Mundo Yold. La increíble vida de Xavier Cugat

El catalán que llevó a Hollywood los ritmos latinos

Inés Almendros
1 enero, 2019

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Fue íntimo amigo de Rodolfo Valentino o Sinatra.  Ayudó a Rita Hayworth a triunfar en el cine. El propio Al Capone le contrataba para tocar en su club. Pero, sobre todo, sobre todo, Xavier Cugat logró que en Hollywood y Nueva York se bailara el mambo, la rumba o el chachachá. Hoy recordamos a este increíble personaje con una vida, cuyo parecido con la realidad, podría ser mera coincidencia.

En el número 1 de la Plaza del Aceite, en un precioso rincón de la Girona medieval nació, en la madrugada del 1 de enero de 1900, Francisco de Asís Xavier Cugat Mingall de Morreno y Deulofeu. Aquel bebé catalán -una de las primeras personas que nacieron en el siglo XX- se convertiría con los años, y muy lejos de allí, en uno de los personajes más famosos del mundo: el hombre que puso de moda los ritmos latinos, primero en los Estados Unidos, y luego en todo el planeta.

Carátula de uno de sus discos más vendidos con el famoso Tico-Tico

La orquesta de Xavier Cugat, con sus animadas versiones de mambos, rumbas o merengues, vendió millones de discos en todo el mundo y sonó en multitud de películas y programas de televisión. Pero, además, Cugat se convirtió en uno de los personajes imprescindible de la farándula hollywoodiense y se codeó durante décadas con las personalidades más famosas del mundo. Su vida daría para hacer una novela, eso sí, a ritmo de mambo.

Frank Sinatra, Peter Lawford, Xavier Cugat y Carmen Miranda

Un talento natural
La familia Cugat abandonó Girona cuando este era muy pequeño. Instalados en Cuba, Xavier comenzó a tocar el violín porque enfrente de su casa de La Habana Vieja tenían un vecino que se dedicaba a fabricar instrumentos. Aunque era un excelente dibujante, decidió seguir con la música y siendo solo un adolescente, se incorporó a la orquesta del Teatro Nacional de La Habana.

También sus vinilos se vendían con éxito a los dos lados del charco

Cugat siempre tuvo fama de exagerado y fabulador; en sus memorías declaraba que fue el propio Enrico Carusso el que le aconsejó que se marchara a Estados Unidos después de verle tocar en La Habana: en cualquier caso, lo cierto es que en 1915 ya estaba en Los Ángeles intentando abrirse camino en orquestas sinfónicas.

Cugat se convirtió en uno de los personajes imprescindible de la farándula hollywoodiense.

Sus primeros pasos como violinista fueron infructuosos; lo que sí encontró fue un trabajo como caricaturista en el periódico The Angeles Times.

Uno de sus autorretratos caricaturescos

Se pasó más de un año retratando a los actores famosos de aquel primer Hollywood, y con ello Cugat -que era tan buen relaciones públicas como músico y dibujante- consiguió llenar su agenda con algunos de los teléfonos más perseguidos de la época. Entre ellos, el de Rodolfo Valentino, que le animó a que apareciera tocando el violín en su película Los cuatro jinetes del Apocalipsis, aunque no se le escuchaba porque el filme era mudo.

Sus caricaturas tuvieron mucho éxito en los periódicos y revistas de la época

Pese a su éxito como dibujante, Xavier echaba de menos la música; en Nueva York, por aquel entonces, triunfaban las grandes orquestas de swing, como la de Glenn Miller, así es que se decidió a dar otro salto y se largó a la ciudad de los rascacielos con la idea de tocar en alguna de ellas. Al principio lo pasó tan mal que, según contaba, tenía que dormir en Central Park. Pero finalmente acabó fundando su propia banda de música, la orquesta de Xavier Cugat, que a diferencia de las que tocaban en Nueva York, se especializó en ritmos latinos.

En la plaza de toros de Las Ventas

La propuesta triunfó: gracias a su música llena de ritmo y sabor, la orquesta de Cugat acabó siendo la principal atracción de la sala del Waldorf Astoria y era considerada como una de las mejores atracciones de la ciudad. Con su triunfo musical, y la enorme agenda de contactos famosos que había comenzado a coleccionar desde Los Ángeles, el mundo se abrió por completo al ingenioso director.

Escena de la película Two girls and a sailor

De esta forma, durante varias décadas, Xavier contribuyó a difundir los ritmos latinos por todo el mundo: mambo, conga, merengue, rumba, samba, chachachá… Sus versiones orquestadas eran todo un éxito; sus discos se vendían por millones y por primera vez, la música en español era cantada y reconocida en el mundo anglosajón.

Sus versiones orquestadas eran todo un éxito; sus discos se vendían por millones y por primera vez, la música en español era cantada y reconocida en el mundo anglosajón.

