Mundo Yold. Hoy recordamos el enigma del buque a la deriva.

El misterio del Mary Celeste, el barco fantasma

Carmen Matas
28 septiembre, 2020

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Probablemente, una de las historias sin resolver que más ha dado que hablar tuvo lugar en el año 1872. Se trata del misterio del barco Mary Celeste, que casi 150 años después, sigue siendo un auténtico misterio. Hoy te contamos todo y te explicamos las últimas investigaciones y especulaciones sobre lo que pudo haber ocurrido.

El 5 de diciembre de 1872, el bergantín británico Dei Gratia estaba a unas 400 millas al este de las Azores cuando los miembros de la tripulación vieron un barco a la deriva en un mar tremendamente agitado por una fuerte tormenta. Su capitán, David Morehouse, se sorprendió al descubrir que el barco a la deriva no era otro que el Mary Celeste, que había partido del puerto de Nueva York ocho días antes que él y que ya debía de haber llegado a la ciudad italiana de Génova, el destino previsto. Sin dudarlo, el capitán cambió de rumbo para ofrecer ayuda.

La escena que encontraron en el Mary Celeste era cuanto menos escalofriante. No había absolutamente nadie en el navío, las cartas de navegación estaban esparcidas por el suelo como si hubieran sido lanzadas por los aires, las pertenencias de la tripulación todavía estaban en sus habitaciones, faltaba el único bote salvavidas del barco y todo el fondo del buque se encontraba lleno de agua. Además, la carga de 1.701 barriles de alcohol industrial que portaba estaba prácticamente intacta y había un gran suministro de alimentos y agua para seis meses, aunque nadie a bordo para consumirlo.

El 5 de diciembre de 1872 el Mary Celeste fue encontrado navegando a la deriva cuando ya debía haber llegado a su destino: Génova.

 

Benjamin Spooner Briggs

Y así empezaba uno de los más grandes misterios de la historia náutica de todos los tiempos: ¿qué había ocurrido con las diez personas que navegaban a bordo del Mary Celeste? A través de las décadas, la falta de pruebas concretas solo ha propiciado la especulación sobre lo que podría haber sucedido. Las teorías han variado, giran en torno a un motín hasta el ataque de piratas y monstruos marinos. El padre de Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle, llegó a formular su propia argumentación en 1884, que se basaba en la captura de un ex esclavo vengativo. Por su parte, en el filme de 1935 El barco fantasma, el actor Bela Lugosi encarnaba a un marinero homicida que perpetraba los hechos. Por suerte, ahora, gracias a la tecnología marítima moderna y a la documentación descubierta recientemente, es posible reconstruir el escenario de manera bastante más fiable.

Lo que no sucedió
El Mary Celeste comenzó su fatídico viaje el 7 de noviembre de 1872, navegando con siete tripulantes y el capitán Benjamin Spooner Briggs, junto con su esposa, Sarah, y la hija de ambos, Sophia, de tan solo dos años. El bergantín de 282 toneladas luchó contra el mal tiempo durante dos semanas para llegar a las Azores, donde se registró la última entrada del barco a las 5 am. del 25 de noviembre. En aquel momento, todo estaba en orden.

La historia del Mary Celeste bien podría haber caído en el olvido si no hubiera sido por el relato sensacionalista publicado por Conan Doyle, que desencadenó oleadas de conspiraciones sobre el destino del barco. La investigación de la documentalista Anne Macgregor, productora y directora del documental La verdadera historia del Mary Celeste, arroja algo de luz ante tanto misterio, principalmente porque se aplicaron técnicas forenses modernas a cuestiones históricas.

A través de las décadas, la falta de pruebas concretas solo ha propiciado la especulación sobre lo que podría haber sucedido.

Gracias a estas técnicas resultó sencillo descartar lo que no sucedió en aquel barco. La especulación sobre los monstruos marinos resultó la teoría más fácil de descartar. Por su parte, las condiciones del barco, intacto y con la carga completa, fulminaban inmediatamente la posibilidad del asalto de piratas. Otra teoría suponía que los vapores de alcohol que transportaban se expandieron con el calor de las Azores y alcanzaron la escotilla principal, lo que provocó que los que estaban a bordo temieran una explosión inminente. Sin embargo, a través de las investigaciones se constató que la escotilla principal estaba asegurada y no se informó de haber olido ningún humo.

