Gente Yold. Hoy nos acompaña el actor Carmelo Gómez

“No me sentía bien con la forma en la que se estaba haciendo cine y decidí marcharme”

Carmen Matas
28 diciembre, 2018

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A pesar de haber protagonizado grandes películas, hoy es imposible encontrar a Carmelo Gómez enfrascado en un rodaje. Hace algunos años que decidió no hacer más cine, aunque, por suerte, no pasó lo mismo con el teatro. Y así es como hemos conseguido ‘pillarle’: a punto de estrenar nueva obra en Madrid.

No necesita carta de presentación. Las más de 30 películas que tiene a sus espaldas le avalan de sobra. Carmelo Gómez no solo ha hecho mucho cine, sino que ha hecho buen cien, y los numerosos galardones que ha recibido a lo largo de su carrera, entre los que destacan dos Goyas a Mejor Actor, son la prueba de ello.

Pero hace algunos años que decidió alejarse del cine. “Dejé de estar a gusto”, nos confiesa. Según él, el control que ejerce sobre el séptimo arte una televisión cada vez más sedienta de espectáculo y menos de verdaderos contenidos ha acabado con la esencia del cine en España. Él está orgulloso de haberse concentrado en el teatro, donde todavía puede encontrar un atisbo de esa esencia. Con motivo del estreno en Madrid de ‘Todas las noches de un día’, la pieza que interpreta junto a Ana Torrent y con la que estará en el Teatro Bellas Artes hasta el próximo 6 de enero, Gente Yold ha tenido la suerte de conversar con el carismático y divertido actor.

De todo el mundo de la cultura los más depreciados hemos sido algunos actores.

Gente Yold: Eres uno de los actores de referencia en España, y es verdad que te hemos visto muchísimo en cine. Pero esto se acabó, tú mismo has dicho que no quieres saber más del cine, ¿qué ha pasado?
Carmelo Gómez: -“Pues simplemente que me sentía mal. De pronto cambian las formas de hacer las cosas y uno se da cuenta de que no encaja y decidí irme. Ha habido un momento de extrema crueldad con los actores en todos los ámbitos. De todo el mundo de la cultura los más depreciados hemos sido algunos actores, porque nos implicamos como gilipollas con temas como el de la guerra y otras causas perdidas. Nos lo hicieron pagar caro y nos quedamos solos con el problema.

Al margen de esto, también puedo decir que los formatos han cambiado totalmente: el cine se ha convertido en tele y la tele ya no quiere contenidos. Yo he sido siempre un actor de mirada, de contenido, de pensamiento, de pausa… no encajo en esta forma de hacer las cosas y sentí que me tenía que ir. Con o sin razón, pero me tenía que ir. Y os diré que a partir de ahí empecé a descansar, a estar muy a gusto. Ahora hago teatro, hago también algo de docencia. ¿Tengo menos dinero? Pues sí, muchísimo menos, pero estoy más contento”.

“¿Tengo menos dinero desde que no me dedico al cine? Pues sí, muchísimo menos, pero estoy más contento.

G.Y.: ¿Has encontrado entonces en el teatro todo eso que el cine dejó de darte?
C.G.: -“Aunque el teatro no esté en un momento muy boyante tampoco, sigo sintiendo que se forman equipos en los que brota una energía especial. Me pasa con Ana Torrent en esta obra, ‘Todas las noches de un día’. Con ella me siento muy cómodo y nos entendemos muy bien, así como con el director”.

G.Y.: Por otras entrevistas que hemos leído tuyas te vemos bastante desilusionado con el sector. Pero, si echas la vista atrás, ¿no estás orgulloso de tu carrera, de todo lo que la interpretación te ha dado?
G.C.: -“Lo primero no es que esté desencantado con el mundo de la interpretación, sino con determinadas estructuras y dinámicas que se han ido forjando. Pero por supuesto que yo estoy muy orgulloso de mi trayectoria. Afortunadamente he sido muy selectivo en mi trabajo y eso siempre me ha dado resultado, ya que, en general, he sabido elegir muy bien y he hecho películas de las que uno no se puede arrepentir jamás.

He tenido la suerte de estar en un momento del cine glorioso en este país.

Creo que he hecho un cine de pensamiento, de pausa, de espacios -casi todas mis películas se han rodado fuera-. Yo definiría mi carrera como una unión de cine lúdico, por un lado, de trabajos que han abierto una pantalla a espacios grandes e inmensos; y por otro lado, de cine de contenido, como sería el caso de ‘Días contados’, en el que se trataba un tema tan complejo como era el problema de ETA.

He tenido la suerte de estar en un momento del cine glorioso en este país. Conseguimos instaurar unas bases cruciales para el futuro, que desafortunadamente fueron truncadas por los mediocres políticos que han devenido en ladrones, pero que han sido nuestros gobernantes gracias a los votos de todos, con lo cual, no hay mucho más que decir”.

G.Y.: ¿Cómo ve la situación a futuro?
C.G.: -“Creo que tiene que mejorar. El cine no puede seguir mucho tiempo así, ya que es un arte y no solamente un entretenimiento. Cuanto más tardemos peor, pero va a llegar”.

El cine es arte y no solamente entretenimiento.

G.Y.: Así que, por lo que a ti respecta, te vemos más centrado en teatro. ¿Nos hablas un poco de este proyecto?
C.G.: -“Pues este proyecto lo estoy viviendo un poco con temblor porque es una obra que hay que hacerla desde ahí: desde la incertidumbre, el miedo, desde una cierta fragilidad. Es una obra bastante arriesgada porque tiene muy pocos sitios donde agarrarse y sentir que uno solo tiene que aprender el texto y decirlo. Es mucho más que eso, hay que transitar mucho el guión, saber incorporarlo, sino no funciona.

Pero sin duda la función es del público. Es un thriller unido a una historia de amor, pero todo ello a través de un vuelco de imágenes sin parar. Es casi como un sueño, aunque estoy seguro de que nadie se va a dormir viéndola -bromea. Animo a todo el mundo a que venga a verla, es una historia que sorprende”.

G.Y.: ¿Qué sensaciones habéis visto en el público en estos meses de gira?
C.G.: -“El público está desconcertado, porque no estamos acostumbrados a una narrativa de este tipo. Siempre queremos saber desde el minuto uno qué es lo que va a pasar, qué ocurre, por qué se dicen las cosas, por qué nos han traído al teatro… Y bueno, en los mejores poemas de Lorca no se sabe qué va a pasar hasta el último verso, ¿no?”.

G.Y.: ¿Cómo afrontas este estreno en Madrid? ¿Da más vértigo la capital?
C.G.: -“Sí, da vértigo. Madrid siempre impone porque sabemos que va a venir prensa que va a hacer crítica, también viene mucha gente del oficio… Todo esto impone un poco. Pero nada más, porque el público es el mismo en todos sitios. Ya llevamos casi 30 funciones hechas, conocemos bien la obra y sus ritmos y estamos seguros”.

G.Y.: Y después de este proyecto, ¿qué tienes en vista?
C.G.: -“Pues de momento concentrado en el teatro. En cuanto al cine, a veces me llaman algunos productores y directores para presentarme cosas, y cosas realmente interesantes. El problema es que antes se creaba en total libertad, que es como puede crearse algo en condiciones, pero ahora no. Ahora las producciones se controlan a través del presupuesto de la televisión. Y como he dicho antes, la tele tiene un formato y hay que seguirlo tal cual es. Yo mientras sigan así las cosas no quiero cine”.

Fotos: Sergio Parra

Más información:

https://www.teatrobellasartes.es/obra-de-teatro/todas-las-noches-de-un-dia/

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