sombrerito”, recordaba, haciendo mención al cameo que hizo, también vestida de novia, en una secuencia de El verdugo. 

Luis y ella tuvieron cuatro hijos: José Luis, dedicado a la producción televisiva y a la hostelería; Jorge, periodista y escritor; Carlos, músico y compositor, y Fernando, locutor y presentador de radio.

De todos ellos, el más conocido fue Carlos, al que España debe algunos de los himnos más reconocibles de la Movida Madrileña, como A quién le importa o Perlas ensangrentadas, canciones que todos hemos bailado en los 80. Su temprana muerte a los 42 años, en junio de 2002, fue uno de los más duros mazazos que vivió su familia.

Aquella fue una muerte que dolió especialmente a don Luis, un hombre que había sacado partido a lo lúgubre en sus propias películas. Tal y como refleja Manuel Vicent en su última novela, Ava en la noche, en la que Berlanga aparece como otro personaje más, la historia de El verdugo nació de una anécdota real: el ajusticiamiento de una envenenadora.

A modo de curiosidad, les cuento la afición del cineasta por la literatura erótica. Lector incansable de sadomasoquismo o bondage (práctica erótica basada en la inmovilización del cuerpo de una persona) cuando el españolito medio ni siquiera sabía lo que era eso, el director llegó a acumular más de 3.000 títulos referentes a esos temas en su biblioteca personal. Unos años después de su muerte, y por iniciativa de su familia, esos libros se subastaron a través de una casa de subastas. Curiosamente, no hubo nadie que pujase por ellos, ni siquiera los más fieles berlanguianos.

Retrato de familia

Y, para terminar este artículo, quiero recordar a un joven Berlanga que vivió una juventud digna de novela de aventuras. Desde su participación en la Guerra Civil siendo apenas un adolescente (fue destinado a la 40ª División de Carabineros de Nieto, pero tuvo la suerte de ser asignado al botiquín, y no entrar en combate, gracias a la intermediación de un médico amigo de su familia) a su alistamiento en la División Azul. Esto último lo hizo, según sus propias palabras, para salvar a su padre de una muerte segura, ya que había sido condenado y finalmente se libró por los pelos.

Álex de la Iglesia escribió el día del fallecimiento del director: «Decían que era peculiar. ¿Peculiar? No puedo evitar ofenderme. Berlanga metió un puño en mi corazón y lo arrancó de cuajo, mientras con la otra mano me hacía burla». Ahí está, una vez más, la definición de lo jocoserio en Berlanga, nos reímos porque es verdad, la dura verdad.

Ángel Domingo Pérez

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