En cuanto a ese marinero homicida interpretado por Lugosi en El barco fantasma, probablemente esta versión fue extraída de la historia de dos de los tripulantes, los hermanos Volkert y Boye Lorenzen, que fueron grandes sospechosos porque no se encontró ninguna de sus pertenencias en el barco abandonado. Sin embargo, la investigadora MacGregor pudo conversar con un descendiente de estos marineros, que confirmó que la pareja había perdido su equipo en un naufragio a principios de 1872.

¿Qué sucedió?
Abandonar un barco en mar abierto es lo último que haría un marinero y que ordenaría cualquier capitán. Pero entonces, ¿qué ocurrió? El Mary Celeste estaba estaba en condiciones de navegar, no se había inundado ni había sufrido daños de ningún tipo, incluso el bote que lo descubrió consiguió navegar con él, por lo que estaba en perfecto estado.

A través de la investigación realizada por MacGregor, esta concluyó que determinar el lugar preciso desde el cual el capitán Briggs, su familia y la tripulación habían abandonado el barco, podía ser crucial para averiguar el motivo por el que lo hicieron. Se sabía, por las anotaciones encontradas en la pizarra del barco, que el Mary Celeste estaba a seis millas de la isla de Santa María de las Azores el 25 de noviembre de 1872. Asimismo, por el testimonio de la tripulación de Dei Gratia, el barco que se topó con el Mary Celeste, se conocía que diez días después el navío estaba a unas 400 millas al este de la isla.

David Morehouse

La investigación de Anne MacGregor arroja algo de luz ante tanto misterio, principalmente porque aplicó técnicas forenses modernas a cuestiones históricas.

Con estos datos los investigadores trataron de diseñar un camino entre ambos puntos, con el objetivo de vislumbrar lo que pudo ocurrir. Gracias al conjunto de datos internacionales de la atmósfera oceánica integral (ICOADS, por sus siglas en inglés), una base de datos que almacena información marina global desde 1784 hasta 2007 y que se utiliza para estudiar el cambio climático, los artífices de la investigación pudieron obtener la temperatura del agua, así como la velocidad y las direcciones del viento. Gracias a estos datos concluyeron que, desde la ubicación registrada el 25 de noviembre, a donde el equipo de Dei Gratia informó haberlo encontrado el 5 de diciembre, el Mary Celeste había navegado solo.

Cartel de El barco fantasma

Según MacGregor, un capitán siempre ordenaría abandonar un navío con tierra a la vista. Como Santa María de las Azores fue la última tierra que avistaron en cientos de millas, lo más probable es que el Mary Celeste fuese abandonado la mañana del 25 de noviembre, después de escribirse la última entrada del registro.

La hipótesis más factible
Tras un exhaustivo estudio de todos los datos, los investigadores concluyeron que el capitán Briggs estaba en realidad 120 millas -unos 140 kilómetros- al oeste de donde realmente creía que estaba, probablemente debido a un cronómetro inexacto. Según los cálculos del capitán, debería haber avistado tierra tres días antes de lo que realmente lo hizo. Además, gracias a las anotaciones de uno de los integrantes de la tripulación, encontradas en el barco, se supo que el día antes de llegar a las Azores, Briggs cambió de rumbo y se dirigió al norte de la isla de Santa María, quizás buscando refugio.

Ni los mares más agitados del mundo, ni un cronómetro defectuoso, provocarían que un capitán experimentado abandone el barco junto con toda la tripulación. ¿Qué ocurrió?

La noche anterior a la última entrada en el registro del barco, el Mary Celeste volvió a enfrentarse a fuertes marejadas y vientos de más de 35 nudos. Aún así, los investigadores coincidían en que ni los mares más agitados del mundo, ni un cronómetro defectuoso, provocarían que un capitán experimentado abandone el barco junto con toda la tripulación.

Entonces, ¿había algo más? MacGregor descubrió que en su viaje anterior, el Mary Celeste había transportado carbón y que el barco había sido reparado poco antes del que sería su último viaje. El polvo de carbón, así como los escombros de la reparación, podrían haber ensuciado las bombas del barco. Y si las bombas no funcionan, no hay forma de bombear el agua que podría llegar a la sentina, por lo que el capitán Briggs podría haber decidido que, con la embarcación fuera de rumbo, y probablemente cerca de algún tipo de terreno, la tripulación debería reducir riesgos y simplemente intentar salvarse abandonando el barco y dirigiéndose hacia tierra.

La teoría de MacGregor, al ser la última y estar basada en las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, probablemente sea la más cercana a la realidad. Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que el destino del Mary Celeste fue el señalado por la investigadora MacGregor?

No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. Paul Toro dice:

    Muy interesante, amo estás historias porque son cosas de la vida real, aunque en este caso aún no se sepa qué pasó definitivamente.

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