Cugat igualmente participó en numerosas películas, interpretándose a sí mismo como director de orquesta. Trabajó con Esther Williams, la famosa “sirena de Hollywood” en películas como Escuela de sirenas o La hija de Neptuno; también participó en Bailando nace el amor, con Fred Astaire y Rita Hayworth (a quien había ayudado en sus inicios) o en Fin de semana, con Ginger RogersLana TurnerWalter Pidgeon, entre otras muchas.

Siempre rodeado de hermosas mujeres

A caballo entre Hollywood y Nueva York, Xavier estaba siempre presente en los saraos más importantes de mundo del show bussiness de la época y se codeaba con la élite del star sytem: era íntimo amigo de Frank Sinatra, tomaba copas con Errol Flynn y tuvo como vecina a Marilyn Monroe. Incluso Al Capone, el gánster más famoso de todos los tiempos, le contrataba para amenizar su club de Chicago. Según comentaba Xavier, él mismo le pagaba sus honorarios cuando echaban el telón.

Con Rita Hayworth

Cinco bodas, cinco historias
Mujeriego y bon vivant, a Xavier le perdía el sexo opuesto: se casó (y divorció) nada menos que cinco veces, y mantuvo sonados idilios con bellezones como Lana Turner, pese a que él no tenía precisamente hechuras de galán. Todas sus esposas fueron, además, personajes interesantes; a algunas las ayudó a triunfar. La primera fue Rita Montaner, una de las más importantes voces cubanas de principios del siglo XX, la primera voz que se escuchó en la radio de Cuba y la primera también que cantó El Manisero. La segunda, Carmen Castillo, fue una de las primeras cantantes de su orquesta en el Waldorf Astoria; su preciosa voz aún puede escucharse en algunas grabaciones de la época.

Grabación de 1944 del famoso Amor, amor, con la orquesta de Xavier y la voz de Carmen Castillo cantando al final

La tercera esposa de Cugat fue Lorraine Allen, una exuberante mujer con la que acabó como el rosario de la aurora después de que ella le pillara in fraganti con una adolescente en pleno affaire sexual. El escándalo fue sonado, y según los corrillos de la época, Al Capone tuvo que intervenir en el asunto para “negociar” con Lorraine que estaba dispuesta a desplumar a su ex en el divorcio; tras su “mediación” parece ser que la modelo redujo considerablemente sus pretensiones económicas.

Cinco fueron los matrimonios del artista

La cuarta en pasar por la vicaria del brazo de Cugy fue precisamente la adolescente con la cual le había pillado Lorraine: se trataba de la cantante Abbe Lane, a la que Xavier siempre consideró como el gran amor de su vida y a la que más tiempo permaneció unido.

Con Lorraine en los buenos tiempos

Ambos también formaron una importante pareja artística durante muchos años, ya que la sensual Abbe era la cantante perfecta para la orquesta Cugat. Años después, en sus memorias, y ya casada con su segundo marido, Abbe dejó bastante mal parado a Xavier, acusándole de haberla maltratado durante toda su relación. El caso es que igualmente el matrimonio acabó en un tormentoso divorcio.

 

La sensual Abbe cantando Me lo dijo Adela, junto a su entonces marido

Charo Baeza fue la última esposa de Cugat y curiosamente se convirtió en la más famosa de ellas; tanto, que su caricatura ha aparecido en Los Simpsons, con sus maracas y su conocido grito de guerra: “cuchi-cuchi”. En realidad Charo se llama María del Rosario Pilar Martínez Molina Baeza​ y nació en Molina de Segura, Murcia. Su descubrimiento y lanzamiento en Estados Unidos fue igualmente obra de Cugat, que era un excelente promotor de artistas en ciernes. Hoy Charo es muy popular entre el público americano, aunque poco conocida en España. La boda de Charo y Cugat en el Caesars Palace de Las Vegas fue un gran acontecimiento social (fue la primera que se celebró en el casino) y juntos igualmente formaron pareja artística hasta el 78, en que ella le abandonó para casarse con su manager.

Durante un de sus actuaciones con Abbe Lane

Ya anciano, jubilado y millonario, Cugat decidió abandonar su residencia en Estados Unidos para regresar a su Cataluña natal. Vivió sus últimos años en el hotel Ritz de Barcelona, como una estrella de Hollywood, y siguió “apadrinando” artistas, como la cantante Nina, famosa también por ser la profesora de los primeros Operación Triunfo.

Ya anciano, volvió a su Cataluña natal

Xavier falleció a los 90 años, tras dejar el relato de su intensa vida plasmado en sus memorias. Genio y figura, nos dejó también un legado musical que hoy constituye todo un tesoro, y que es además el testimonio musical de una época dorada. Su música no solo no pasa de moda, sino que -comparada con la música latina de los últimos años- derrocha elegancia, ritmo, vida y glamour. Cugat suena y siempre sonará, a mágico chachachá.

 

Inés Almendros

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