El director de las emociones

 

 

Angel Domingo
5 febrero, 2020

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Con nuestro crítico de cine, Gente Yold quiere despedirse del gran director y mejor persona que fue José Luis Cuerda, el inolvidable creador de uno de los títulos de culto del cine español: Amanece que no es poco. Películas como La lengua de las mariposas o El bosque animado figuran también en la historia del cine español con letras de oro.

Estos días el cine está de luto. Este 4 de febrero ha fallecido en Madrid José Luis  Cuerda (Albacete, febrero de 1947), uno de los grandes cineastas de nuestra historia; un autor de los que, como él mismo diría en alguna de sus películas,hay pocos”.

Alumno travieso en el colegio de frailes al que le llevaron sus padres, al parecer hacía bromas con situaciones serias de compañeros y profesores que le acarrearon más de una  amenaza de expulsión. El pasado año publicó, en la editorial Pepitas de Calabaza, su libro de memorias al que tituló Memorias Fritas, donde no tiene reparos en contar sus experiencias con los curas, el descubrimiento del cine o cuando su padre, jugador profesional pero clandestino de póquer, le llevó a Madrid por primera vez.

Una vez afincado en la capital intentó, en dos ocasiones, matricularse en la Escuela Oficial de Cinematografía pero fue rechazado. Consiguió, a finales de los 60, trabajar en Radio Televisión Española donde realiza reportajes, documentales y dirige el programa Cultura 2.

En 1982 firma su primer largometraje, al que titula Pares y nones (José Luis Cuerda, 1982), historia que enmarca en lo que se denomina “comedia madrileña”.

De su filmografía destacamos, entre otras más, las cintas que se encuadran en lo que él mismo definió como surruralismo. En esta categoría podemos incluir El bosque animado, del año 1987), adaptación firmada por el sobresaliente Rafael Azcona sobre la preciosa novela de Wenceslao Fernández Flores y premio Goya a la Mejor Película en 1988. Amanece que no es poco, de 1989, una de las películas más queridas por los espectadores, que TVE decidió no financiar por ser demasiado disparatada. La lengua de las mariposas, de 1999), dura crítica, pero entrañable película, sobre las escuelas y los maestros en la dictadura franquista, que obtuvo un premio Onda al Mejor Director. Así en el Cielo como en la Tierra, de 1995, contextualizada en un pueblo de la estepa castellana donde se encuentran Dios, la Virgen, Jesucristo y San Pedro para ejecutar el Apocalipsis, viendo el rumbo que está tomando el mundo. La educación de las hadas, de 2006, en la que Ricardo Darín y la francesa Irene Jacob nos invitan a soñar despiertos en la butaca durante casi dos horas; o, su último gran título Tiempo después, de 2018, en la que regresa a Amanece que no es poco y a su universo estrafalario y caótico.

Pero la carrera cinematográfica de José Luis no se reduce a estar tras la cámara, como productor obtuvo dos premios Goya por Tesis (Alejandro Amenábar, 1996) y Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001).

En todos los títulos de su filmografía, nuestro director siempre fue fiel a sí mismo, respetando hasta el final una de sus máximas: “Hacer reír sin faltarle el respeto a nadie, pero riéndose a la vez de todos”. Esta idea se plasma especialmente en Tiempo después, cinta de la que el propio director afirma que es la mejor película que ha hecho en su vida, hija de la grandísima Amanece que no es poco que salió de su prodigiosa imaginación creativa.

Te recordaremos siempre, maestro. “Calabaza, te llevaremos siempre en el corazón”, como decía uno de los personajes de Amanece que no es poco.

 Ángel Domingo Pérez

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